Once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 5
Miércoles, 10 Noviembre 2021 08:41

Once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 5

El inicio de una conversación con SAS que terminó en nada. Con el 727 a Miami desde Aeroparque. EL “HUB Córdoba”. La ruta a Israel, llegamos a Amsterdam, ¿un error? Un convenio con la Universidad de Belgrano.

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. @007Rizzi

En esa conversación nacida en una casualidad, me encontré con el gerente de SAS en el Florida Garden, pues tenía sus oficinas en diagonal con la confitería, me lo había presentado el cónsul de Suecia en la Provincia de Mendoza, Ítalo Brero, un tiempo antes y nació una idea que allí quedó. Asi siguió la gestión…

Creo que se apellidaba Larson, la memoria para los nombres y apellidos no es mi fuerte, mantuvimos una relación cordial desde el día que fuimos presentados allá por 1980. Tenía la costumbre a eso del mediodía salir a caminar desde Paseo Colon 185 hasta el Florida Garden, antes lo hacía desde mi estudio en la Avenida Córdoba. Solía almorzar en la barra con un café y un ship de pavita y tomate, y luego regresaba en taxi. Uno de esos días me encontré con Larson y comenzamos a conversar sobre el transporte aéreo y la posibilidad de hacer algo entre nuestras empresas.

Larson me tiró una idea sobre la posibilidad de explotar una ruta entre ambos países, tocando un punto de África, que era Costa de Marfil. Como pasó el tiempo creo que ese anticipo perdió la reserva pedida, que mantuve durante varios años. Me anticipaba que la empresa tenía en revisión sus rutas a Sud América, y que estaba dispuesta a negociar. La ruta se iniciaba en Ezeiza, luego tocaba San Pablo, Monrovia, Zúrich y Copenhague. Averigüé con Aldo Depetris sobre los derechos de tráfico y le comenté muy someramente la idea, pero además hizo una suerte de consulta “off de record” con cancillería y la idea de que Aerolíneas Argentinas tocara un punto de África, fue bien considerado.

Con Larson programamos un viaje a la sede de SAS para conversar en otro nivel, decidimos mantener una lógica reserva, solo había conversado del tema con Aldo Depetris, que era Director Nacional de Transporte Aéreo y fue precisamente Aldo quien me pidió que desistiera de mi viaje.

Unos meses después, en una conversación casual con Jose Chalen, me preguntó al pasar si yo había tenido alguna conversación con gente de SAS, obviamente le conté lo sucedido, y allí quedó la cosa.

Muchos años después, luego de reanudar nuestra relación en un almuerzo en Happening merced a una intermediación de Martín Barrantes, Chalen mi dijo que sentía la obligación de pedirme disculpas, dado que él había frenado varias de mis iniciativas, y le respondí que yo puesto en su lugar hubiera hecho lo mismo, me costó entenderlo. Un mes y medio antes de morir tuvimos en su departamento de Villa Devoto, el que fue nuestro último almuerzo, mucho lamenté su muerte.

Les dije en algún momento que el 727 era uno de nuestros problemas. Una mañana conversando con Chalen me explicó que teníamos una frecuencia sin uso con EE.UU., y fue en ese momento que se me ocurrió programar un vuelo “lechero" a Miami con el 727, con escalas, saliendo de Aeroparque.

La idea era darle salida al tráfico hacia EE.UU. que se originaba en el Noroeste argentino, desde Jujuy. Asi con Ernesto Z (les dije que nunca aprendí a escribir su apellido) programamos la siguiente ruta. Aeroparque, Jujuy, donde se haría migraciones y aduana, Guayaquil, Bogotá y Miami. Partiría los viernes por la mañana y regresaría desde Miami el sábado a la noche. De todos modos, creo que fue el primer vuelo internacional de largo recorrido saliendo de Aeroparque.

Nos faltó tiempo para preparar y difundir este vuelo, y salvo el tramo de cabotaje, y otro entre Aeroparque y Guayaquil, no tuvo buena ocupación. Este tramo fue una sorpresa ya que lo usaban uruguayos conectando en el mismo Aeroparque, nos decían que había una colonia importante de personas de esa nacionalidad en Ecuador. Luego se cambió el destino de ese vuelo y terminaba en Panamá, en vez de Miami.

Una mañana Eugenio Negre y el gallego Garcia Lemos, que trabajan en planificación, en la gerencia comercial, me vinieron a ver con un proyecto que aprobé enseguida. Se trataba de armar un HUB en Córdoba, con vuelos regulares de cabotaje, con inicio y fin en ese aeropuerto. Lo hicimos sin basar aviones ni tripulaciones para no generar mayores costos, y asi se comenzó con la ruta Córdoba-Comodoro-Rivadavia y Córdoba-Neuquén. También hubo otras rutas. En simultáneo se pensaba en otro HUB en Neuquén, éste no se concretó, pienso debido a mi despido.

Otro tema pendiente en la empresa era la posibilidad de establecer una conexión directa con Israel. Tuvimos algunas conversaciones oficiales y otras de cortesía, recuerdo una cena en un departamento de la calle Beruti, con el propio embajador, en algunas de las cuales participó activamente Jose Chalen.

Luego de estudiar varias posibilidades optamos por comenzar a operar en Ámsterdam, prologando uno de los vuelos programados a Madrid, con la idea de poder formalizar un convenio, tipo código compartido, con El Al Israel Airlines.

En esa época y en la actualidad Aerolíneas Argentinas era y es nuestra línea de bandera, porque asi lo dispone la ley 19.030, al decir que es el instrumento elegido para ejecutar nuestra política aérea de transporte internacional, El Al también era línea aérea nacional.

KLM tenía en esa época la mayoría del tráfico entre los dos países. Reconozco que no era un tema sencillo ya que también tendríamos que explorar alguna posibilidad para operar con algún país árabe para mantener algún tipo de equilibrio, dado el carácter de línea de bandera que tiene Aerolíneas Argentinas. Quizás para una empresa privada hubiera sido más fácil, porque no estaría involucrado el tema de política internacional, sólo intereses comerciales.

Lo cierto es que quizás tampoco le dedicamos a esa cuestión la debida atención y finalmente la escala Amsterdam se discontinuó y probablemente quede en la historia aeronáutica del transporte aéreo como un error.

En soledad seguía con la idea de comenzar a modificar el sistema de Gestión de la empresa, pero para eso habría que comenzar por capacitar y educar al personal en esa idea.

Con tal fin se me ocurrió comenzar con charlas de las personas más capaces de la época sobre temas de actualidad, para ir poniéndonos en lenguaje orteguiano “a la altura de los tiempos”. Asi acordamos con la Universidad de Belgrano para dar un primer paso con un ciclo de seis charlas que ofrecerían entre otros, Carlos Alberto Floria, el Ing. Tandurella, Elvio Baldinelli y otros especialistas en diversos temas que hacían a la idea. Invitamos a los dirigentes gremiales y gerentes de la empresa y tuvimos una asistencia que consideré aceptable. Cuando terminó ese ciclo, Basteiro y Belgrano me expresaron que había sido una buena idea y que tendríamos que encontrar un modo para continuarlo.

Esta suerte de programa murió con mi despido.

Una digresión. Estoy convencido que toda decisión debe partir desde la perspectiva de la buena fe, la nuestra obviamente y la ajena. No creo que se pueda dirigir grupo humano alguno a partir de la desconfianza, como lo pensaban los directores elegidos por el Ministerio que creían que siempre había una perversa intención oculta.

Instauré un sistema periódico de reunión de gerentes rotativo, la idea era que en esas reuniones se produzcan serendipias, y más de una vez surgían buenas ideas. Lo difícil, un mal argentino, era el seguimiento de las cosas, había una creencia que las decisiones se tomaban y luego cabalgaban solas.

Una de esas reuniones fue calificada de secreta por el Iglesias Rouco en el diario La Prensa, lo grave fue que la falsa filtración salió del directorio, me enteré años después.

Portal de América

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