Reportaje exclusivo a Tomás Bulat: realidad y futuro de la economía argentina
Martes, 12 Marzo 2013

Reportaje exclusivo a Tomás Bulat: realidad y futuro de la economía argentina
Reconocer la necesidad de un enfoque financiero, de valorizar un peso ya con menor valor de mercado es una realidad imperiosa que el empresario retailer o proveedor deben tener en cuenta, dice el economista Tomás Bulat. En reportaje exclusivo que publicaremos en la próxima edición de asaretail, y que adelantamos en exclusiva, analizamos la posibilidad de una devaluación inminente, de qué hacer con el dinero y cómo protegerse de este tema inevitable.

El complicado escenario económico que mezcla consumo, inversiones y caída de la rentabilidad amplia y notoria va teñido absolutamente por una desvalorización de la moneda, contenida y “encorsetada” por una medición inflacionaria y un control/congelamiento de precios obligado, lo cual lleva a esperar como única salida posible el sinceramiento a través de una devaluación del peso. ¿Cuándo? ¿De qué valores? Todo eso, más el análisis del negocio retailer, en este reportaje exclusivo con revista asaretail que nos concedió el economista Tomás Bulat, de amplia trayectoria y reconocimiento.

En el sector retailer hay consumo, hay producción, pero todo se ve amenazado por la caída de la rentabilidad. En un escenario de costos cada vez más altos, ¿cómo puede seguir el empresario?

Cuando empieza un proceso inflacionario, lo que no hay es una inflación estable. Las inflaciones convergen o divergen. Uno puede soportar dos o tres años con inflación al 23, 24%, pero al cuarto la inflación se debe bajar o el tema empieza a irse de las manos y todo se complica. Entonces es importante saber que no podemos imaginarnos un escenario estable a largo tiempo con una inflación sostenida. Siempre se terminan atrasando algunas variables: en la Argentina es el dólar y las tarifas. Entonces, cuando se atrasan uno puede soportarlo un par de años, nomas. Y cuando se ajustan, arrastran a todas las otras variables. Es así. Entendamos que, en tanto no se aplique una política antiinflacionaria, la inflación vino para quedarse. Es cuestión de estudiar un poco la historia argentina.

¿Qué pasa cuando eso sucede?

Cuando la inflación se acelera, cambia el negocio. Un negocio operativo, productivo y comercial de movimiento de grandes volúmenes, como el retail, tiene que pasar a ser un negocio financiero. Con los márgenes bajos que manejan, una inflación del 20 y pico por ciento, come las utilidades totalmente. La ganancia va a ser financiera y no comercial. El giro del negocio apunta a conseguir dinero para empezar a trabajar esa parte financiera. Cuando uno crece en volúmenes, crece en ventas. Cuando uno quiere crecer financieramente, debe crecer en cobros. Cuando vendemos con tarjeta e crédito, cobramos a los 15 o 20 días. Cuando cobramos en efectivo, cobramos de inmediato. En ese lapso, el banco nos cobra un porcentaje que perdemos.

- De ahí que crezca el negocio de proximidad, como los chinos, que privilegian el cobro y el pago en efectivo.

¡Exacto! Ahí cambia el modelo: empezar a tener efectivo empieza a ser el resultado de todo. Con dinero uno puede comprar más mercadería, obtener bonificaciones, prestar el dinero o invertirlo. Este es el modelo retailer de los ´80, cuando la mayoría tenia pérdidas operativas pero ganancia financieras. Por ello esta tendencia a abrir locales más pequeños, en la proximidad, empieza a ser prioritario por sobre la grandes superficies. El retail de proximidad nos da efectivo, nos da valor.

¿Cómo podemos entonces ganar rentabilidad, dentro de este escenario?

Mientras siga esta realidad de congelamiento de precios y suba de costos laborales, será imposible ganar rentabilidad comercialmente. El retail debe acudir al negocio financiero. En el total podremos tener mayores ganancias.

¿Y cómo se puede operar cuando se tienen congelados los precios de salida pero no los de entrada?

En este esquema, el tener efectivo es fundamental. Si yo tengo el dinero para pagar sin plazos, puedo obtener ese beneficio. Es algo existente desde hace mucho tiempo. Congelamiento y aumento de costos nos da perdida, pero el área financiera, puede obtener esas ventajas si lo maneja de esa manera.

¿Hasta qué punto un congelamiento de precios como el actual puede operar como parche para la inflación?

De ninguna forma. Esto es una olla a presión que junta el vapor y va a estallar. Una cosa es acuerdo de precios y otra el congelamiento. El acuerdo de precios de Gelbard en 1974 empezó con un acuerdo entre la CGT y la CGE, por el cual se subía el sueldo a los trabajadores y se paraba todo por dos años, se congelaban los aumentos impositivos, los precios, las tarifas y los salarios. Eso es un acuerdo que luego pasa a un congelamiento. Esto que hizo el gobierno es un congelamiento impuesto.

¿Acuerdo no era lo que hacía Moreno antes, que autorizaba aumentos porcentuales esporádicos a las marcas?

No, porque no iba acompañado por aumentos salariales. Las paritarias daban un aumento equis y los precios no lo compensaban.

¿Se podrá sostener este congelamiento mucho más allá del 1 de abril?

Un poco, quizás, pero no hay ninguna posibilidad que llegue a las elecciones, como se dice. Es insostenible en el tiempo, sobre todo de parte de la cadena comercial.

¿Y cómo se puede salir de todo esto de la manera más sana posible?

No hay manera sana. Estamos en un momento en que no hay alternativas.

¿Podemos esperar una devaluación?

Sin dudas, una devaluación es inevitable.

¿A corto o a largo plazo?

Definamos corto o largo plazo.

Corto, antes de las elecciones.

Entonces, largo plazo. Antes de las elecciones no creo que vayan a hacer nada que ponga en riesgo los resultados. Pero después se va a venir, sin dudas. Como el 2011 de las elecciones presidenciales que fue muy bueno y en el 2012, se vinieron todos los ajustes.

¿Esta manipulación de los temas económicos va a garantizar el éxito electoral?

No sé, al menos el Gobierno cree que si. Pero la historia argentina demuestra lo contrario.

¿Puede ser que esa devaluación se relacione con el otro rumor de mercado de actualizar el dólar oficial al precio del dólar blue?

Lo que se puede armar es un nuevo tipo de dólar paralelo. ¿Libre o no? ¿Controlado o no? Puede aggionarse el oficial a 8 pesos, como el blue, pero mientras esté controlado va a seguir habiendo otro blue, al mismo o a otro precio. Pasó en Venezuela, no pudieron evitar la brecha, porque actualizar sin solucionar los otros temas no sirve. Si sigue habiendo controles, restricciones, cepos, etc., la economía no va a estar sincerada. El mercado, automáticamente, se reajusta.

¿Cómo debe ajustarse entonces esta posible devaluación?

Con una gran devaluación, que sea más alta que el aumento de precios, acompañado por emisión monetaria y gasto fiscal controlados. Devaluación va a haber de todas formas, ordenada o desordenada. Desordenada tenemos a Rodrigo y a Sigaut. Ordenada tenemos al Plan Austral y a Cavallo. Eso son los caminos posibles.

¿De qué manera puede el empresario tomar medidas preventivas?

Invirtiendo en equipamiento, en mercadería, transformando el peso en algo no devaluable. El stock es fundamental, ya que el congelamiento provoca desabastecimiento: los cartelitos de “uno por persona” van a aparecer cada vez más. Otra cosa, es que yo no me quedo con pesos para nada. O uso el efectivo para conseguir descuentos o lo invierto. Si hay dudas, revisen la historia argentina.

¿Qué puede esperar el empresario a corto plazo?

Un escenario muy complicado con bajas perspectivas de rentabilidad comercial. El apuro del congelamiento vino porque los precios estaban creciendo y los salarios no, y eso afectaba el consumo que viene de las clases más bajas. Ahora el Gobierno va a esperar que suban los salarios y luego va a empezar a liberar algunos precios, pero que los supermercadistas se olviden de volver a tener rentabilidad del negocio comercial. Sólo los salvará el manejo financiero. El que no entienda que el negocio no pasa por vender más sino por cobrar más, va a perder. Se acabó el negocio comercial.

Portal de América - Fuente: WEBRETAIL Digital

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