La cuestión del turismo ¿ideas o intereses?
Domingo, 26 Septiembre 2021 19:40

La cuestión del turismo ¿ideas o intereses?

“Ahora pasamos del plano del ser al del deber ser. Las ideas tienen mejor imagen que los intereses, porque aquellas se piensan como principios generales, destinadas a mejorar el bienestar de toda la población, mientras que éstos se piensan como defensas específicas, individuales, sectoriales o regionales…”. Juan Carlos de Pablo, La Nación 26/9/21.

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  @007Rizzi

Mi respuesta es “Ideas e intereses”.

La cuestión de las “ideas” es que así como hay buenas ideas, también hay malas ideas, y lo paradójico es que en la actualidad, muchas veces las “malas ideas” se imponen con más fuerza que las buenas ideas por la sencilla razón que en la gente predomina el instinto “anti” antes que el instinto “pro”.

Podríamos entrar en una discusión cultural y la “contrademocracia”, pero no es el objeto de esta nota.

Dejemos de lado las “malas ideas”, pero antes aclaremos que lo que puede ser una buena idea para un país, a la vez sería una pésima idea para otro, esto vale para las personas.

Hay un relativismo natural que depende de cada realidad y de sus prioridades.

A propósito de “la peste”, los países desarrollados (dejo de lado la mejor o peor política sanitaria) dispusieron de medios para amortiguar sus efectos negativos. Así, los EE.UU. y la Unión Europea volcaron millones de dólares y euros en ayudas, sea a fondo perdido o como préstamos blandos.

Esas ayudas fueron consecuencia de una “idea” pensada por quienes creían que tenían los medios para llevarla a la realidad y satisfacer la mayoría de intereses reclamantes, o si se prefiere de los sectores reclamantes y sus respectivos lobbys.

Poco importa saber si primero fue la idea y luego el interés o al revés, el interés generó “la idea de la ayuda”, pero lo que se buscaba por la “política” no era satisfacer solo unos intereses, sino una mayoría, asumiendo que no se podían satisfacer “todos los intereses”, algunos debían fatalmente perder.

Todo no se puede….

Ahora bien, hay países que no tenían los medios para aplicar esa “idea”, y me refiero exclusivamente a la Argentina y sin embargo la aplicaron, lo que significa que convirtieron esa “buena idea” en “mala idea”.

Con todo derecho me preguntarán el por qué.

Tanto EE.UU. como la Unión europea fijaron una suma de ayudas y un tiempo durante el que había que ayudar, por ejemplo, la reserva Federal recién aumentaría las tasas de interés a partir de 2023, el mismo rumbo seguiría el Banco Central Europeo, se piensa en una inflación de hasta un 3% y alrededor del 6% para los países en desarrollo, excepto Argentina que la pronostica en el 34% (¿?), pero seguramente volverá a estar en los niveles del 50%.

Fijada la ayuda, se delegó en los países fijar las prioridades respectivas, sabiendo que contarían hasta con un monto determinado. Luego se podrá discutir si los países fijaron bien o mal sus prioridades, si hubo nivel de corrupción, un mínimo debe haber existido, y hasta es probable que se haya considerado insuficiente el monto de las ayudas,

En la Argentina no se fijó un monto, el gobierno jamás dijo hasta tal nivel podemos, en verdad no podría ayudar ya que no tiene acceso al crédito, no tiene reservas y solo cuenta como medio la emisión, que no es más que emitir papeles pintados de billetes o que simulan ser billetes de dinero. Nuestro problema es como ampliar el déficit fiscal. Equilibrio fiscal no significa “ajuste”, sino gasto racional y útil.

Pero además no hubo diseño para esas ayudas ni se pensó qué sectores de la economía tenían la posibilidad de ser motores de la recuperación, o que podían promoverla o acelerarla.

Por el contrario, a los que tradicionalmente generan divisas, me refiero al sector agropecuario, les pusieron restricciones, sea retención sobre un tipo de cambio sobrevaluado y limitación o prohibición a las exportaciones, sustentados en la mala idea que restringiéndolas se pueden bajar precios del consumo interno.

En el tema del transporte aéreo y turismo solo se consideró a Aerolíneas Argentinas, que se le mantuvo la concesión indiscriminada de subsidios, manteniéndola fuera de la realidad, que paralizó o disminuyó a mínimos la actividad durante más de un año, consecuencia del pésimo manejo de las cuarentenas, la ineficiente compra y aplicación de vacunas, lo que fue consecuencia de una pésima política sanitaria que generó 115.000 muertos y más casos por millón de habitantes que el promedio mundial.

Se optó por un sistema de subsidios a la oferta, como lo es el programa “pre viaje”, con la idea que el turismo podía reactivar la economía cuando los niveles de remuneración de la gente son groseramente insuficientes y un 70% de la población es pobre. Consecuencia, se subsidió a quienes estaban dentro del 30% que podían viajar y que hubieran viajado igual sin ese subsidio.

En nuestra realidad el turismo es consecuencia de la economía, pero no puede ser causa de una eventual recuperación.

Podría ser importante el impulso al turismo receptivo, pero ello requiere más que el ofrecimiento de beneficios, que siempre tienen un costo fiscal, una normalidad económica que permita planificar viajes con una anticipación mínima de seis meses.

El segmento gremial del turismo, me refiero a los “intereses” tanto empresarios como de los trabajadores, debería reclamar al gobierno políticas económicas racionales, asumiendo su costo inicial, más que ayudas que sólo son temporales o circunstanciales.

Sin ese tipo de políticas el turismo es inviable y diría hasta negativo, ya que de algún modo se favorece el turismo emisivo a cargo de quienes tienen mayor capacidad de gasto, además se lo subsidia con tipos de cambio que sobrevaloran el nivel de nuestra inexistente moneda.

Es obvio que esta línea o idea del turismo lleva a su achicamiento, salida de divisas y resultado negativo de la balanza comercial.

Como vemos, me preguntaría si el interés sectorial del turismo está bien defendido, al reclamar por ayudas y subsidios o mostrar satisfacción por programas como el “pre viaje”

Parecería que se manejan con “malas ideas, o sin ideas”.

Mi conclusión seria que, en general, intereses sin ideas nunca podrán ayudar al bien común y nuestro país es ya un cabal ejemplo.

Lo que falta son buenas ideas…

Portal de América

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