Apuntes sobre once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 6, mi despido
Domingo, 14 Noviembre 2021 15:23

Apuntes sobre once meses en Aerolíneas Argentinas, parte 6, mi despido

Estamos llegando al final. Me obsesionaba el futuro de Aerolíneas Argentinas, pues según unas estimaciones que había proyectado, la empresa colapsaría entre 1989 y 1990. Visto en perspectiva, me equivoqué por solo unos meses ya que se “privatizó” en 1990, si no habría que haberla liquidado, asi fue mi final…

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. @007Rizzi

Estaba convencido de la inviabilidad de la empresa tal como estaba funcionando en ese momento, fundamentalmente por no tener capacidad para financiar su renovación de flota. Cuando la versión 400 del 747 comenzara a volar, lo que estaba previsto para fines de 1987, la empresa incrementaría sus pérdidas ya que sería imposible competir con los 747-200. La versión 400 suprimía la función de Ingeniero de vuelo, aumentaba la capacidad de carga comercial y disminuía su costo operativo. El nivel tarifario bajaría y Aerolíneas Argentinas carecía de mercado para competir en el nivel tarifario alto.

Pablo Potenze acotaba en una nota colgada en la Gaceta Aeronáutica, que “La industria aeronáutica se acostumbró a sobrevivir cobrando tarifas tan baratas como para no dejar a nadie en tierra, y tan caras como lo máximo que cada uno pudiera pagar. Hay muchos chistes sobre el tema, pero podría decirse que las compañías, antes de decirle al cliente el precio, le preguntan (vía algoritmos) cuánto dinero tiene encima. Pues bien, no competía en ese mercado de tarifas altas, eso lo debía compensar con subsidios o aportes de capital hechos por el estado argentino.

Mi idea era que había que cambiar su modelo y poner en tela de juicio el segmento regional e internacional.

En el tráfico internacional la empresa estaba dirigida esencialmente hacia la tercera libertad, el turismo emisivo, como sigue ocurriendo en la actualidad, y es muy difícil invertir su dirección hacia la cuarta libertad que tiene que ver con el turismo receptivo, ya que no es suficiente con el aporte que pueda hacer la empresa cuando las condiciones generales del país, precisamente, facilitan el turismo emisivo. El uso del tipo de cambio como moderador de los precios locales ha llevado generalmente a sobrevalorar el precio de nuestra moneda, a la que en los últimos 50 años se le han quitado 13 ceros, así se facilita la importación y en materia de turismo al emisivo.

Poco puede hacer Aerolíneas Argentinas para dedicarse a la cuarta libertad. Esta libertad se refiere a los países embarcados en un país con destino al nuestro, la tercera es la inversa. Ejemplo, en un vuelo entre Uruguay y Argentina, los pasajeros residentes en el país son los de tercera libertad, y los residentes en Uruguay, con destino al país, de cuarta libertad.

Ese cambio de modelo de empresa, también estaba convencido, solo se podía hacer con la participación de su personal, por eso decidí tirarme a una pileta desde un décimo piso, sabiendo que el nivel de agua era mínimo.

Me explico, si lo planteaba, sabía que me sentarían de traste, por tal motivo decidí hacerlo en soledad.

Viene acá una digresión. Estoy convencido que las principales decisiones en la vida se deben tomar en soledad, a mí me ocurrió con lo más sagrado que tiene una persona que es un hijo. Uno se encuentra en una situación límite y es necesario tener la capacidad para bancarse el resultado, en especial si es malo. si el resultado es bueno, esa decisión se diluye en las consecuencias de ese buen resultado.

Un sábado a la mañana remití a todos los gremios aeronáuticos una carta en las que les planteaba que debíamos entre ambas partes definir nuevos objetivos para la empresa, y sobre todo fijarnos metas sencillas, en el convencimiento que los grandes cambios se construyen con una sucesión de escalones de no más 25 cm de altura, siendo esa la forma de llegar a una cima.

En simultáneo dirigí una nota al Ministro Carranza, que nunca supe si llegó a destino. Soy una persona desordenada y me quedé sin copia de ambas cartas. Sin embargo, hace algunos años una azafata que trabajaba en el gremio encontró una copia y asi pude recuperarla. La otra revisé mil veces mis carpetas y cajas de archivos, pero no la encontré. La dirigida al Ministro era una “hojita” como la que le dio comienzo a esta experiencia que cada día valoro más.

Al lunes siguiente fui despedido.

El día de mi despido, Basteiro me pidió que me reuniera con él en la sede la calle Anchorena, luego llegó Mariano Belgrano junto a Jesper, Carlotto Del gel y otro dirigente más cuyo apellido no puedo recordar. La idea de Mariano era llamar a Alfonsín…lo pude disuadir. También me llamó un dirigente de APTA. Creo que les interesaba mi idea.

El texto de la carta que le había enviado a los gremios está en el PDA, es cuestión de buscarla.

Mi idea era presentar una renuncia fundamentada, José Chalen me convenció para hacerlo simplemente con dos palabras “Presento mi renuncia”, y agregó, todo lo demás ya lo hiciste y dijiste…En ese momento no entendí…

Estuve enemistado con José durante varios años, hoy lo recuerdo con todo mi afecto y extraño los almuerzos que solíamos tener en su departamento de Villa Devoto, y gracias a Martín Barrantes que facilitó el nuevo encuentro.

Con esta saga de notas, pienso que aún algo se puede aprovechar.

Portal de América

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