por Ramón de Isequilla, desde FITUR 2026, Madrid
Los que lean esta nota a la distancia, sin duda estarán conmocionados por las noticias del accidente en que se vieron envueltos dos trenes, la noche del domingo, en las inmediaciones de la ciudad de Córdoba, en la línea Madrid-Andalucía, la más antigua, de la mayor red de Alta Velocidad de Europa y segunda del mundo, pero quizás, no midan la magnitud de esta catástrofe y sus consecuencias futuras, cuyas causas vengo denunciando desde el 14 de julio pasado, ya llegará el momento de hablar de esto, ahora debemos disfrutar de FITUR, pero disculpen, debía descargar mi angustia e indignación.
La inauguración, creo que, por primera vez en la historia, debió postergarse para la segunda jornada por el duelo nacional, lo cual evitó las aglomeraciones que estoicamente soportamos cada año en los controles de seguridad por la presencia del Rey, circunstancia que aprovechamos para encuentros y abrazos en la fila con viejos colegas y amigos.
En la puerta y en los alrededores del Predio Ferial, se está construyendo el circuito de Fórmula 1 para la carrera que se celebrará en el mes de septiembre, una obra complicada, pero la profesionalidad de la maravillosa gente de IFEMA hace que no cause mayores problemas.
Había mucha gente en los pabellones, muchísima, eso que faltaban los políticos y su microclima, lo cual nos augura que se cumplirán todos los pronósticos de que se batirán todos los récords de asistencia; vimos a serenos profesionales haciendo negocios en confortables stands, que cada año perfeccionan el equilibrio entre la estética y la practicidad.
Los Skalegas, durante la jornada, alternamos nuestros compromisos en distintos pabellones, con una “pasada” por nuestro stand, donde el esfuerzo del querido presidente Ramón Adillón le da movimiento durante todo el día con múltiples presentaciones profesionales.
Los stands de Renfe, de Adif, del Ministerio de Transporte y el de Iryo estaban vacíos, con un crespón negro, junto a mensajes de condolencias, notándose una menor actividad meramente lúdica en stands y pasillos como en otros años.
El Pabellón 3, el de América, lleno de bote a bote, la estrella de la feria, compitiendo, diría con ventaja, con el resto de las ofertas incluso con el magnífico nuevo Pabellón del Conocimiento.
Hubo un detalle que no me pasó inadvertido, fue la cantidad de stands, que no dejaban ningún lugar libre y en cierta medida haciendo estrechos los pasillos, los “benditos pasillos de FITUR, donde todo sucede”, de seguir América con en este crecimiento quizás merezca un Pabellón un poco más grande.
Lo que no nos gustó fue el stand de México, obscenamente grande, agresivo en sus desordenados colores, pareciendo más que un stand, una nave industrial de productos chinos, pero nobleza obliga, un éxito de gente, al igual que República Dominicana, Colombia y Argentina.
Por fin llegamos al stand del “querido Uruguay”, excelente, aprobado con tres sobresalientes, grande, cómodo y funcional, con un área de trabajo adecuada para tener cierta intimidad en los cara a cara de los prestadores de servicios del turismo uruguayo con los compradores (los buyers como dicen los cursis) de todo el mundo que siguen poniendo el ojo en el país.
La actitud de trabajo de todos los escritorios era amenizada con gran sobriedad y discreción, con la oferta de empanadas y unos chivitos maravillosos, no faltando el mate con yerba “sin palo”, felicitaciones a los de la idea y al responsable del catering.
Tuve la oportunidad de conversar con el ministro de Turismo de Uruguay, Pablo Menoni, al cual no conocía personalmente, excelente impresión, profesional, sobrio, observador y bellísima persona, con el cual compartimos varios queridos amigos.
La función ha comenzado, ahora a trabajar por nuestra pasión y a disfrutar de la familia del turismo.
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