Las claves para volar muy alto (según seis mujeres líderes de Airbus)
Domingo, 09 Julio 2023 21:18

María Prieto, Aina Monfort, Belén García Molano, Fani Matesanz y Mª Ángeles Martí. En primer término, Silvia Mouronte. María Prieto, Aina Monfort, Belén García Molano, Fani Matesanz y Mª Ángeles Martí. En primer término, Silvia Mouronte. COLLAGE: MARÍA SAN MILLÁN

Ostentan grandes puestos de responsabilidad, pero todas ellas tienen una misión común: animar a las generaciones más jóvenes a seguir su apasionante camino. Seis mujeres líderes, cinco de ellas ingenieras y una física, nos hablan de los retos de ser mujer en un mundo liderado por hombres en una empresa que además de cumplir 100 años (CASA, una de las matrices que luego pasó a ser Airbus, nació en 1923) avanza con rapidez, sostenida pero ascendente, para que la inclusión femenina en puestos directivos sea cada vez más relevante. Con solo un 20% de mujeres que se decantan por estudios de ingeniería en España, una de las misiones de este grupo de directivas es conseguir crear referentes para que cada vez más niñas sigan sus inspiradores pasos.

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Mª ÁNGELES MARTÍ. Directora del Programa A330 MRTT. Presidenta de la red Women Network Airbus

Esta ingeniera industrial de formación es la responsable de los programas de aviones militares, de transporte, tanqueros y misión en Airbus. Después de la experiencia de trabajar en Estados Unidos, tuvo la oportunidad de entrar en la empresa hace más de 20 años y desde entonces ha pasado por dos divisiones de la compañía (comercial y defensa). Su nombre es un referente en la profesión, y muchas de sus compañeras la nombran como espejo en el que reflejarse.

¿Cómo empezó tu pasión por los aviones? Tengo una referencia de pequeña que es mi padre. Él es ingeniero y me llevaba a las fábricas donde trabajaba y me encantaba. Me gustaban las ciencias y pude ver y sentir lo que es ser un ingeniero, pero tuve la dificultad de no tener referentes femeninos.

¿No tuviste ninguno? Mis primeros referentes femeninos fueron las hijas de los amigos de mis padres que estudiaron ingeniería y me hicieron pensar que si ellas podían, ¿por qué no yo? Cuando empecé a trabajar me encontré con un problema, que los que tenía cercanos en la compañía y fuera de ella no tenían el estilo de vida que yo quería para mí: a nivel personal, de familia, de hobbies, incluso de valores. Recuerdo leer, con 28 años, un artículo sobre Amparo Moraleda en El País Semanal, ella era la directora de Siemens en España, estaba recién nombrada y me hizo ver que había una mujer en la que yo me podía sentir reflejada, que era un poquito más mayor que yo y que me inspiraba para poder llegar ahí. Para mí fue un impulso muy importante.

¿Crees que tu experiencia internacional impulsó tu carrera? Yo creo que es vital por todo, porque te cambia la mentalidad, mejoras tus competencias. Al final estamos en una empresa técnica donde lo que tiene que prevalecer son las competencias, el conocimiento, otras formas de hacer, otras formas de pensar. Yo creo que cuando estás trabajando con equipos se puede diferenciar perfectamente la persona que ha vivido fuera, que tiene ese cambio de chip, de la que no. Y más en una empresa como esta, que es internacional. Yo creo que debería ser casi un punto obligatorio en la carrera de una persona.

AINA MONFORT. Responsable de Operaciones para Airbus Helicópteros en España, Ingeniera aeronáutica

Ingeniera aeronáutica por la Universidad Politécnica de Valencia, durante la carrera siempre tuvo a Airbus en mente como referencia. Tras un paso por la UNSW de Sydney- Australia para completar su último año de estudios, consiguió entrar en la empresa de sus sueños. Y lo consiguió gracias a un programa de entrada para graduados en el que la compañía financia un MBA mientras hacía prácticas. Y así ha llegado hasta hoy, 12 años después, y cuatro puestos diferentes entre España y Singapur. En la actualidad, su sede de operaciones se encuentra en la planta de Albacete, desde donde se encargan de “la fabricación de la parte trasera de todos los modelos de helicópteros Airbus que se entregan”.

¿Qué te ha sorprendido al trabajar en la empresa de tus sueños? La sensación de familia en una empresa global de 130.000 empleados. Airbus promueve la movilidad, lo que para mí es un regalo. Creo que gracias a esto, los empleados tenemos un nivel de exposición alto y varias oportunidades de coincidir. Al final tienes la sensación de encontrarte a compañeros y amigos allí dónde estás.

¿Cuál es tu percepción de la posición de la mujer en el sector aeroespacial? Personalmente me siento afortunada de todo el trabajo que se ha hecho por tantas mujeres valientes que nos han ido allanando el camino. Las mujeres que participan en este reportaje para mí son un referente, mentoras, amigas. En un mundo que ha sido tradicionalmente masculino, debemos de seguir trabajando para visibilizar que aquí tenemos mucho que aportar. La diversidad es una fuente de riqueza que considero esencial en el mundo aeronáutico.

¿Qué valor tiene crear referentes para las niñas de mujeres que han desarrollado su carrera en el sector STEM? Es imprescindible. Es normalizar, dar visibilidad, para que las niñas conozcan lo que ofrece el sector STEM. Yo personalmente mentorizo a alumnas de carreras STEM y formo parte activa de la Woman Network de Airbus (que hora preside Mª Ángeles Martí) y de la asociación Ellas Vuelan Alto. Me encanta ver el potencial, la fuerza, las ganas de comerse el mundo y la formación puntera que traen las nuevas generaciones.

¿Qué dificultades has encontrado en el desarrollo de tu carrera? Existe un remanente de patrones tradicionales y prejuicios latentes en la sociedad que pueden afectar a la confianza de las mujeres. Sin duda siento un avance en este sentido en la empresa, y tomo como reto personal el seguir trabajando en esta dirección para dar visibilidad de lo que hacemos, y así poco a poco romper estereotipos.

BELÉN GARCÍA MOLANO. Directora de Tecnología y desarrollo de Airbus Defence and Space a nivel global

Lo primero que cuenta esta ingeniera industrial, formada en la Universidad Carlos III de Madrid, es que todas las mujeres que ocupan estos puestos directivos en Airbus trabajan para impulsar las carreras STEM de las niñas. Una misión nada desdeñable teniendo en cuenta que viene de una persona que lleva 22 años en la compañía y que ahora mismo define y desarrolla las tecnologías que van a decidir el sector de espacio y de defensa del futuro. Una gran responsabilidad pero que no por ello deja de lado el impulso de las nuevas generaciones. Además, García Molano es la embajadora de diversidad en Airbus para España y en ingeniería a nivel internacional y formó parte del origen de Women Network en España. Ahora además es responsable de las redes que no tienen tantos seguidores, esponsorizando por ejemplo Price (la red LGTB+ de Airbus). Fuera de la compañía, es la directora del sector aeroespacial de AMMDE, la Asociación Multisectorial de Mujeres Directivas y Empresarias.

¿Cómo te distribuyes el día? Pues he de comentar que soy madre de familia numerosa. Yo tengo familia y amigos que me quieren de verdad, tengo una vida normal y creo que es importante que nosotras, que somos referentes, lo digamos: que se puede ser una mujer normal y ser directiva en una empresa espacial. Y tener familia.

¿Por qué decidiste estudiar ingeniería? Yo no tenía referentes. Soy de Cáceres, de un pueblo chiquitito que se llama Garrovillas, y en mi familia hay poca gente que haya estudiado carrera y dentro de esa poca gente, casi todos son abogados y hombres. En mi entorno, las únicas mujeres que conocía eran amas de casa, como mi madre, que dejó de trabajar para cuidarnos, o enfermeras o maestras, con lo cual yo quería ser maestra. Cuando estaba en Bachillerato, una profesora me dijo que era muy buena en ciencias, que por qué no me planteaba estudiar ingeniería. Y aquí estamos.

¿Cómo llegaste a Airbus? De casualidad y porque tuve mucha suerte. Entré en un proyecto tecnológico para desarrollar un software en el primer avión demostrador de sistemas de misión, esto quiere decir que hacía misiones especiales más allá de la de transportar cosas. Por ejemplo, Patrulla marítima… Imagínate, volaba. Tengo más de 200 horas de ensayos en vuelo. Así que para mí ser ahora la directora de Tecnología es un sueño hecho realidad. Yo no puedo pensar en un sitio mejor donde estar que en Airbus.

¿Algún gran reto al que te hayas enfrentado? Aquí el valor añadido de todos los trabajadores está claro que es gente muy lista. Te encuentras ya con unas carreras, gente muy preparada, que le gusta trabajar en equipo y muy motivada. Hacer aviones y satélites es algo que nos motiva muchísimo. Ahora, a mí lo que me desmotiva mucho es cuando me encuentro de frente con prejuicios porque soy mujer y madre. Estar en una reunión y que te pregunten cómo haces con los niños… Pues como cualquiera de mis compañeros. O cuando llegas a una nueva posición y en la primera reunión te digan, ‘oye, ¿pero esta es la becaria o la jefa?’ Eso de un hombre nunca lo dicen. Aunque eso me lo tomo a broma porque pienso que no soy tan joven y me río. Esta anécdota me pasó siendo la jefa de navegabilidad, que es la persona que tiene la máxima responsabilidad de la seguridad de nuestros aviones, un puesto muy serio. Cuando escuchas este tipo de comentarios, se posicionan en un lugar donde primero tienes que demostrar que mereces la posición y luego ya haces tu trabajo. Este es el tipo de cosas que me quema por dentro.

¿Has notado algún cambio en los últimos años? Este tipo de situaciones cada vez ocurre menos. Para mí Airbus es un ejemplo. Cuando yo entré hace 22 años era completamente diferente. Me nombraron jefa de departamento estando embarazada de mi segunda hija y Chef Business, del tercero, hace cinco años. Por lo que creo que esta es una empresa que es un ejemplo, pero en general también creo que hay una mentalidad o unos prejuicios que en algunas ocasiones tenemos que salvar y que aquí estamos para hacerlo. Creo que tenemos que estar todos contentos y orgullosos de lo que hemos avanzado, porque sin duda alguna estamos en una posición donde todo está mucho más normalizado.

¿Qué priorizas al organizar tu tiempo? Siempre busco dónde poner mi valor añadido. Y me centro en eso, tanto en la parte profesional como en la parte personal, tanto en los temas de inclusión y diversidad, donde yo puedo dar un valor añadido de marcar la diferencia y ahí es donde me centro. Todo lo demás lo delego en el trabajo, en mi equipo o en otras personas que están a mi alrededor. Y también en mi vida privada, tengo una persona que me ayuda con los niños, con la casa. Tengo amigas de mi pueblo, que no trabajan en este sector, que cuando llego me preguntan para qué he tenido niños si no los veo. Y eso no es así. Por eso insisto en que es cuestión de buscar dónde está el valor añadido y de delegar lo demás, que es más superfluo. Yo nunca hago la cena porque no soy buena cocinando, pero yo siempre ceno con mis hijos.

¿Pero cómo frenar cuando tienes tantas responsabilidades? Una referente y compañera, Teresa Busto, siempre decía que buscáramos el Pareto, que es una fórmula matemática. Básicamente dice que hay que buscar las tres cosas más importantes que ocupan el 80% de tu energía y de tu tiempo. El 20% del esfuerzo que impacta el 80% en el día. Y dedicarte a eso, porque todo lo demás es más superfluo.

FANI MATESANZ. Directora de Facility Management en Airbus España y Decana del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España

Cuando le preguntaban qué quería ser de pequeña, ella siempre respondía que directora del aeropuerto de Barajas. Pensar de esa manera le llevó a tener alas y estudiar Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Madrid. Con un máster en Dirección de Empresas, entró en la compañía en 2010, pero antes había sido árbitro de baloncesto y ha trabajado de extra en películas. Actualmente es la responsable de Servicios Generales y Real Estate y un gran orgullo para ella es cuando el Ministerio de Defensa le otorgó la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico. También reivindica el derecho a conciliación, pero no porque sea madre, sino porque considera que la situación personal de todos los trabajadores es eso, personal, independientemente de los sacrificios que hayas tenido para alcanzar tu posición.

Has trabajado en muchos ámbitos, ¿cómo llegaste aquí? Yo vengo de una familia muy humilde, en la que ni mis padres ni mis tíos pudieron estudiar más allá del colegio y algunos ni siquiera lo pudieron acabar porque tenían que trabajar para comer. Yo siempre he tratado de ayudar económicamente en mi casa y cuando acabé la carrera, trabajé un tiempo en la construcción. Después estuve en dos compañías aéreas entre Madrid y Estambul, con lo cual esa experiencia internacional también pienso que es vital. Y de ahí, a Airbus, donde he trabajado en las tres divisiones. Empecé trabajando en helicópteros, en el mantenimiento puro y duro de aviones. Después pasé a la división de Defensa y Espacio, donde me encargaba del control de calidad de la producción, desde que funcionen los motores hasta que lleve todas las puertas puestas (ríe). Porque muchas veces lo básico es lo complicado, aunque es un sector muy tecnológico, pero hay que estar pendiente. Luego, en la división comercial también me encargaba de la calidad.

¿Y ahora de la sostenibilidad? Si, tenemos también un equipo multifuncional trabajando en cómo hacer una política de movilidad terrestre. Ahora mismo estamos muy enfocados en conseguir aviones con cero emisiones, y yo lo quiero complementar también con una política a nivel terrestre. Tenemos placas solares, cargadores de coche, cómo ahorrar, por ejemplo, en agua, luz y electricidad también la gestiona mi departamento. Por primera vez en mi vida no me dedico a entregar aviones o helicópteros, sino a todo lo que hay alrededor. Una parte muy importante es la construcción de todas las obras, ahora estamos haciendo un almacén logístico en Albacete.

¿Quién ha sido referente para ti? Me encanta cualquier persona que me aporte una manera diferente de entender la vida o el trabajo. Pero es cierto que mi gran referente ha sido mi padre. Era conductor de autobuses y ya murió, pero él no acabó el cole y durante muchos años llevaba a gente por el mundo. Y me parecía maravilloso porque les hacía muy felices y a mí eso me motivó para dedicarme al mundo del transporte.

¿Y es por eso que decidiste que querías dirigir un aeropuerto? Mi familia vivía en Barajas y veía en los aviones la cosa más maravillosa del mundo. Y por eso me di cuenta que para llegar donde quería tenía que estudiar ingeniería. Aunque al final no trabajo en Aena ni en aeropuertos.

Todavía podrías, te quedan muchos retos… Me gusta mucho lo que hago, es una empresa maravillosa, y también la gente que tenemos. Siempre digo que no he tenido hijos, pero sí durante ocho años, los que presidí el Colegio de Ingenieros Náuticos. Fui la primera mujer en conseguir el puesto, la persona más joven. También me ha pasado en reuniones y me preguntaban si era la secretaria del decano. ‘No, no, soy la decana’. También nos dedicamos a una asociación que se llama Ellas vuelan alto. Formo parte de la junta directiva, y en ella promovemos el papel de la mujer. Básicamente lo que intentamos es dar visibilidad a mujeres en el sector aeronáutico a través de webinars y charlas.

¿Cuántas asociaciones hay, así como relacionadas con la educación? Está Ellas vuelan alto, pero a nivel ingeniería aeronáutica la más potente es Women Network Airbus. Además es un referente para el resto de empresas. Sacamos las ideas de aquí y luego las extrapolamos. Es muy bonito porque hablas con universidades, aeropuertos, autoridades, medios de comunicación, etc. Y todo enriquece.

¿Tenéis una serie de puntos a cumplir que os marcáis cada año? Tenemos que conseguir un objetivo, que es aumentar el número de mujeres en puestos de responsabilidad en la empresa en Airbus España. Por darte un dato, en el año 2008 éramos un 5% de mujeres en puestos de responsabilidad, que fue cuando nace la Women Network y cuando yo empecé. Nacimos con la ambición de crecer a un 20% en el año 2020. Bueno, pues hoy y desde hace ya más de cuatro años, estamos en un 23-23.5%. Ahora nuestra ambición es conseguir un 30% para el año 2030, que son los objetivos que tiene la empresa.

¿Y cómo lo hacéis? Pues tenemos unos indicadores, KPIs, y nos juntamos cada año con el comité de dirección, los revisamos con recursos humanos y vemos las iniciativas. De ahí surgen un grupo de proyectos, los estructuramos y monitorizamos de forma mensual. Hay una red de más de 1300 voluntarios detrás que empujan para conseguirlos. Y funciona. Las iniciativas que tienen más impacto son las que se hacen localmente. La proximidad en este caso, como es un tema muy emocional, es muy importante.

MARÍA PRIETO. Encargada de operaciones de defensa y espacio

Lidera una nueva organización transversal que da soporte a las 14 plantas de producción de Airbus Defensa en cinco países de Europa y a las funciones de operaciones que son producción y calidad. En resumen, se dedica a mejorar para alcanzar la excelencia operacional. Y mejorar la calidad incluye entregar bien a la primera, reducir costes y reducir el tiempo en el mercado. Además, entre sus misiones se encuentra liderar un equipo humano que piense cómo va a ser toda esta factoría en el futuro, pensando en la sostenibilidad, en la innovación, en la digitalización, etc. Esta física de formación, estudió en la Universidad Autónoma de Madrid, siente tanta pasión por su labor, que no duda en transmitírselo así a las nuevas generaciones de niñas que todavía tienen un futuro en el que soñar.

¿Y cómo llegaste a la compañía? De casualidad. Yo quería ser teleco y empecé tres años en Telefónica, trabajando en Alemania, diseñando redes móviles. Pero decidió cambiar la estrategia a Sudamérica y yo quería seguir viviendo allí, porque quería aprender alemán, y empecé en EADS (European Aeronautic Defence and Space), que era nuestro nombre antes de ser Airbus en el 2003. He pasado también por las muchas divisiones comercial y defensa y ahora estoy sobre todo con aviones militares.

¿También te enriqueció la experiencia internacional? He vivido en siete países por temas familiares y en dos ocasiones con la empresa en Turquía y en Alemania. Creo que es una experiencia sensacional. La diversidad en general da muchísimo valor y no solo de género, también cultural, social, de todo tipo. Y eso es lo que te otorga una experiencia internacional. Hay estudios de McKinsey del 2003 que muestran datos reveladores: de 1.000 empresas que estudiaron en 12 países, una cuarta parte de las que entregaban mejores resultados tenían un 21% de mujeres en el Consejo de Dirección. Entonces, para mí es esencial esa diversidad, para obtener resultados que tienen diferentes puntos de vista.

¿Quién ha sido tu inspiración? Mi padre, ingeniero de telecomunicaciones que ha viajado y vivido por el mundo como ahora hago yo, y sobre todo, una persona que me ha animado a hacer lo que yo quisiera, donde y cuando quisiera, sin importar el género. He tenido mucha suerte tanto con mi padre como con los jefes que he tenido, que me han valorado por mi trabajo. Y también me he encontrado con situaciones de las que han contado mis compañeras, pero cada vez menos. También es cierto que cada vez tenemos menos esos prejuicios, pero comentarios tipo que estoy en el puesto porque tenemos que cumplir la cuota pues también los he oído. Pero yo creo que debemos valorar que gracias a estas iniciativas que se han contado vamos cogiendo autoconfianza, que para mí es esencial. Y también transmitirla cuando hacemos mentoring.

¿Son importantes las redes de apoyo? Es esencial que nos apoyemos. Por supuesto, que se valore siempre el currículum, pero que siempre haya candidatas en los procesos de selección. Luego que se coja el mejor, pero porque no nos hace un favor que nos seleccionen por cuota.

¿Hay mucho síndrome de la impostora? Creo que en Europa tenemos esa autoexigencia de perfeccionismo y nos cuesta mucho confiar en nosotros mismos. Y yo no sé lo que opinarán mis compañeras, pero en España salimos muy, muy bien preparados.

SILVIA MOURONTE. Lidera a nivel global la transformación digital del área de calidad en Airbus Defence and Space

Reconocida por Nova Talent, la red global de talento, como una de las 10 profesionales más prometedoras en el campo de la Ingeniería y la Energía, estudió Ingeniería Industrial en la Carlos III y en agosto hará un año que le nombraron responsable de calidad de programas digitales, esos que aportan soluciones para alcanzar la transformación digital. Su gran transformación fue cuando con 10 años descubrió a Marie Curie, una de las pocas mujeres referentes en los libros de texto. Admiró su perseverancia, el triunfo de una mujer en un mundo mucho más complejo que el actual y lo disruptiva que fue.

¿Cómo una ingeniera industrial llega a una empresa aeronáutica? Mi padre estuvo en el Ejército del Aire muchos años. Luego fue piloto comercial y también tenía dos tías que eran controladoras aéreas. Entonces, para mí el mundo de los aviones era lo natural, mi casa estaba llena de manuales de vuelo, de maquetas. Viajábamos muchísimo y a mí siempre me gustó mucho conocer mundo, viajar, aprender idiomas, ver otras culturas, y siempre fui una niña muy curiosa. Me decanté al final por Industriales en vez de aeronáutica porque me parecía un poco más comodín, que no me cerraba solo a un tipo de industria, sino que podía trabajar en cualquiera, pero siempre con objetivo Airbus.

¿Cómo fue tu llegada a la empresa? Empecé mi carrera profesional como becaria y después de un año me surgió la oportunidad de irme a la parte de helicópteros a Alemania. Yo tenía muy claro que tenía que trabajar un tiempo en el extranjero porque además había estudiado un año en Estados Unidos y me pareció una experiencia bestial, pero no quería irme tan lejos para estar cerca de mi familia. Y me fui a Alemania con las maletas. Volví hace cinco años.

¿Cuáles son tus referentes laborales? Cuando estaba de becaria, abrí la intranet un día y vi la foto de Mª Ángeles. Y pensé, ‘pues mira esta mujer, lo lejos que ha llegado’. Esto fue como hace 11 años. Creo que los referentes son muy importantes no solo estudiar una ingeniería, también lo son luego laboralmente, que veas que hay mujeres que han llegado lejos, con o sin familia.

Y ahora tú también eres una de ellas, estás considerada entre las 100 mujeres más talentosas de España a nivel mundial… ¿Has tenido alguna situación complicada? Es verdad que hay mucho, mucho que hacer en España, por supuesto, pero creo que deberíamos estar orgullosos de que cosas que aquí ya son políticamente incorrectas, como mínimo desde hace diez años, y que en Alemania eran habituales. Por ejemplo, a mí me pedían si podía vaciar el lavavajillas de la cocina del departamento o si podía preparar el café. Son cosas que a lo mejor mi madre en su día escuchaba, pero yo nunca me esperé hacerlo. Incluso cuando una mujer se va de baja maternal, es muy complicado volver.

Portal de América - Fuente: Vogue

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