El turismo sin guías es cine mudo
Lunes, 21 Febrero 2022 19:12

El turismo sin guías es cine mudo

Por esas cosas que tiene el turismo, sobremanera en realidades como las de esta región, para trabajar en esta actividad en la primera mitad del siglo pasado había que ser poco menos que hombre orquesta. El cadete de una agencia de viajes, además de llevar y traer órdenes de emisión, fichas de reservas, pasajes emitidos, cheques, folletos, dinero en efectivo, tenía que agarrar alguna escoba de vez en cuando, bajar y subir las persianas, hacer los reports para pagar las quincenas de las aerolìneas, emitir pasajes y por supuesto, atender al público de vez en cuando. En esos comienzos, se dio el partido en Buenos Aires entre Peñarol y Santos en el cual debutó Ladislado Mazurkiewicz en el arco aurinegro y con apenas quince años "pedimos la bolada" para ir a cargo de uno de los buses que llevarían hinchas vía Colonia en el "Nicolás Mihanovich" a la capital porteña. Fue toda una aventura, aunque gracias a mi cuñado que iba como pasajero y otros amigos, supe que una de las obligaciones que tenía era la de "marcar" los regresos en el ferry para el día siguiente...

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por Sergio Antonio Herrera, desde Punta del Este
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"Antonio, ¿a que altura estamos?", nos preguntó una pasajera que iba en el micro de Emirano Viajes cumpliendo un itinerario de nuestra invención, el "Circuito Gaúcho", mientras ascendiamos la sierra, rumbo a Caxias do Sul. La respuesta, con cara de entendido y sin que se nos moviese un músculo fue: "en este momento entre 830 y 850 metros...", sin tener la menor idea, obviamente.

Nunca estudiamos para ser guías, pero las circunstancias obligaban y "nos revolvíamos" con un muy buen repertorio de cuentos, los cuales iban cambiando de color a medida que el tour iba devorando días. Así una vez, en 1978, a bordo de un avión de Aerolíneas Argentinas nos encontramos viajando  Miami y Orlando con un grupo de Club del Sol con ganadores de un sorteo de Coca Cola, en el que viajaban almaceneros, baristas, supermercadistas y clientes de los mismos. Cada cupón del sorteo premiaba a dos personas por parte del comercio y a dos por parte del cliente. Entre los clientes, iban un par de representantes del gobierno de facto y algunos familiares y no faltó la típica ronda de cuentos, hasta que a alguien se le ocurrió la clásica "ahora que haga alguno el guía". No recordamos cual fue la excusa pero zafamos, en ese momento la casi totalidad del mencionado repertorio que teníamos oscilaba entre cuentos de gallegos y cuentos de gobernantes del momento..."

Ahora, hablemos en serio

Visitar cualquier destino turístico sin la compañía de un guía local es algo similar a cometer un pecado de esos irreparables, aún queriéndolos redimir con cien padrenuestros o avesmarías.

Cuando veíamos cine mudo (porque a pesar que la era silente fue desde fines del siglo XIX hasta las primeras tres décadas del XX, en nuestra niñez y adolescencia aún veíamos algún film de esos, era bastante accesible el humor, pero los mensajes subliminales, el arte, los paisajes, podían pasar desapercibidos para la gran mayoría, aunque nadie lo admitiese.

Del mismo modo nos ha pasado las veces que no hemos tenido el relato profesional a disposición visitando algún lugar por primera vez, ya se tratase de ciudades, como algunas rutas, valles o regiones montañosas o desérticas.

Hace ya mucho tiempo que hemos optado, cuando viajamos en coche alquilado, especialmente en Europa, estacionarlo y tomar un tour local o directamente, caminar los lugares con la compañía profesional contratada anticipadamente. Hay sitios que más allá de que coincidamos con quienes piensan de los circuitos colectivos que "si es martes debe ser Bélgica", hay lugares y lugares, y por ejemplo, itinerarios como Andalucía y Marruecos que no nos imaginamos hacerlos "por la nuestra".

Imaginen salir de Positano en un coche alquilado con destino en Roma. Si no se conocen desde antes, sería imperdonable no "hacer" de paso, Nápoles y Pompeya. Ahora imaginen visitarlas a lo "baqueano"..., más vale agarrar la autopista e igmorarlas.

¿Qué hay guías y guías?

Obviamente, como pasa con los cocineros, los abogados, los médicos o los panaderos.

Quienes "algo" han viajado, en el sentido literal, alcanza hasta con "alguito", los huele de inmediato a los truchos o a los que solamente están para "la cometa" y no les importa más nada. Pero creemos tener autoridad para decir que actualmente,  son la minoría absoluta.

En esta jornada, 21 de febrero, se celebra el Día Internacional del Guía de Turismo. Desde 1990 se repite en conmemoración de la creación de la WFTGA, Federación Mundial de Guías  Profesionales de Turismo.

A los viajeros, la empírica sugerencia de que siempre hagan lo posible por tener un guía de turismo a disposición y que no olviden retribuirle, si lo merece (casi siempre es así) con una buena propina. Es un reconocimientoi que va mucho más allá de lo meramente económico, se trata de la certificación del trabajo bien hecho.

Algunas veces no hemos dado propina, al igual que en un restaurante, cuando el camarero no nos ha atendido a satisfacción, simplemente porque "hay guías y guías".

A los guías, de quienes somos pseudo colegas, generalmente admiradores y habitualmente clientes, la enhorabuena y un gran abrazo.

Portal de América

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