Comenzamos alineándonos para que no existan malentendidos: creemos que los sindicatos en esta parte del mundo (sobremanera en el Río de la Plata y con énfasis en Argentina) tienen los “figurines atrasados” en el mejor de los casos, y en general, cumplen acciones con tono reaccionario (sic).

En el octavo día en la región, luego de vivir una experiencia fascinante desde el punto de vista turístico y profesional, en momentos que esperamos el Transfer al aeropuerto de El Calafate para volar de regreso a Buenos Aires hacemos el balance macro de la experiencia.

No sabemos si debiera sustituir a alguna de las siete maravillas modernas o pasar a ser la octava, pero el Parque Nacional Los Glaciares es uno de los más espectaculares lugares que hemos conocido a lo largo de nuestra bastante viajada vida.

El barco frente al glaciar Spegazzini estuvo no menos de 40 minutos detenido allí, pero en ningún momento el capitán viró la embarcación de modo que pudiésemos tomar fotos o filmar desde el mejor ángulo posible.

Las bahías Ensenada y Lapataia; el Lago Roca o Acigami y el Tren del Fin del Mundo, es la combinación de paisajes e historia disfrutada este pasado domingo en el verdadero sur del mapa y la compartimos.

Invitados cordialmente por Cynsa en colaboración con Catamaranes Canoero de Ushuaia, navegamos este espectacular espacio que sirve de límite entre Argentina y Chile. El paisaje, con la fortuna de disfrutar un día despejado y agradable en cuanto a temperatura, podemos calificarlo con una sola palabra: delicia.

Es el comienzo de muchas rutas también y es nada menos, que la afirmación de la soberanía argentina en el sur del planeta. Desde los años noventa se ha ido convirtiendo en un lugar emblemático para ser visitado por el turismo internacional. Llegamos y desde el aterrizaje fuimos asimilando el impacto en modo ascendente. Compartimos lo visto en nuestra primera jornada austral.

Llegamos el domingo, almorzamos en Gramado y nos alojamos en un muy buen hotel como el Serra Nevada en Canela. Hemos hecho tanto entre lunes y martes que tenemos la impresión de que hace una semana que estamos en la sierras gaúchas. Nos habían advertido que nos iba a pasar lo que nos está ocurriendo, "Te va a impactar lo que vas a encontrar, no tiene nada que ver con lo que conociste en la época en que eras referente entre los operadores terrestres". Y realmente es así.

Nuestros comienzos como operadores turísticos hace más de medio siglo fue en lo que llamábamos en la época, “turismo sudamericano”. Nos subíamos a un avión de vez en cuando pero, más del 90% de las veces que salíamos conduciendo grupos era a Argentina, Brasil, Chile o Paraguay en bus, y atención!!! “Con calefacción y asientos reclinables” que eran las características a resaltar por la razón del artillero: habían sin calefacción y con asientos que no reclinaban…

El viernes por la noche elegimos ir al Metropolitan a ver “Chanta” con Agustín “Rada” Aristarán, el compinche de Pergolini en el exitoso OPD. No es “aquella” obra de arte pero no defrauda. La original historia permite al bahiense mostrar su veta de comediante en un unipersonal que le demanda un ritmo muy dinámico y que tiene segmentos que provocan la risa, uno de los objetivos principales. A la salida, en la vereda frente al teatro la perenne cola en la pizzería Güerrín era pequeña, lo que nos motivó a intentar cumplir una asignatura pendiente y probar si realmente la pizza es lo que dicen que es. La respuesta es no. Ya habíamos intentado el año pasado en El Cuartito y ahora lo hicimos aquí y el resultado decepcionante fue el mismo. Al menos para nuestro paladar, acostumbrado a la textura crujiente y al piso marcado de la generalidad de nuestras pizzerías que trabajan “a la piedra”. Peor aún el fainá. No solamente grueso sino que lo trajeron sin calentar. Cuando se lo dijimos al joven y muy amable mozo nos dijo que si la queríamos caliente deberíamos haberlo solicitado. Lo bueno de la experiencia Güerrín es la organización interna, la higiene palpable y la cordial atención en general.


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