Turismo de negocios
Martes, 23 Noviembre 2021 11:20

Turismo de negocios

“…Es difícil cuantificar el verdadero efecto de compartir un almuerzo o cena con los miembros de un equipo de trabajo, estrechar la mano de un cliente por primera vez, hacer un “brainstorming” de soluciones o explorar nuevas ideas con clientes y colegas mientras se toma un café…” memoricé como pude este párrafo tomado de una nota de Rudy Daniello, publicado en la última edición de LADEVI.

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., @007Rizzi

Conversé con varios dirigentes de empresas que tenían un abultado presupuesto para “turismo de negocios”, y en general escuché una misma respuesta que más o menos decía “nuestra actividad no se vio afectada por la restricción de viajar… se ha suplido con medios digitales lo que ha permitido un ahorro significativo de dinero, pero lo más importante es que se ha facilitado la relación, “basta con un llamado de whatsapp” para comunicarse con alguien que esté a no más de 50 metros o 10 mil Kms, se ha logrado una nueva presencialidad e inmediatez”.

Algunos con más profundidad se referían a la “corruptela del turismo de negocios” que se generaba con el sistema de puntos o fidelización. “En general, me decían, en los últimos meses del año aumentaban los viajes, pero la necesidad real era la de acumular puntos, no sólo en las líneas aéreas sino también en cadenas hoteleras…”. Sin embargo, la cosa no quedaba allí y en algunas empresas hasta hubo reclamos por los “puntos perdidos por la pandemia” que ya se los consideraba “…una conquista…”

Lo que se advierte es que “el turismo de negocios”, mas turismo que negocio, está siendo una herramienta de marketing que comenzaron a desarrollar las grandes OTAs y muchos otros mayoristas para despertar la fiebre viajera, incluso se estarían desarrollando programas en la que las “fidelizaciones” se repartirían entre el viajero y la empresa que paga o directamente para la empresa.

La experiencia enseña que gracias a la digitalización se ha facilitado el acercamiento entre las personas, cualquiera sea el motivo de la relación, desde familiares hasta políticos, lo que permite también desviar dinero hacia el ahorro, que es un modo para facilitar la inversión con capitales nacionales.

En lo personal siempre me pareció un oximorón esto del “turismo de negocios”, dado que son dos términos opuestos. El turismo es “ocio” y el negocio es “nec otium” no ocio, no turismo.

Es una de las confusiones impuestas que debería llevar a una nueva definición de turista, que ya no pasaría por la de permanecer más de una noche fuera del lugar de residencia o domicilio habitual.

Visto desde otro punto de vista, el “turismo de negocios” (mantengo la expresión para facilitar este dialogo virtual) genera una mayor oferta de servicios “turísticos” que convierte al “producto turístico” o mejor dicho “productos turísticos”, puede haber infinidad de variedades, en verdaderos “commodities”; al punto que se puede hablar no solo de servicios universales, sino también de precios universales en aquellos destinos, la gran mayoría, en los que la moneda mantiene una cierta estabilidad y racionalidad.

Esto me lo hacía notar un director de una empresa que estaba elaborando una suerte de “tarifario” para los “viajes de negocios”, que incluye billete que será negociado con el transportador directamente por la empresa o su agente designado, según cuatro grandes áreas: EEUU. Unión Europea y Reino Unido, Latinoamérica y Resto del mundo. Se trata de una suma fija y se elimina el dificultoso tema de la rendición de gastos. Incluso, me agregaba, tratamos de pagar de modo directo. “se viajará por real necesidad y en las condiciones que fijemos”.

Obviamente “los viajes de negocios” continuarán, pero seguramente variarán las condiciones.

Sin embargo, deberemos tener en cuenta que lo más probable es que los volúmenes de este tipo de viajes disminuyan, algunos se atrevían a decirme hasta un 75%, otros algo menos, pero parecería que “viajar por negocios” ya no será algo común y habitual.

Esta disminución influirá en la oferta y es probable que el costo para el viaje genuino de turismo se incremente.

La incógnita estará en el transporte aéreo, y habrá que ver cuál será el nuevo nivel tarifario de equilibrio que debería tender a una clase “economy” más confortable, eliminando la llamada “alta densidad”.

Teniendo en cuenta que los aviones tipo A321Neo y B737-800 se afectarán a vuelos de hasta 4500 millas/7200 Km, ya perderá sentido la diferencia entre el cabotaje y el regional o largo recorrido, debiéndose diseñar por parte de cada operador una única configuración para la cabina de pasajeros.

No sólo los efectos de esta “pandemia”, sino el notable avance tecnológico, ha generado nuevos usos, y el turismo será diferente.

La gente también parecería que piensa de otro modo.

En política es obvio, mayores abstenciones y voto “antisistema”.

Portal de América

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