Las camas invisibles del turismo en Maldonado
Domingo, 08 Marzo 2026

Las camas invisibles del turismo en Maldonado

El sábado pasado, en el evento organizado por AFEET en el Enjoy Punta del Este, la economista María Alonsopérez dejó planteado un dato que merece detenerse un momento a pensar. Basándose en el Censo 2023, afirmó que en el departamento de Maldonado existen 50.084 viviendas de uso temporal. La interpretación que hizo fue directa: si a cada una de esas viviendas se le asigna un promedio razonable de cuatro camas, el resultado arroja una cifra que hasta ahora muy pocos se habían animado a mencionar con claridad: unas 200.000 camas en la oferta parahotelera del departamento.

El cálculo, en principio, parece lógico. Si esas más de cincuenta mil unidades corresponden efectivamente a viviendas individuales —casas y apartamentos—, el promedio de cuatro plazas por unidad no resulta exagerado ni arbitrario. De hecho, podría considerarse incluso conservador en muchos casos.

Sin embargo, surge una duda metodológica que vale la pena aclarar. Cuando el censo habla de “viviendas de uso temporal”, ¿se refiere estrictamente a unidades habitacionales, o dentro de esa cifra podría estar contemplada alguna otra categoría, como edificios o conjuntos que alteren la lectura estadística?
Si se trata de unidades individuales, la cuenta cierra. Pero si el universo incluyera estructuras que no correspondan a una vivienda por registro censal, la ecuación podría cambiar.

Más allá de ese matiz técnico —que seguramente tendrá respuesta— lo cierto es que el número abre una discusión interesante que desde hace años aparece cada verano.

Según la misma exposición, el universo de camas hoteleras en Maldonado rondaría las 25.000. No es un dato que tenga actualizado con precisión, pero durante mucho tiempo se manejó una referencia bastante similar: unas 15.000 en Punta del Este y alrededor de 25.000 en todo el departamento.

La comparación es reveladora

Desde hace años hemos señalado en este sitio la relativa inutilidad informativa de los clásicos titulares de verano sobre la “ocupación hotelera”. No porque el dato sea falso, sino porque suele presentarse como si describiera el comportamiento del turismo en su conjunto.

Cuando escuchamos que la hotelería alcanzó el 90 o 95% de ocupación, lo que en realidad estamos observando es el desempeño de una porción relativamente pequeña del sistema de alojamiento.

Durante mucho tiempo jamás logré confirmar con precisión el tamaño real del universo total de camas. Desde el sector inmobiliario llegué a escuchar cifras muy diversas: 90.000, 200.000, incluso 400.000.

Por eso, en mis análisis solía recurrir a un ejercicio imaginario: suponer unas 200.000 camas parahoteleras frente a unas 15.000 hoteleras, lo que implicaba que la hotelería representaba menos del 10% del total disponible, en realidad, un 7,5%.

Si los números planteados ahora se confirman —200.000 camas parahoteleras frente a 25.000 hoteleras— habrá que ajustar ese razonamiento.

En ese escenario, la hotelería representaría aproximadamente el 12,5% de la capacidad total de alojamiento del departamento.

Es decir: cuando cada verano escuchamos hablar de ocupación hotelera, en realidad estamos mirando apenas una octava parte del fenómeno turístico real.

Lo cual no invalida el dato, pero sí obliga a entenderlo en su justa dimensión.

Porque el turismo de Maldonado —y particularmente el de Punta del Este— hace décadas que dejó de medirse únicamente por lo que ocurre dentro de los hoteles. La verdadera escala del destino se juega, en gran medida, en ese gigantesco universo de camas invisibles que habitan apartamentos, casas y residencias de uso temporal.

Y quizás haya llegado el momento de empezar a hablar de ellas con números más claros.

Portal de América - por Sergio Antonio Herrera


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