Según recoge Travel Weekly, los expertos advierten de que este escenario podría traducirse en menos recompensas, cuotas anuales más altas y ofertas de bienvenida menos atractivas, especialmente en las tarjetas dirigidas a clientes con mayor riesgo crediticio. Incluso podría desaparecer parte de la oferta de tarjetas de nivel básico si el límite del 10% llega a aplicarse.
Aunque Trump fijó inicialmente el 20 de enero como fecha de entrada en vigor, la propuesta no se ha materializado en ninguna orden ejecutiva y los analistas recuerdan que una medida así requeriría probablemente la aprobación del Congreso. Un proyecto de ley bipartidista presentado en el Senado para limitar los intereses hasta 2031 sigue estancado, pero las grandes corporaciones ya evalúan el posible impacto.
Las aerolíneas serían de las más afectadas, dado el peso estratégico de sus programas de fidelización y de los ingresos procedentes de tarjetas de crédito: solo Delta ingresó más de 8.200 millones de dólares gracias a su alianza con American Express. Una caída en la concesión de puntos podría reducir los viajes pagados con recompensas y afectar a la demanda turística, advierte el sector.
Pese a ello, los consumidores podrían salir beneficiados. Con una tasa media de interés del 22,3% y una deuda de tarjetas que supera el billón de dólares, estudios académicos estiman que un límite del 10% generaría un ahorro neto anual de decenas de miles de millones para los usuarios, incluso si los bancos reducen parte de las recompensas para preservar su rentabilidad.
Portal de América - Fuente: Tourinews

