Sturzenegger: “La Argentina es el país ideal para el tráfico aéreo y el turismo recién empieza”
Jueves, 19 Marzo 2026

Sturzenegger: “La Argentina es el país ideal para el tráfico aéreo y el turismo recién empieza”

"Dos años después de la publicación del mega DNU 70/23, Federico Sturzenegger llegó al Summit de Aviación y Turismo con números en la mano y una convicción difícil de rebatir: la desregulación está cambiando la manera en que los argentinos se mueven por su propio país. “Es un viaje espectacular”, dijo el ministro de Desregulación y Transformación del Estado a José del Rio, director de Contenidos de LA NACION. “Y esto recién empieza.” El decreto que reformó de raíz el Código Aeronáutico Comercial —sin modificaciones desde hacía décadas— fue el punto de partida. Desde ahí, el Gobierno avanzó sobre las regulaciones de turismo, el manejo de aeropuertos, el servicio de rampas y los parques nacionales. El resultado, según Sturzenegger, ya es visible: hoy 1,2 millones de argentinos tienen un vuelo comercial a menos de 50 kilómetros de sus casas, algo que no existía cuando Javier Milei asumió la presidencia", con este texto en la descripción del video de YouTube que compartimos al final, La Nación presenta la comparecencia del destacado funcionario del gobierno de Milei. En este espacio de opinión, hacemos nuestro análisis.

 

por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo


El ministro Federico Sturzenegger planteó en el Summit de Innovación en Turismo una idea clara: abrir el mercado, generar competencia y reducir trabas. Empezaremos por algo que no siempre se dice. En varios puntos… tiene razón. Porque Argentina, por su geografía y sus distancias, es un país donde el transporte aéreo no es un lujo. Es una necesidad. Durante años, ese desarrollo estuvo limitado. Abrir rutas, permitir aeronaves más pequeñas, flexibilizar la operación… no es un riesgo. Es una oportunidad. Y puede cambiar el mapa turístico del país.

Pero hay un ejemplo todavía más interesante que es el caso de Carlos Pellegrini, en los Esteros del Iberá.

Estamos hablando de uno de los ecosistemas más impactantes de Sudamérica. Fauna salvaje, con yacarés, carpinchos, aves en cantidades increíbles… experiencias de naturaleza de primer nivel…
y una oferta de lodges que apunta a un turismo de alto valor. Un verdadero safari sudamericano.

Y sin embargo… llegar puede implicar entre ocho y doce horas por tierra, y eso no es un detalle, es una barrera.

Porque un destino no compite solo por lo que ofrece. Compite entre otras cosas por la facilidad de acceso.

Y ahí es donde la conectividad cambia todo, porque cuando un destino como Iberá se conecta mejor, no solo crece, se transforma.

Pasa de ser un secreto bien guardado… a ser un producto turístico global.

Y ese es el verdadero valor de la desregulación en el transporte aéreo.

No solo mejora lo que ya existe. Crea nuevas oportunidades.

Ahora bien, también hay ejemplos donde la discusión es más compleja.

Hace pocos días estuve en El Calafate, ahí comprobé algo que es evidente, las excursiones a los glaciares son caras, muy caras.

Y la explicación rápida es decir: hay monopolio, hay que abrir el mercado y los precios van a bajar.

Y en parte, eso es cierto. Si hay una sola empresa operando, generar competencia puede ayudar a encontrar un precio más justo, y eso es válido.

Pero no alcanza para explicar todo. Porque operar en el Parque Nacional Los Glaciares no es sencillo.

No es un traslado urbano, ni una excursión cualquiera, estamos hablando de condiciones climáticas complejas, logística exigente, inversión permanente, protocolos de seguridad y ventanas operativas limitadas, y todo eso tiene un costo.

Entonces, sí.

Puede haber espacio para mejorar, puede haber margen para competencia, pero no esperemos que eso transforme la experiencia en algo barato.

Porque no lo es, ni lo va a ser, y acá aparece otro punto interesante del planteo del ministro.

El ejemplo del traslado desde el aeropuerto de Córdoba hacia Jesús María.

Algo tan simple como poder bajarse de un avión y tener opciones flexibles, accesibles, sin trabas innecesarias para llegar a destino.

Eso mejora la experiencia de viaje de forma directa, sin discusión, ahí la desregulación funciona, porque elimina fricción.

Pero el turismo no se explica con una sola lógica, ni con una sola herramienta, hay áreas donde desregular mejora claramente.

El transporte aéreo es una.

Los servicios en destino, también.

Pero hay otras áreas donde el análisis tiene que ser más cuidadoso, y ahí entra la intermediación. Las agencias.

Porque en turismo hay algo que no cambia, el pasajero paga antes de viajar, confía. Compra algo que todavía no recibió.

Y en ese contexto, los mecanismos de respaldo, las garantías y los controles no son un detalle menor.

No tienen que dominar la discusión.

Pero tampoco pueden desaparecer, porque si desaparecen, el riesgo no desaparece, cambia de lugar.

Por eso, la discusión no es si hay que desregular o no, esa es una discusión sin sustento.

Hay varias preguntas, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿hasta dónde?

Porque el turismo necesita eficiencia, también necesita confianza, y sobre todo…, necesita inteligencia en las decisiones.

La desregulación puede ser una herramienta. Pero no es una solución mágica.

Portal de América

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