Lugares secretos que conocemos: ¿revelar al mundo su existencia o no?
Jueves, 09 Noviembre 2023 12:40

Lugares secretos que conocemos: ¿revelar al mundo su existencia o no?

Todo empieza en algún lugar del delta del Mekong, en Vietnam. Aquí la brisa exhala una canción entre las plataneras y, si sigues el río al anochecer, no te soltará hasta llevarte a lugares secretos. Solo cuando la última luz del pueblo se apaga, la primera luciérnaga brota de una palmera. Después, le siguen otras. Dicen que antaño los pescadores atrapaban puñados de luciérnagas para introducirlas en botellas a modo de linternas para sus capturas nocturnas. Quizás podría hacer una foto del momento, sin flash pero con ubicación. Y también hablar del bosque de luciérnagas de Vietnam en un artículo. O quizás podría guardarles el secreto a estos insectos en peligro de extinción.

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Viajeros y científicos ya lo hicieron antes, desde Jacques Cousteau con ciertos rincones de las Islas Galápagos –aunque algunos detractores opinen lo contrario–, hasta el poco reconocido explorador británico Richard Francis Burton durante sus rutas por Oriente Medio. Sin embargo, en un mundo actual de tantos destinos condenados a ser carne de overtourism a causa de una foto viral en Instagram, somos muchos los que nos planteamos si es necesario dejar migas de pan todo el tiempo.

HAY UNA CALA SECRETA EN ALMERÍA LLAMADA…

No siempre debemos revelar la ubicación de un santuario de luciérnagas. Tampoco la presencia de ese pueblo de colores al sur de India o cierta cala secreta perdida entre los acantilados de Cabo de Gata, en Almería. Ese mágico lugar que el fotógrafo Javier Lozano también conoce, entre otros muchos escenarios del paraíso cabogatero.

“Almería me cautiva por esa autenticidad mediterránea que ha perdurado a lo largo del tiempo. La sensación de que muchos de sus rincones han permanecido inalterados durante décadas es lo que más valoro”, cuenta Javier a Traveler. “Respecto a lugares por descubrir, sin duda, Almería aún guarda numerosos secretos esperando a ser explorados.”

Cala escondida en Almería.
Cala escondida en Almería. Javier Lozano

Javi publica en su cuenta de Instagram fotografías ensoñadoras de su querida Almería, pero nunca revela la ubicación de ninguna de sus instantáneas. Y claro, llegan las insistencias por parte de quienes buscan conquistar ese ‘rinconcico’ de verano en sus próximas vacaciones.

“La razón de no compartir ubicaciones específicas es proteger la belleza natural. La sobreexposición al turismo puede dañar estos lugares especiales y mantener su anonimato ayuda a conservar su encanto”, añade. “Aunque algunas personas pueden insistir en conocer los detalles, es fundamental equilibrar la curiosidad con la responsabilidad de preservar estas joyas.”

Más allá de esa playa en común, Javier se reserva diferentes lugares de Cabo de Gata a los que volver cuando nadie mira, en un ejercicio de pura intimidad geográfica. “Un rincón secreto en Almería que conozco es una cala escondida entre acantilados, solo accesible a pie o en barco. Su arena dorada y aguas cristalinas son perfectas para un día de tranquilidad. También existe una pequeña cueva con estalactitas en uno de los acantilados”, sugiere.

“Además, mi lugar favorito tiene la hermosa particularidad de que su existencia puede variar según los temporales de invierno. Así que, cada verano, tienes la emocionante incertidumbre de si estará presente, lo que le añade un toque de misterio y exclusividad al paisaje”.

NO HAY OTRA FORMA

El escritor Javier Rico, autor del libro Guía de la España rural: Propuestas mes a mes, siempre encuentra una excusa para perderse, ya sea en un conjunto de pozas en el interior de Valencia o la sierra de Gredos, como tumbas visigodas antropomorfas en mitad de un prado. Curiosamente, fue en uno de estos lugares “secretos” donde Rico descubrió recientemente a más de un centenar de personas. Y es que unos pocos días antes, un influencer había dado a conocer este lugar en Instagram.

Salto del Nervión valle de Ayala .

Salto del Nervión valle de Ayala. Una fotografía puede hacer de un secreto, un infierno. geoPlaneta

“Aunque escritores y periodistas de viajes observemos esa especie de código deontológico de no revelar ciertas zonas, las redes sociales juegan en otra liga”, cuenta Javier a Traveler.es, quien apoya fervientemente la filosofía de no revelar todos los lugares que conocemos, especialmente aquellos de gran relevancia y sensibilidad respecto a la biodiversidad.

“La masificación y la presencia de personas que no saben respetar la convivencia con otros seres vivos son las dos razones principales que, en el caso de la biodiversidad, hacen que no desvele determinados lugares”, cuenta. “He visto linces, lobos y nidos de águila imperial y nunca revelaré con precisión dónde, más allá de decir que los observé en la sierra de Andújar (Jaén), en la sierra de la Culebra (Zamora) y en Monfragüe (Cáceres), respectivamente. Una sola persona, acercándose más de lo debido y en el momento menos oportuno (época de cría) a un nido de águila imperial ibérica o a un cortado donde nidifican buitres, alimoches y águilas puede echar por tierra las nidadas de todas estas especies”.

Por motivos como este, Javier recomienda recurrir al servicio de empresas de turismo y guías que organicen rutas de observación a la hora de proteger y enriquecer ciertos entornos que visitamos: “las personas o empresas del entorno te permiten dejar valor en el mismo y así permitir que continúe conservado, tanto como recurso como patrimonio para las personas que viven en zonas rurales”.

Acompañado por una de estas empresas, Javier descubrió hace unos días uno de sus últimos rincones secretos, en la selva de Irati (Navarra). “Hemos tenido mala suerte porque no hemos dado con las especies de pájaros carpinteros que buscábamos, algunas muy sensibles, como el pico dorsiblanco. Y hasta ahí puedo leer.” Una decisión acertada, teniendo en cuenta que la selva de Irati abarca casi 20.000 hectáreas.

En un mundo donde Venecia plantea cobrar una entrada para frenar el overtourism y Tailandia cierra sus islas durante meses para hacer una purga de su patrimonio natural, contener la ubicación de ciertos paraísos se convierte en una responsabilidad. Pero quizás, la tarea recaiga primero en los fareros de tantos mapas cuyas coordenadas no siempre deben revelarse: “cuéntame que otra forma se te ocurre de proteger un entorno o, en cualquier caso, enriquecerlo cuando hablamos de viajes y turismo”, finaliza Javier.

Portal de América - Fuente: Condé Nast Traveler

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