La magnitud del fenómeno preocupa especialmente por su impacto potencial en las costas. Se estima que alrededor del 10% de esta biomasa podría acabar llegando a playas caribeñas, incluidas las del Caribe mexicano, en función de factores como la estabilidad climática o la ausencia de huracanes que alteren su trayectoria.
Según explicó la investigadora Brigitta I. van Tussenbroek, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, en declaraciones recogidas por La Jornada, la proliferación del sargazo sigue una tendencia creciente y “exponencial”, favorecida por condiciones óptimas de temperatura y nutrientes en el Atlántico tropical. “Empezó con un poquito en 2011, más en 2015, mucho más en 2018, y ahora está mucho más en 2025”, señaló.
La experta advierte además de que el fenómeno está transformando de forma progresiva los ecosistemas costeros. “El Caribe, como lo conocimos, ya no existe”, afirmó, al tiempo que apuntó que arrecifes y playas han cambiado de forma significativa en la última década, con efectos a largo plazo tanto en la biodiversidad como en la experiencia turística.
Pese a la gravedad de la situación, Van Tussenbroek valoró positivamente algunas de las medidas adoptadas por las autoridades, como la apuesta por la economía circular o la consideración del sargazo como recurso aprovechable. No obstante, el reto sigue siendo mayúsculo para los destinos turísticos, que deberán adaptarse a un fenómeno cada vez más estructural.
Portal de América - Fuente: Tourinews

