por Observatur
Últimamente se ha ido extendiendo a medida que muchos destinos han descubierto que sus cementerios por una u otra razón pueden ser atractivos turísticos, pero necroturismo nos suena mal, quizás porque el prefijo necro viene del griego nekrós que significa muerto algo que en nuestra cultura significa dolor, tragedia, algo serio y el turismo es curiosidad, vida, alegría.
Por cierto que los turistas visitan tumbas desde hace mucho tiempo, las Pirámides de Egipto, Santa Crocce y Les Invalides y así como los cementerios de Staglieno en Génova y Arlington en Washington DC, que fueron los primeros en ser incluidos en las visitas de la ciudad.
Pero estas visitas no tienen un carácter necrófilo, sino que lo que se busca es un homenaje a quienes fueron grandes en vida, como irían a las puertas de sus viviendas si supieran donde encontrarlas. La otra razón es el interés histórico o artístico, pero no es la visita a los muertos.
También el caso preciso del dìa de Muertos, de Santos o Difuntos que en estas fechas se celebran viajar a México con este motivo es algo por demás recomendable, pero tampoco acá encierra una actitud lúgubre o morbosa sino para asistir a una colorida fiesta popoular, cuyo singinficado explica muy bien Octavio Paz:
“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente”.
Por eso es que no nos gusta ese término y quizás algún lector nos sugiera un término más apropiado, mientras tanto ,como la visita a un lugar de interés más en las ciudades.
Porque repetimos, no es una ceremonia luctuosa, por el contrario hasta puede ocasionarnos una sonrisa, para ello vayamos al cementerio de Mission Hills, Valle de San Fernando California, allí encontraremos la tumba de Groucho Marx cuya lápida dice: "Señora, perdone que no me levante"
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