por Sergio Antonio Herrera, desde el Parque Nacional de los Glaciares
Pero si como nosotros, se tiene la fortuna de haber conocido el fascinante y folclórico norte; el paisaje cordillerano con una copa de vino en Mendoza; reír con el humor y delirar con el sabor de un cabrito a la parrilla en Córdoba, en sus sierras; fascinarse con las inconfundibles imágenes de Bariloche o San Martín de Los Andes, es cuando se obtiene aptitud para comenzar a transformarse en admirador y amante de este territorio.
Ahora, si a todo lo descripto se le agrega que la bendición se extiende y se llega al Fin del Mundo en esta Patagonia increíble y encima, viene a navegar el Lago Argentino y ve de lejos el Upsala, pero se aproxima increíblemente al Spegazzini y aún no se ha maravillado con el Perito Moreno, tiene el derecho de recriminarle a todos los argentinos por qué carajo no son felices? Por qué hay tantos hijos de este país bajo la línea de pobreza? Por qué siguen robando hasta el hartazgo los corruptos del poder político y sindical?.
Además tienen a Borges, a Casares, a Discépolo y a Troilo; a Facundo Cabral o a María Elena Walsh y a Favaloro. Y como si todo eso fuera poco, a Ginóbili y a Messi y a Fangio.
Argentinos a las cosas!!!, Ortega y Gasset dixit...
Qué están esperando?
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