Viajar sigue siendo un privilegio para pocos
Miércoles, 15 Julio 2026

Viajar sigue siendo un privilegio para pocos

Muchas veces nos nublamos o nos maravillamos por las cifras que se manejan a nivel global. Los viajes no son una excepción y vemos que se manejan cifras en entornos a los 1.500 millones de personas que viajan internacionalmente a nivel global (según los barómetros aportados por ONU Turismo y que generalmente se aceptan de manera oficial para analizar la actividad turística).

por Nicolás Raffo Menoni, desde Montevideo

Visto así parece que 1 de cada 5 personas viaja alrededor del mundo, pero las cifras en que medimos distan mucho de reflejar correctamente esa eventualidad.   En ese punto una mención especial; de alguna manera tenemos que poder medir, para hacer comparaciones más o menos válidas y en base a supuestos que todos podamos realmente entender y aceptar, para no terminar comparando peras con manzanas.

Cuando una persona viaja varias veces al año, figurará como tantos viajeros como viajes haya realizado y si la persona visita varios países, por ejemplo en un tour europeo, figurará también como tantos viajeros como países haya visitado.

La realidad anterior baja drásticamente las cifras de las personas que tienen la posibilidad real de viajar.    La cifra ya deja de ser 1 de cada 5 personas para bajar de manera muy pronunciada.

Lo mismo podemos estimar para los viajes en avión, donde las cifras tomadas en bruto nos dicen que es impresionante la cantidad de personas que viajan o han viajado por ese medio a escala global.  Para el actual año 2026 y según la IATA, se mencionan cifras de más de 5.200 millones de personas que viajarán en avión, que serían más del 60% de la población mundial.    La realidad nos dice que casi el 80% de la población global nunca ha tenido la chance de subirse a este medio de transporte.   

Hecha esta apreciación, que no es menor, podemos pasar a intentar analizar la realidad del sector de viajes, y tendremos que convenir que a pesar de todos los discursos y postulados, el viajar a nivel internacional está muy lejos de ser un derecho humano.    La situación anterior es bien diferente si se toman en cuenta los viajes internos o domésticos, ya que al ser más baratos, más cercanos y con opción de viabilidad por más medios de transporte, es mucho más probable que ocurran y de hecho esa es la situación que acontece.

Tampoco es menor señalar que esos viajes se dan de manera desigual entre regiones, países e incluso a nivel interno de cada lugar, o si incluimos otras variables como poblaciones urbanas y rurales, etc.; por lo cual hablar de cifras exactas es al menos hoy, mucho más que utópico y lejos de la realidad que podamos definir.

No obstante, hay algunos trabajos y estudios que nos hablan de cifras que oscilan entre 300 y 700 millones de personas de viajeros internacionales (cifras que no superarían al 8,5% de la población mundial total) y que a nivel doméstico es una cifra que crece hasta guarismos que pueden estimarse entre 2 mil y 4 mil millones de personas.   Las grandes diferencias en las mediciones nos hablan de lo complejo de hacerlas en forma real, y sin dudas son cifras que distan mucho de ser verificables de manera exacta, lo cual le quita rigurosidad al análisis y corremos el riesgo de seguir midiendo cantidades, cuando pedimos a gritos el hecho de poder contar con indicadores de corte más cualitativos para analizar nuestro sector de actividad.

¿Qué cosas inciden en que eso sea así?

Sin dudas no hay una única respuesta, pero a modo tentativo podríamos mencionar:
⦁    Que los países no miden de la misma manera el desarrollo de la actividad.
⦁    Que esas mediciones pueden tener fallas metodológicas, incluso importantes para varios países o regiones.
⦁    Al medir los viajes, no se miden en base a personas identificadas en forma personalizadas y si en base a personas generalizadas.   No se dice viajó Nicolás a tal o cual lugar, el dato se toma como un viajante anónimo.
⦁    También es justo que si una persona viaja a varios países, sus gastos se puedan reflejar en cada destino donde efectivamente los haya realizado y donde realmente impactarán y no como una cifra total (que también es otro indicador utilizado).
⦁    Tener en cuenta que no he incorporado variables o indicadores como el disponer de recursos o no; el de acceder a lugares que estén realmente adaptados y preparados para todas las personas independientemente de las necesidades puntuales que puedan requerir y otras situaciones más que deberían incorporarse y que no harían más que dejar en evidencia la singularidad de los viajes para pocas personas y no como una universalización de derechos como se la quiere presentar.

En este punto que hace alusión a los derechos se hace una mención puntual. 

El artículo 24 de la Declaración Universal de los derechos humanos, consagra en forma expresa que: “Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.    


Es claro que el derecho está formalmente consagrado, lo que está ocurriendo es que en las condiciones actuales de consumo, el acceso al ocio se ha mercantilizado de una forma que en los hechos lleva a que sea excluyente, o en su defecto, propicio para los que efectivamente dispongan de los recursos necesarios para poder costear esas experiencias.

En esta línea de reflexión, adquiere mayor preponderancia o debe de incorporarse entonces el concepto de Turismo Social, como una herramienta más o un instrumento de justicia social, para que más personas puedan acceder a los viajes.

Y tampoco podemos dejar de mencionar que en épocas donde se habla de Sostenibilidad y de Turismo regenerativo, si efectivamente ocurriese que el 100% de las personas pudieran viajar, fenómenos como la masificación, la gentrificación y la turismofobia que ya se manifiestan en muchos lugares y con las condiciones actuales de desigualdad, adquirirían dimensiones directamente de colapso sistémico e insostenibilidad de la actividad.

Esta reflexión es concreta y busca reflejar una situación que muchas veces en forma descuidada y otras en forma intencional se disimula y puede dar lugar a grandes confusiones.
Viajar es hermoso y sin dudas aporta mucho a quienes tienen la oportunidad de realizar esos viajes y en los lugares donde se reciben a esos turistas.    Si tienen esa posibilidad, disfrútenla y sean conscientes del privilegio del cual se dispone, que claramente no es para todos, ni para tantos como se quiere hacer creer.

Si por el contrario les toca estar en el ámbito de la gobernanza, el de la planificación de la actividad turística, en el de la educación o como profesionales del sector, busquemos las formas de resignificar una actividad que efectivamente es hermosa, para que además de eso pueda ser más justa desde el punto de vista social, más inclusiva, más democrática y sobre todo más sostenible, cosa que en la actualidad, debería de haber quedado claro que no es así.

Portal de América

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