En el caso de los sobrecargos, la plantilla de 1.300 tripulantes existente antes de la suspensión de operaciones (hace un mes), quedaría en poco menos de 400.
Incluso, ante las condiciones que proponen los nuevos inversionistas (cuya identidad no se ha dado a conocer) no habría dinero suficiente ni para liquidar los haberes a los sobrecargos despedidos.
De acuerdo con la propuesta de negocios de los nuevos inversionistas, luego de que el corporativo Tenedora K abandonó este proyecto, la nueva etapa de esta empresa contaría, como máximo, con 50 por ciento de la flota actual, al pasar de 60 a 30 aeronaves pequeñas, con la consecuente reducción de rutas y la desaparición de las filiales Click y Link.
En las últimas semanas se constituyó una mesa de trabajo con la participación de dirigentes de sobrecargos, pilotos y trabajadores de tierra, quienes analizan la problemática junto con los inversionistas.
Las conversaciones están encabezadas por el administrador único nombrado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Christlieb, así como por el conciliador, enviado por el juez dentro del juicio de concurso mercantil de la aerolínea.
El relanzamiento de Mexicana de Aviación sería, dentro de este parámetro, con aviones pequeños que requieren dos o tres sobrecargos para la operación, cuando las anteriores aeronaves podían emplear hasta diez.
Uno de los objetivos iniciales de los potenciales accionistas sería retomar las rutas perdidas (operadas ya por otras aerolíneas), aun cuando todavía conservan los vuelos hacia Estados Unidos.
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