La Cumparsita: un centenario con pocas nueces
Martes, 09 Mayo 2017 21:13

La Cumparsita: un centenario con pocas nueces

Celebrar los llamados “números redondos” representa la ocasión propicia para alcanzar objetivos bien definidos que van más allá de conmemorar la propia efeméride. Sirve para valorizar un hito. Reforzar la identidad, crear autoestima e intentar colocar a un país en el mapa.

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por Damián Argul, desde Carrasco, Uruguay

 

Aniversarios memorables
Hemos visto muchos festejos a lo largo de nuestra vida. El cuarto centenario de San Pablo, los Bicentenarios de la Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa, que Mitterrand festejó con gran pompa y con grandes inauguraciones. El reto era grande: del primer centenario había quedado la Torre Eiffel.
De los 500 años del descubrimiento de América –denominación políticamente incorrecta- conocimos la EXPO de Sevilla y visitamos las obras preparativas de las Olimpíadas de Barcelona.
Pero en materia de celebraciones nada más paradigmático  que las del Centenario de la Declaratoria de la Independencia del Uruguay, ya que entre otras cosas se construyó el Estadio Centenario-  hoy Monumento del Futbol Mundial- y se organizó la primera Copa del Mundo FIFA, que encima ganó Uruguay.


¿Por qué La Cumparsita?
Este Centenario  no reviste, por cierto, la importancia de los mencionados anteriormente, aunque todos los días vemos importantes festejos de distintos acontecimientos, como los cumpleaños de Isabel II, oportunidad que Inglaterra sabe muy bien aprovechar, incluso con exitosas series televisivas.
Este centenario representa para Uruguay un gran desafío y una gran oportunidad.
La Cumparsita,“el tango más famoso del mundo” consigna CNN es la creación uruguaya universalmente más difundida, de la que se conocen más de 1200 versiones editadas. La de Gardel grabada por Odeón en 1924 vendió 500 mil copias. Todo esto hay que aprovecharlo para colocarnos en el mapa. Basta con escuchar una música para asociarla con su lugar de origen:  
 Vals y Viena, Samba y Brasil, Mariachis y México, Jazz y Estados Unidos, Beatles y Liverpool, La Traviata e Italia.
También se asocian tango y Buenos Aires lo que es una razón más para esforzarse, no para disputar el lugar que se han ganado nuestros vecinos legítimamente sino para cuidar y aprovechar la cuota que nos corresponde.
Cosas así, también sirven para estimular a los creadores nacionales, especialmente en la música en general y del dos por cuatro en particular y a partir de esto lograr un impulso de nuestro tango, enriqueciendo la oferta turística.
Proyectadas internacionalmente, sirven para reforzar la imagen de la cultura nacional y en sentido utilitario, la marca país.


El ruido
Mucho hemos leído y escuchado sobre esta conmemoración, pero transcurrida ya casi  la mitad del año del centenario y pasada la fecha clave del 19 de abril, no hemos visto nada demasiado orientado a trascender dentro y fuera de fronteras.
Lo más destacable parece ser el pentagrama pintado en San Gregorio de Polanco, una localidad turística que busca marcar perfiles propios.
Sobre todo faltaron grandes actividades con participación popular como suelen ser todas las celebraciones que trascienden: Los Carnavales más famosos, San Patricio, San Fermín, Oktoberfest y los fines de año en Nueva York, Río, Edimburgo o Madrid.
 Los uruguayos nos estamos acostumbrando a  ser, con demasiada ,frecuencia, espectadores pasivos. Por esta razón no entendemos el lanzamiento de la celebración del centenario realizado en el Palacio Legislativo, por más magnífico y simbólico que este sea.
Finalmente todo parece indicar que la oportunidad no se aprovechó para atraer turismo.


La Nuez
El músico Alberto Magnone, que acaba de publicar un excelente libro con motivo de este centenario, sugirió, en Sábados Sarandí, la posibilidad de designar al Aeropuerto Nacional de Carrasco con el nombre de La Cunparsita.
La misma idea, seguramente no en forma exclusiva, la habíamos propuesto, ya hace muchos años, en Enfoques.
Desde que   importantes aeropuertos fueron bautizados con nombres vinculados a la música: Mozart, Louis Amstrong, Tom Jobim, John Lennon,Listz  y Astor Piazzolla.
En aquella oportunidad alguien sugirió el nombre de Carlos Gardel, otra buena idea que quizás no fuera del agrado de los principales usuarios no uruguayos del aeropuerto.
También nos pareció muy convincente que el aeropuerto se llamara .General Cesáreo L. Berisso un verdadero prohombre de la aviación uruguaya. Ahora en estas fechas y reforzados por la sugerencia  de Magnone parece oportuno replantear la idea. Tras buscar una forma justa y adecuada de homenajear al  General Berisso, es conveniente que al tango más famoso del mundo se lo asocie con la proyección internacional de tan magnífico aeropuerto, , priorizando la conveniencia para el país.
Mientras tanto seguimos esperando algo trascendente que, en lo que queda del año, aproveche tan propicia oportunidad.

 

Nota relacionada:
Ni La Cumparsita, Benedetti o Gardel, el aeropuerto es el General Cesáreo L. Berisso

 

Portal de América

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