El dato, confirmado por el Ministerio de Turismo salvadoreño, representa un crecimiento del 5,1% respecto a la tendencia de los últimos tres años y marca un récord histórico para el país centroamericano. El Banco Central de Reserva de El Salvador también reporta un aumento en el ingreso de divisas por concepto de turismo, lo que convierte al sector en uno de los motores emergentes de su economía.
Detrás de estas cifras hay una combinación de factores: una mejora sostenida en los indicadores de seguridad, estrategias de promoción internacional, ampliación de rutas aéreas y apuestas de nicho como Surf City, una iniciativa que ha logrado proyectar al país en mercados internacionales vinculados al surf y al turismo de experiencias.
El impacto se extiende más allá de las estadísticas. La reactivación del turismo ha dinamizado sectores como hotelería, gastronomía, transporte y comercio, generando empleo en comunidades locales y atrayendo el interés de inversionistas extranjeros que buscan posicionarse en destinos emergentes.
Para la región, el caso salvadoreño plantea una pregunta relevante: ¿cuánto tiempo toma transformar la imagen de un país? La experiencia reciente sugiere que, bajo ciertas condiciones, el cambio puede darse en plazos más cortos de lo que suele asumirse.


