La decoración, con materiales clásicos y diseño moderno, es uno de sus puntos salientes.
Habitaciones
Sus 36 habitaciones se dividen en cuatro categorías. La Executive ofrece un balcón francés hacia la
avenida, al igual que la Superior, de mayores dimensiones. Pudimos probar una habitación Deluxe, con dos ambientes distribuidos en más de 60 metros cuadrados. Es muy silenciosa porque está en el contrafrente, por eso tiene un poco menos de luz y mucha más privacidad.
Entre los detalles se destacan una heladera a 18°C con diferentes vinos, una máquina Nespresso con cuatro variedades para degustar café, pisos de madera en las duchas (tiene dos baños), amenities L'Occitane y un mobiliario muy cómodo. Incluye dos televisores LCD y fotografías con temática tanguera en las paredes del cuarto. La habitación más importante es la Grand Suite, en el piso 12°, con 70 metros cuadrados y un deck privado con jacuzzi.
Gastronomía
La propuesta gastronómica resulta menos atractiva de lo esperado. Los sabores no están a la altura del lugar. Además, el lomo al Malbec llegó tibio a la mesa (estaba freezado, explicaron) y el risotto, algo pasado. La carta de vinos es también escueta, aunque el ambiente es cálido.
Saludable
El hotel ofrece tratamientos para la armonía corporal. Las masajistas contratadas son muy buenas. Hay una camilla en el spa (cuando hay dos masajes a la misma hora, uno debe hacerse en la habitación). La piscina es pequeña, pero en un espacio muy bien ambientado, y el gimnasio tiene dos máquinas aeróbicas y una de fuerza.
La tarifa
Promedio de las habitaciones es de 350 dólares.
fuente: lanacion.com.ar

