lan dic 2014
Domingo, 15 de Agosto de 2010 18:30

Conceptos, tipos y modalidades de turismo VI. Turismo rural

Conceptos, tipos y modalidades de turismo VI.  Turismo rural

A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.

por Miguel Ángel Acerenza, desde México

ANTECEDENTES


    A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.   Los antecedentes indican que este tipo de turismo tiene sus  orígenes en Inglaterra alrededor de los años cincuenta, como consecuencia del deseo de la población urbana por escapar de la monotonía y la tensión de la vida cotidiana en las grandes ciudades, en búsqueda de descanso y recreación, el disfrute de los paisajes y del aire puro del campo, y de familiarizarse con las actividades del medio rural.
    En un principio esta orientación de la población urbana hacia el campo se denominó “turismo verde”, y los turistas se hospedaban en habitaciones de casas de familia que ofrecían alojamiento y desayuno, dando origen así a la modalidad de hospedaje denominada “bed and breakfast”, ampliamente conocida a nivel mundial.   Más tarde surge el alojamiento directamente en las granjas (farm-houses), con la posibilidad de participar en las actividades propias de estos establecimientos rurales, dando inicio  así a lo que hoy se conoce como “agroturismo”.
    Esta orientación de la población urbana hacia el campo se manifestó también en el continente, y varios países estimularon su desarrollo.   Uno de los primeros países fue Francia, que en 1971, elabora su primer Plan de Turismo Verde, cuando ya a este tipo de turismo se le comenzaba a identificar como “turismo en espacios rurales”, denominación que tuvo amplia aceptación y que cuenta hoy día con un reconocimiento generalizado a nivel mundial.
    Sobre el particular es interesante mencionar que al año siguiente,  en 1972, la Asociación TER (Turismo en Espacio Rural) de Francia, integrada por seis instituciones vinculadas con el medio rural, propone a todos los organismos y especialistas interesados en el desarrollo de este tipo de turismo, un manifiesto en el cual expone lo que estimaba debiera inspirar toda acción en materia de turismo en espacio rural a nivel local, departamental, regional y nacional.
    En ese manifiesto la Asociación TER consideraba que se debía  tener una mayor conciencia de la necesidad de proteger el medio rural, y una sensibilización más profunda a favor de la conservación, y establecía:

    “El turismo en espacio rural debe aportar:
a)    Al mundo rural, posibilidades reales de promoción humana, asegurando un complemento económico que permita asumir plenamente su vocación fundamental de agricultor o artesano;
b)    Al ciudadano, el medio para ejercer efectivamente su derecho al espacio, o “vuelta a sus orígenes”, y
c)    A cada uno de ellos, una mayor conciencia de los valores biológicos, psíquicos y espirituales de la naturaleza, en la que el ser humano es un elemento indisociable”.

Francia es, quizá, el país que no sólo tiene más experiencia en materia de turismo en espacios rurales, sino también el que ofrece la mayor gama de opciones para la práctica de este tipo de turismo.  Para que se pueda tener una idea al respecto vale decir que 75 millones de franceses practican anualmente este tipo de turismo.
Por supuesto esta práctica esta ampliamente difundida en el viejo continente, donde actualmente la mayoría de los países  promueven  el turismo rural en todas sus modalidades.  Obviamente la existencia de una gran población asentada en pueblos y pequeñas propiedades agrícolas en el medio rural, fue lo que  facilito el desarrollo de este tipo de turismo en Europa.

COMENTARIOS

Las condiciones en que se da el turismo rural en Latinoamérica difieren un poco de las existentes en Europa.  El porcentaje de la población asentada en el campo, el tamaño de los establecimientos rurales, así como los diferentes grados de tecnificación en las explotaciones agrícolas y ganaderas que se dan en los distintos países, hace que el turismo rural en nuestra región muestre, además de formas similares a las europeas, otras modalidades del turismo rural que le son propias.
En efecto, en Latinoamérica se pueden observar distintas modalidades de turismo  rural, siendo las principales las que se describen a continuación.
Turismo rural convencional.  No es más que una forma de turismo tradicional que consiste en ir de vacaciones a conocer y apreciar el medio rural, alojándose en posadas o pequeños hoteles; efectuar visitas a establecimientos agrícolas (sin hospedarse en ellos), y efectuar cabalgatas y paseos en carro por los típicos caminos rurales, disfrutando del paisaje campestre, y disfrutar de las especialidades culinarias de las regiones visitadas.
Agroturismo. Es una modalidad de turismo en espacios rurales que tienen lugar en pequeños y medianos establecimientos rurales, en especial en granjas, chacras y tambos, aunque es posible ver la práctica de esta modalidad de turismo en otros tipos de establecimientos rurales.  Consiste en alojarse en las casas de los propietarios, y tiene la particularidad de que los turistas pueden participar en forma activa de las actividades de estos establecimientos, según el tipo de explotación a la cual se dediquen.
Una variación del agroturismo surgida en Latinoamérica, es la de hospedarse en las fincas cafeteras las cuales han convertido sus casonas en “hoteles rurales”, a partir de los cuales los turistas pueden familiarizan con las plantaciones y el proceso de secado del café, y aprovechar para efectúan recorridos turísticos por el medio rural circundante.  Práctica esta que tiene sus inicios en Colombia, donde se estimaba que sólo en el denominado Eje Cafetero, en 2004 existían ya alrededor de 400 fincas que ofrecían este tipo de turismo.  En México también las fincas cafeteras del Estado de Chipas cercanas a la ciudad de Tapachula, en la frontera con Guatemala,  han desarrollado con éxito este tipo de agroturismo.
Turismo vivencial.  Esta es una variación muy particular del agroturismo que se comenzó a desarrollar en algunos países que poseen una alta población campesina de origen indígena asentada en el medio rural.   En este caso los turistas tienen oportunidad de convivir con los campesinos indígenas y su cultura, alojándose en las viviendas típicas de la familia anfitriona, compartiendo la misma mesa, y participando en sus labores cotidianas agrícolas y artesanales.
Esta modalidad de turismo esta muy bien desarrollada en Perú, y ya se ha comenzado a desarrollar también en las poblaciones indígenas asentadas en los Andes venezolanos.
Turismo de estancias. Esta modalidad de turismo rural es muy antigua en Argentina, pero también se encuentra muy desarrolla en Uruguay, Paraguay, y el sur del Brasil.   En Venezuela también existe esta modalidad de turismo rural en algunas haciendas ganaderas, siendo la más conocida de ellas el denominado hato Apure.
En este caso los turistas se hospedan en los cascos de las estancias o de las haciendas, y las actividades que allí realizan les permite familiarizarse con las labores de estos tipos de establecimientos: arreo de ganado, esquila de ovejas, ordeña de vacas, apreciar las destrezas de los “gauchos” en  el manejo del ganado y la doma de caballos, y presenciar los variados “juegos gauchescos” conocidos también como “suertes gauchas”.  Así como explorar la flora y la fauna autóctona del entorno y, desde luego, disfrutar los famosos “asados criollos al aire libre”.  
Nuevas modalidades de turismo rural.  En los últimos años han surgido nuevas modalidades de turismo rural, entre las que se destaca el llamado Enoturismo, más conocido como “rutas del vino”, que tienen sus orígenes y están  muy bien  desarrolladas en los países europeos, especialmente en Francia, España y Alemania.  En nuestro continente también  se ha desarrollado con éxito esta modalidad de turismo: en los Estados Unidos de América,  en los valles de Napa y Sonoma, en el estado de California; en México en el estado de Baja California; y en los países  del Cono Sur las más conocidas son: en Argentina, las desarrolladas en las provincias de Mendoza y Salta; en  Chile, especialmente en el valle de Colchagua; en Uruguay, en el departamento de Canelones; y en   Brasil, en la región de Garibaldi, en el estado de Río Grande do Sur.
Inspiradas en el concepto de las rutas del vino, se han comenzado a desarrollar también otros tipos de rutas con características similares en el medio rural.  En Europa, por ejemplo, la República Checa  desarrollo la “ruta de la cerveza”,  en México se desarrollo la “ruta del tequila”,  en el estado de Jalisco, y más recientemente Chile y Perú han desarrollado las denominadas “rutas del Pisco”.
Como se habrá podido observar entonces el turismo rural puede adoptar distintas modalidades, en función del tipo de espacio rural en el cual tiene lugar este turismo y las características de las actividades que allí se realicen.   Es por ello que el nombre correcto de este turismo, como lo mencionáramos al inicio, es “turismo en espacios rurales”, aunque en la práctica se le llame simplemente turismo rural.  

En el próximo artículo comentaremos un nuevo concepto contemporáneo de turismo que se ha dado en llamar “posturismo”, con el cual daremos fin a esta serie.

Portal de América

MIGUEL ANGEL ACERENZA

Es Profesor y Consultor independiente en los campos de la Promoción y Desarrollo del Turismo, y cuenta con una experiencia superior a los 30 años en el ejercicio continuo de la actividad.

Ha sido Especialista Principal en Marketing Turístico en el Programa de Desarrollo Turístico de la OEA, Director del Centro Interamericano de Capacitación Turística (CICATUR) de la OEA, y como Consultor Externo prestó servicios de asesoramiento y asistencia técnica en los programas de cooperación técnica de la OEA, BID, PNUD y OMT, en 12 países de Latinoamérica.

Fue miembro de la Comisión Intersecretarial Ejecutiva de Turismo del Gobierno de México, miembro del Consejo Consultivo de Turismo del Municipio de Acapulco-México, miembro Ejecutivo de la Asociación Americana de Marketing, y durante 10 años actuó como Director Educacional de la Asociación Mexicana de Ejecutivos de Marketing y Ventas de Hoteles, de la cual es Socio Honorario.

Como docente, fue miembro del Comité Técnico del Examen General de Calidad Profesional para Turismo del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior en México, miembro de la Junta de Gobierno y Director Fundador de la Facultad de Turismo de la Universidad Americana de Acapulco, profesor en las Maestrías de Turismo impartidas por la Universidad Autónoma de Guerrero en Acapulco-México, la Universidad Francisco Miranda y en la Universidad de Oriente, ambas en Venezuela, y dictó cursos de marketing turístico como Profesor Invitado en el Instituto de Estudios Turísticos de Madrid-España, y posteriormente, en el Instituto Español de Turismo.

En la actualidad alterna las actividades de consultoria y capacitación en Promoción y Desarrollo del Turismo para los sectores públicos y privado, con la docencia universitaria. Es miembro de los Comités Consultivos y Profesor Visitante en las Maestrías en Marketing Turístico y Hotelero, y de Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo, que imparte la Universidad de San Martín de Porres, en Lima- Perú. Es autor de 17 libros sobre Gestión del Turismo y Marketing Turístico, y ha escrito numerosos documentos y artículos sobre los temas mencionados, publicados en España, Argentina, Brasil, México, Perú y Uruguay.Ha recibido distinciones oficiales en varios países latinoamericanos, y posee más de 25 reconocimientos universitarios por su labor en pro de la enseñanza del turismo en el nivel superior en Latinoamérica.

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