Cuando andamos por el mundo y nos preguntan por la libertad de expresión en Uruguay nuestra respuesta genera invariablemente reacciones de sorpresa y hasta de cierta incredulidad. Lo mejor que ha hecho hacia el exterior la fuerza política que nos gobierna es su propio marketing, y ello fue exacerbado en el anterior gobierno presidido por José Mujica, sobremanera con acento marcado en su propia figura. Como es imposible trasmitir en una breve charla y en ocasiones hasta en otros idiomas en cuales puntos centrales basamos nuestra opinión, tratamos con frecuencia de concretarla, resumirla con cierto toque de humor y entonces expresamos, palabras más, palabras menos: "Si tanto admiran a Mujica ¿por qué no se lo traen?.

Cada vez que comienza un período tradicional de vacaciones, asistimos a la danza de números que desde diferentes ámbitos, sean públicos o privados, “per se” o a requerimiento, son publicados a lo largo y ancho del espectro periodístico. Y siempre decimos que la información tiene sus fallas y carencias.

El suceso de las compañías de bajo costo en el mundo es indiscutido.  Latinoamérica no es ajena a esta modalidad de viajar, con algunas aerolíneas que han aplicado un modelo similar y se encuentran abocadas a expandir sus redes de conectividad.

A pesar que haya algún iluminado que luego de leer el diario de Tarzán dice que hay que apoyar el proyecto, nosotros, que fuimos los únicos que lo sostuvimos sobre nuestros hombros durante más de tres años, cuando todos, el actual converso incluido le pegaban hasta por placer, entendemos que llegó la hora de hablar con la verdad aunque como siempre pasa, ésta duele y mucho. Si al gobierno le interesa el futuro de la aviación comercial uruguaya deberá hacer algo al respecto y ese "algo" no es poner plata en Alas Uruguay para ver si "tira" hasta el verano, sino de una vez por todas generar política de Estado en la aeronáutica y velar por los intereses del país. No hacer como hizo hasta ahora que "se quiso sacar de encima" la herejía de Mujica y le dio migajas a los sindicalistas para ello.

Las repercusiones en los Estados Unidos de “El Otro Relato” del Turismo y la Aviación Comercial del Uruguay vienen creciendo exponencialmente.  La mirada crítica que caracteriza a Sergio Antonio Herrera y su abordaje profundo durante 10 años de ejercicio del periodismo digital independiente han logrado un reconocimiento internacional.

Viernes, 24 Junio 2016

Como si hablásemos otro idioma

Cada vez que en una entrevista, en una sobremesa, en una chala como la que tuvimos el gusto de dar ayer para un grupo de empresarios uruguayos y gente del sector radicada en Miami, observamos caras de sorpresa y de inmediato reflexiones y preguntas. Es que es tan consistente el relato instalado de hecho por autoridades y medios masivos en una alianza tácita, que lógicamente, cuando aparece alguien con un libreto totalmente diferente al corriente, al menos llama la atención.

Aparentemente, al menos en la región y salvo excepciones, la corriente indica que el turismo ha dejado de tener la importancia que aparentaba para los gobiernos. En Brasil se está evaluando seriamente la continuidad del ministerio de turismo o su reducción a secretaría. Se dice que ya en el proyecto de organigrama del actual presidente interino Temer, antes de salir de la presidencia Dilma Rousseff ya se pensaba en eliminarlo y no se hizo porque el exministro Henrique Eduardo Alves es amigo de Temer y el primer mandatario eligió que se mantenga el organismo en vez de conseguirle otro "curro" a Alves. Créase o no.

Hay noticias que si no fuese que son ridículas, que provocan vergüenza ajena, podrían ser muy cómicas. Tal es el caso del anuncio dado por El País este sábado 18 de junio bajo el título: Acuerdo turístico con Venezuela. Si ya de por sí la sola mención de juntar al turismo emisivo o receptivo uruguayo con la actual Venezuela hablaría de un sonoro inoportunismo rayano en la estupidez, que la Comisión de Asuntos Internacionales haga reunir a la Cámara de Diputados en forma extraordinaria para tratar un acuerdo de cooperación turística con Venezuela ¿cómo deberíamos calificarlo?.

 

Confirmado: hubo cuatro intentos de acercamiento entre la aerolínea boliviana y la de los extrabajadores de Pluna y no se pudo llegar a un acuerdo. En principio los de Sergio de Urioste le ofrecieron a De los Santos y Acevedo la posibilidad de ir juntando esfuerzos, de ir participando y en todo momento recibieron como respuesta una casi única chance: poner dinero, no tener injerencia y contrariamente a lo que siempre se ha dicho, lo percibido fue la nula disposición de los directivos-sindicalistas de bajarse de sus sillones de motu propio. En la última reunión la respuesta de Amaszonas fue bien concreta: "nos quedamos con pocos empleados, devolvemos los aviones y vemos como ir desarrollando el proyecto sin los costos fijos enormes que hay ahora que la hacen prácticamente inviable". Esta vez la respuesta fue que se quedaban en los sillones y con todos los empleados.

La gran diferencia en el actual contexto entre Argentina y Uruguay, mal que nos pese a quienes somos del palo, son los medios de comunicación y sobremanera, los periodistas. Mientras que en la vecina orilla los colegas se encargan de hacer el trabajo que no hacían los fiscales y los jueces y con mucho temple, pero por encima de todo, con gran profesionalismo, están aniquilando al corrupto exgobierno K, por aquí se cayó la aviación comercial uruguaya a partir del escándalo de Pluna y el salvaje deterioro de imagen que le propinaron los políticos ineptos, muchos opinadores tertulianos y algunos periodistas. El turismo receptivo está a punto de morir de inanición y Punta del Este, nuestro gran atractivo, está "cerrado por falta de quórum" y todos calladitos, mientras los expedientes duermen encajonados.


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