Julián Cubero, economista especializado en cambio climático, del BBVA Research, afirma que las regiones del norte de España se harán más atractivas pero que las que hoy son más atractivas perderán su poder de convocatoria por el exceso de calor.
Y daba datos, lo cual es de agradecer. Los datos dependen, lógicamente, de si se corrige o no la tendencia de calentamiento actual. Ya saben que se hacen escenarios de futuro cuyo cumplimiento es muy variable. Cubero dice que si se cumplen las exigencias de los técnicos, la demanda apenas caería. Pero de lo contrario, se podría llegar a perder hasta el sesenta por ciento del turismo de verano, lo que anualmente daría una caída del 30 por ciento porque en invierno y las otras temporadas el comportamiento no sería tan malo.
El economista pide que se busque no atraer al turista sólo con sol, para ir cambiando el producto y su perfil.
Es evidente, pues, que hay calentamiento y este podría provocar pérdida de turismo. No está tan claro si ese calentamiento será tan veloz como los peores escenarios o qué pasará. Sólo queda una cuestión a preguntarse: ¿por qué Arabia sigue la estela exitosa de Dubái o Qatar, que han creado un destino turístico en condiciones climáticas que por su propia naturaleza son imposibles?
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