Hong Kong, el despertar del dragón
Sábado, 09 Julio 2011

Amalgama de culturas, los neones de Hong Kong iluminan un sorprendente punto entre la vorágine occidental y un budismo pausado. Y es que China disfruta, tras miles de años a sus espaldas, de una segunda y polifacética juventud.


por Miguel Valdivieso

El dragón chino, como el Fénix, disfruta tras miles de años a su espalda de una segunda y polifacética juventud. China está de moda y le sobran motivos para ello. Entre las incontables maravillas del país más superlativo del mundo, destaca con luz propia Hong Kong. Amalgama de culturas, sus neones iluminan un sorprendente punto entre la vorágine occidental y un budismo pausado. Entre ambos surgen todo tipo de influencias, resultado de haber constituido, durante siglos, la conexión occidental de Asia.

Lugar de contrastes, Hong Kong ha encontrado su sitio entre las capitales asiáticas como centro financiero, shopping de lujo y por contar con uno de los skylines más impresionantes del globo. Sus principales atractivos quedan separados por Victoria Harbour, surcada constantemente por la Star Ferry Line. El trayecto entre la isla y el continente siempre proporciona unos minutos de sosiego y un cierto encanto retro. La isla de Hong Kong, en su lucha por arrebatar metros de preciado espacio al mar, acoge el perfil de una ciudad formada por las principales insignias asiáticas y bancos de inversión.
Un mar de cristal

Entre el mar de cristal de la zona financiera y las increíbles vistas desde The Peak hay innumerables incursiones a la modernidad y la tradición como el templo Man Mo, donde perderse entre cientos de espirales de incienso sobre nuestra cabeza. Por la noche, en el duermevela del Dragón, estas mismas calles recogen en sus clubes una sorprendente oferta de ocio al más puro estilo europeo. Frente a la isla, Kowloon, que concentra en torno a Nathan Road una inagotable oferta de moda y relojería de lujo junto a diminutas y selectas tiendas de té y mercados de jade.

A ambas orillas, Hong Kong ofrece una propuesta gastronómica que hace de esta ciudad toda una experiencia sensorial, ya sea del más alto nivel y vistas ubicada en los principales hoteles o bien a nivel de calle, donde poder encontrar los deliciosos fanáticos del dim sum no pueden dejar de visitar Din Tai Fung. Para después de cenar, nada mejor que perderse bajo los omnipresentes luminosos hacia Temple Street y la zona de los adivinos nocturnos.

Portal de América - Fuente: www.ocholeguas.com

 

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