Apuntes sobre once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 1, asi llegué
Domingo, 24 Octubre 2021 11:54

Apuntes sobre once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 1, asi llegué

Luego de leer el libro de Juan Carlos Torre “Diario de una temporada en el quinto piso, Episodios de política económica en los años de Alfonsín”, se me ocurrió que podría ser útil contar sobre mi experiencia en Aerolíneas Argentinas, en ese mismo gobierno, y de paso se podrá ver cómo es nuestra política, cómo nacen las designaciones, los dramas a los que nos vemos enfrentados los que pretendemos hacer algo diferente, lo que no quiere decir que sea mejor o peor de lo que se venía haciendo, y cómo se va estrechando ese camino que uno cree ancho al inicio y al final se convierte en un muy estrecho y oscuro callejón en el que aún está nuestro país, y que la luz que se percibe al final es una mera ilusión de los sentidos, ni siquiera es una locomotora que viene de frente…

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. @007Rizzi

Horacio Domingorena, fue un político radical, diputado nacional durante los años 1958/62, por la Unión Cívica Radical Intransigente, UCRI, liderada por el Doctor Arturo Frondizi.

Nos habíamos asociado para el ejercicio de la profesión de abogado allá en el año 1970, cuando los dos éramos empleados de un estudio que atendía al 60% de la industria frigorífica exportadora, que tenía otros clientes de primera línea como fueron el grupo “WINCO”, el grupo “Noren Plast”, algunas empresas de turismo, el grupo "BRIDAS" en sus inicios y otras pujantes PYMES.

El estudio atendía además de la Capital y la Provincia de Buenos Aires en casi todos sus departamentos judiciales, en la ciudad de San Carlos de Bariloche y en Mendoza, provincias en las que estuve matriculado hasta mitad de la década del 80 del siglo pasado.
Domingorena, que nunca había dejado la política, trabajó para la campaña de Alfonsín en su provincia natal, Entre Ríos, y en el sur de Santa Fe.

A partir del mes de agosto de 1983 miércoles por medio, Raul Alfonsín, candidato a Presidente por la UCR, venía a nuestro estudio en la Avenida Córdoba 1471, 2º piso “D”, donde solía pernoctar frecuentemente en otro departamento Ricardo Balbín, dirigente de otra línea política de la misma UCR, con el cual Domingorena solía tener largas charlas, en las que alguna vez también participaba. La que más recuerdo fue la del día que Balbín salía del edificio, a eso de las 10:30, para el Congreso para despedir a Juan Domingo Perón, que había fallecido el 1º de julio de 1974.

Sigamos

Raúl Alfonsín había ganado las elecciones del 30 de octubre de 1983, pese a que varios de los que participaban en la reunión de los miércoles en nuestro estudio, incluído el propio Domingorena, cuando Alfonsín se retiraba decían “Pobre Raúl esta convencido que va a ganar las elecciones…”

Habían pasado más o menos unos 20 días de aquel sorprendente 30 de octubre, cuando una tarde, era un caluroso martes, Domingorena llega eufórico al estudio a eso de las cuatro y media y me dice, cerrando las dos puertas de mi oficina, “soy el nuevo Presidente de Hidronor”, acaba de llamarme Raúl y me comunicó la designación.

Estuvimos conversando unos diez minutos y me pidió mi opinión sobre la designación.

Fui extremadamente franco, y le dije que tenía que formar un equipo, ya que no teníamos idea ni siquiera de dónde quedaba la sede de esa empresa, pero que además, le afirmé “No te veo dirigiendo una empresa de esa magnitud, tu experiencia es parlamentaria, no ejecutiva.”

Como todo político, me dijo, “no puedo decirle que NO a Raúl”.

Al contrario, le retruqué, es una muestra de honestidad. Aunque parezca mentira, lo convencí. Aclaro que fue una de las pocas veces, quizás la única, que tuvimos una conversación en esos términos, de cruda franqueza y que de algún modo calificaba sus aptitudes.
Delante mío llamó a la Secretaria de Alfonsín, Margarita Ronco, y le comunicó que declinaba la designación.

Ese mismo día, cuando nos estábamos yendo, serían las ocho de la noche, sonó el teléfono, creo que aun teníamos una sola línea, atendí y me preguntan por Domingorena, era Raúl Alfonsín personalmente.

Por una cuestión de prudencia, me retiré, a mi oficina y a los pocos minutos, no más de dos o tres, Domingorena, me dice más o menos esto. “Raúl aceptó mi declinación, le ofrecerá la Presidencia de Hidronor a Garcia Puente, que lo tenía pensado para Aerolíneas Argentinas, y me preguntó qué quería, menos algún Ministerio y sus secretarías, porque ya tenía cubiertas todas las designaciones”.

Tuvimos una conversación de más o menos media hora tratando de convencerlo que no necesitábamos nada, ya que en el estudio nos iba muy bien. Su argumento fue el mismo “No puedo decirle que no o no lo puedo dejar solo.”

Al final transé y le dije, “pedile Austral”, una empresa de Aviacion privada que había pertenecido a Willy Reynal y que más o menos a fines de la década del 70 o en 1980 fue absorbida por el Estado  cuando estaba a punto de quebrar, en mérito a una ley, creo que la 18.832, que preveía su continuidad bajo el control del Estado cuando hubieran sido declaradas en quiebra, que no era el caso de Austral.

Conocía bastante a esa empresa, a parte de su personal, y además era su cliente para mis vuelos de cabotaje. Había sido asesor legal de APLA desde 1969 a 1978, y por mi tarea tenía frecuente trato con gerentes de la empresa, la mayoría de sus pilotos estaban afiliados al gremio, integraban la comisión directiva y ocupaban la vicepresidencia.

Así Domingorena, llamó al día siguiente, miércoles, a Margarita, que lo comunicó de inmediato con Alfonsín y más o menos recuerdo que le dijo “Estuve pensando con Rizzi, mi socio, y aceptaría ser presidente de Austral”. Creo que Alfonsín no tenía idea de que era Austral, porque Domingorena le aclaró es una empresa de aviación.

El jueves al medio día Domingorena me llamó desde su casa y me dijo "a las tres tenemos una reunión con Roque Carranza, que será Ministro de Obras Públicas, será en la calle Defensa…, es casi esquina Belgrano. Nos encontramos unos minutos antes en la puerta".
Cuando subimos a la oficina, nos recibió Aldo Luis Depetris, a quien conocía desde hacía varios años. Luego de una breve espera Domingorena se encerró con Carranza, y yo en otra oficina con Aldo Depetris.

No habían transcurrido más de diez minutos, cuando nos reunimos los 4 y Carranza dirigiéndose directamente a mí, me pidió que en una “hojita”, muy sintéticamente, le dijera que pensábamos hacer con AUSTRAL.

Ese mismo día llegamos al estudio y a las seis de la tarde, nuestro cadete salió con la “hojita” rumbo a la calle Defensa.

El viernes a la mañana, Domingorena recibió otra llamado de Carranza que nos citaba, otra vez a las tres de la tarde, en la calle Defensa.

Esta vez nos reunimos primero por separado, Domingorena con Carranza y yo con Depetris. Asi me enteré que Domingorena seria Presidente de Aerolíneas Argentinas y yo tenía que ir como Gerente General.

No puedo negar que me alegró mucho esa decisión, pero también pensé en nuestro estudio, y que se trataba de un “puesto político partidario”.

También pensé en la remuneración, ya que con lo que cobraría en Aerolíneas Argentinas, no me alcanzaba para mantener mi ritmo de vida de “abogado exitoso”. Si mal no recuerdo mi salario mas alto, no superó los u$s 280,00.

A Domingorena, creo que no le cayó muy bien que yo tuviera que formar parte de la cuestión, ya que era obvio que mi designación de algún modo le era impuesta. Incluso a mi ex mujer le hizo saber sus temores…

Yo, a su vez, estaba afiliado a la Unión de Centro Democrático, la UCD, y le dije a Aldo que antes que decir que si tenía que hablar con Alsogaray, presidente del partido, y obvio con Domingorena.

Álvaro Alsogaray y Domingorena se conocían muy bien y se respetaban. Álvaro fue ministro de economía de Arturo Frondizi y tuvo trato frecuente con quien aún era mi socio.

Mi conversación con Alsogaray fue el mismo viernes a las siete de la tarde, no fue para pedirle permiso, sino para exponerle mis ideas sobre lo que se podría hacer con Aerolíneas Argentinas, para convertirla en una empresa sustentable. A esa fecha tenía una deuda de casi mil millones de dólares, la tasa de interés era del 15%, la inflación al poco tiempo rondaba el 0,5% diario y su flota, salvo los 737, era comercialmente obsoleta.

El marco no era alentador.

Los sábados yo trabajaba normalmente hasta pasado el mediodía y no me extrañó que a eso del medio día me llamara Aldo Depetris, para preguntarme si aceptaba ser Administrador general de Aerolíneas Argentinas, le respondí que aún me faltaba hablar con Domingorena, charla que se dio el lunes a la mañana.

No me fue fácil porque yo esperé que él me ofreciera el cargo, pero cuando le quise explicar algunas ideas, vi que no le interesó y cambiamos de tema.

Es obvio, fui Gerente General, a su pesar.

Acá termino esta primera parte.

Hasta ese momento y luego, nunca nadie me dio una directiva ni me preguntó qué pensaba hacer.

Asi empezó mi gestión, el miércoles siguiente a la asunción de Alfonsín como Presidente de la Republica, eso fue de hecho porque mi nombramiento se produjo una semana después.

Le había preparado un discurso a Domingorena para que lo pronunciara el día que asumiría la presidencia de la empresa, pero decidió improvisar y demostró su ignorancia total sobre la tarea que lo esperaba, “…no estaba en un comité, estaba en Aerolíneas Argentinas.” No fue un buen comienzo.

Me di cuenta de algo, yo conocía a otro Domingorena, ese día comenzaría la bifurcación de nuestros destinos y afectos.

También sentí una alarma, el gobierno parecía mas un amontonamiento de cargos que respondían a “compromisos”, que designaciones en base a una mínima idoneidad.

Asi siguió siendo hasta la fecha.

La próxima nota, de una serie de tres, mis primeros pasos, las presiones partidarias y como no podía ser de otro modo, la interna de Aerolíneas Argentinas.

Portal de América

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