La operación, la de mayor envergadura de la historia de la compañía, contempla la adquisición de 30 trenes por un importe total de 1.362 millones de euros, con la opción de ampliar el pedido con 10 unidades más, lo que elevaría la inversión a 1.777 millones.
Los nuevos trenes, que contarán con un mínimo de 450 plazas, podrán operar a 350 km/h “una vez que la infraestructura ferroviaria esté preparada para permitir el incremento de la velocidad comercial”, explican desde Renfe. La nueva licitación está orientada, fundamentalmente, a la renovación de aquellos trenes que acumulan más años de servicio
El calendario de entregas establece que las primeras cinco unidades deberán incorporarse en un plazo máximo de 40 meses, mientras que la totalidad de la flota deberá estar plenamente operativa antes del mes 78.
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