El proyecto, impulsado por Janek Smalla, Thibault Constant y Artur Hasselbach, nace con la ambición de sacar el tren nocturno de su nicho nostálgico e integrarlo en la red europea de larga distancia, con un modelo diseñado para que la sostenibilidad no sea solo un argumento ambiental, sino el resultado de una experiencia más eficiente, confortable y competitiva que la aérea.

Doble Vista. Cortesía de Nox Mobility
Cabinas privadas
La principal diferencia de la compañía alemana respecto a los servicios tradicionales está en las cabinas: los compartimentos serán completamente privados para todos los pasajeros, sin literas compartidas con desconocidos, uno de los factores que durante años limitó el atractivo de este formato para parte del público.
La propuesta contempla tres opciones diferentes de alojamiento: Single Loft, una habitación individual para quien viaja solo (desde 79€), la habitación Double Loft, con cama de matrimonio (desde 149€) y Doble Vista, con camas de acceso sencillo y la inferior convertible en asiento. Todas incorporarán camas de dos metros de largo, además de sillones cómodos y mesas que permiten trabajar, leer o cenar durante el trayecto, con un diseño pensado para equilibrar descanso y funcionalidad en viajes de larga distancia.
Aunque las tarifas estarán sujetas a variaciones según la demanda, el planteamiento se aproxima más a un hotel en movimiento que al tren-cama clásico de antaño.

Single Loft. Cortesía de Nox Mobility
De evocación romántica a infraestructura europea
La hoja de ruta también tiene fechas. Nox, con sede en Berlín, prevé arrancar en 2027 con una primera fase que incluirá más de 35 rutas internacionales y, a partir de ahí, crecer hasta conectar un centenar ciudades antes de 2035. En esa lista aparecen nombres tan sugerentes como París, Ámsterdam, Copenhague, Varsovia, Budapest o Roma, entre otras capitales.
El mensaje es directo: el billete no superará el precio de un vuelo equivalente en trayectos de corta distancia. No se trata solo de recuperar el tren nocturno, sino de colocarlo en igualdad de condiciones frente al avión. Para reforzar esta idea, los convoyes incorporarán servicio de comida y bebida, espacio para bicicletas y vagones adaptados para personas con movilidad reducida.
Zona de trabajo en la Single Loft. Cortesía de Nox Mobility
Más allá de la nostalgia, el viaje nocturno por vía férrea conecta con una sensibilidad contemporánea que entiende el trayecto como parte de la experiencia. El regreso del tren nocturno responde tanto a un imaginario cultural como a una lógica pragmática de eficiencia. La pregunta ya no es si hay deseo de volver a dormir sobre raíles, sino si este modelo logrará consolidarse como una alternativa real de conexión entre las grandes ciudades del continente.
Portal de América - Fuente: Condé Nast Traveler

