EMILIANO COTELO:
Es un viejo vecino ilustre de Carrasco, pero desde hace 25 años venía barranca abajo, sumido en la decadencia y el abandono. A todos nos tenía muy tristes ese deterioro, por eso es toda una satisfacción venir a visitarlo hoy y encontrar que, pese a sus 92 años, luce de nuevo todo su esplendor.
La semana pasada se inauguró el Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, un complejo cinco estrellas que surge de la restauración y actualización del viejo Hotel Carrasco, aquel que fuera construido a comienzos del siglo pasado.
Con Rosario tuvimos el gusto de participar en la fiesta de apertura, ya algo les contamos al día siguiente, pero hoy hemos vuelto al Hotel Carrasco y estamos instalados en lo que se llama Tea Gallery, una ubicación magnífica, que en la última etapa del hotel se había perdido.
ROSARIO CASTELLANOS:
Al menos yo no la conocí. Debo aclarar además que ni tú ni yo conocimos el hotel en su esplendor, ya lo conocimos absolutamente decadente, si es que alguna vez habíamos entrado. Por lo tanto yo ni siquiera puedo compararlo con lo que fue en su primer momento, pero me lo imagino, creo que lo que estaba en pie daba cuenta de aquella grandeza.
EC - En esta galería, a pocos metros de la entrada principal, es donde se va a servir el té: sobre la rambla y mirando al Río de la Plata. Lo cierto es que entre ayer y hoy hemos podido recorrer el edificio en condiciones diferentes de las del día de la apertura, sin aquella multitud de la primera noche, con las instalaciones funcionando normalmente como hotel y como casino.
Rosario, para empezar, ¿qué podemos decir?
RC - Podemos decir las cosas que fuimos descubriendo. Lo primero que planteamos fue esta galería, que es como el lugar de acceso anterior al lobby, que es clásico de todos los edificios de hotel de esa época, es donde se sentaba la gente, más tratándose de un hotel de balneario, como originalmente fue este, para ver el mar. Y allí ingresamos al lobby, que tampoco conocimos como tal. Creo que era un salón realmente espectacular, y el resultado da cuenta de ello, es una gran superficie que recibe al visitante.

Luego pasamos a una especie de gran corredor, que es el que utiliza el resto del piso noble para la conexión con los restantes servicios que se brindan. Tenemos a la derecha un gran salón comedor, a la izquierda el bar –ambos van a tener su servicio independiente a la persona que está alojada en el hotel– y hacia el fondo, ya sobre la calle Rostand, el salón de fiestas, el salón de eventos, el “salón oval”, como lo llamaban, todo ello en un estado de recuperación de su grandilocuencia, el elemento más decorado de toda la arquitectura.
En el subsuelo tenemos lo que originalmente era un piso absolutamente de servicios, que hoy por hoy está utilizado a los efectos de agregar uno de los servicios que aquel hotel no tenía: el spa, la sala de musculación, las piscinas. Tenemos una piscina que se parte en dos, una interior vinculada al spa y otra que luego continúa hacia la parte de la fachada que da más hacia Carrasco, hacia el exterior, por ahora bastante vinculado al espacio exterior, porque este hotel no lo preveía, pero va a tener un seto, así que seguramente va a asegurar la privacidad de ese ambiente para tomar sol.
Luego, también ingresando desde Rostand al subsuelo, está el ingreso al casino, otra novedad agregada como espacio que se ubica delante de esa gran terraza frontal, ahora plaza (era terraza originalmente), donde está el acceso desde la rambla por una gran rampa; esa plaza elevada viene a ser el techo de ese casino. El casino no tiene vista, como no la tiene ninguno de ellos, y se ha ubicado en una jugada bien interesante de esta propuesta nueva del hotel.
Y luego las cuatro o cinco plantas de habitaciones.
EC - Pero si miramos hacia abajo de donde estamos en este momento, te olvidaste de mencionar por ejemplo el estacionamiento. La superficie edificada del hotel creció mucho y buena parte de ella está escondida.
RC - Con una propuesta que además era parte del desafío, porque debajo del hotel hay agua a muy escasa distancia. Se hizo una gran caja de muros de contención que aseguraban poder ir hacia abajo sin encontrar agua e instalar el estacionamiento, que tampoco tenía este hotel, al que seguramente no se llegaba en auto cuando se inauguró en 1921.
EC - ¿Y en cuanto al aspecto del hotel, una consideración global?

RC - Yo ya he expresado mi admiración, creo que el hotel ha recuperado los mejores aspectos de su arquitectura, tanto en lo exterior como en lo interior, para lo cual ha tenido que revertir algunas situaciones. Ha perdido algunos agregados nefastos que se le habían hecho, muy bastardeados por cierto en sucesivas ampliaciones, como aquel cuerpo que se le colocó al frente hacia la rambla sobre la terraza, que creo que era el ambiente del casino, y por otro lado a las dos torres circulares (no la torreta) se les sacó un nivel para lucir la altura de la torreta. Por supuesto, más de uno va a objetar algunas cosas que se le agregaron sobre la azotea a los efectos de ponerlo a punto en lo que tiene que ver con las tecnologías y equipamientos necesarios para que este hotel hoy tenga las comodidades que se le exigen a un cinco estrellas.
EC - Con nosotros se encuentra la arquitecta Mariana Mandressi, máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico y Urbano por la Universidad Politécnica de Madrid, asesora en esta restauración contratada por la empresa Carrasco Nobile, la concesionaria del Hotel Carrasco. Trabajó desde el inicio mismo en el proyecto, en el año 2009.
MARIANA MANDRESSI:
Exactamente, en el 2009 me convocó Carrasco Nobile, en primera instancia para hacer todo el estudio previo, que culminó en el proyecto de restauración. Este fue presentado a la Comisión de Patrimonio, que lo aprobó, y luego seguí en la supervisión de las obras de restauración.
EC - ¿Habías intervenido en proyectos de este tipo antes?
MM - No en proyectos de esta envergadura, pero sí en proyectos de intervención en el patrimonio acá en Uruguay en lo que es hoy la sede del BID [Banco Interamericano de Desarrollo], lo que era el viejo Hotel Colón o Palacio Gandós, en la Ciudad Vieja, en los años 2003 y 2004.
EC - Acá cerca, en el Río de la Plata, Buenos Aires es una ciudad donde se han llevado adelante varios proyectos de estas características.
MM - Exactamente. Tenemos Buenos Aires como el lugar más próximo donde hay abundantes ejemplos de intervención de esta naturaleza.
RC - En la comparación con algunos de los emblemáticos edificios de Buenos Aires se ha dicho que esto es comparable con la restauración del Colón, pero aquello fue un teatro que siguió siendo un teatro. Me gustaría hablar de lo que significó para ti el desafío de transformar un edificio que por un lado es patrimonio histórico y por otro lado es una empresa comercial que pretende hacer funcionar un hotel cinco estrellas con las condiciones que no tenía originalmente, y en lo que por supuesto hay una serie de intereses que pueden haber estado encontrados. ¿Cómo te manejaste en esos tironeos, en cuanto a lo que significó como desafío, para contemplar unos y otros intereses?

MM - No fueron tironeos en particular, todo el proceso fue muy consensuado, tuvimos un apoyo muy importante del estudio de arquitectos IAG, que es el responsable del proyecto arquitectónico de renovación del hotel, que confió en nuestra propuesta para intervenir en la parte de restauración. También tuvimos un apoyo constante del concesionario, es decir, libertad en todo lo que tenía que ver con nuestra propuesta, con la metodología que presentamos y con la visión que teníamos de cómo se debía intervenir. Hubo también un intercambio muy fluido con la Comisión de Patrimonio y con la Intendencia de Montevideo.
RC - Que sigue siendo la propietaria del bien.
MM - Que sigue siendo la propietaria del bien, y que por medio de la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda tuvo una intervención permanente, fluida y de intercambio de opiniones y criterios.
RC - De cualquier modo, tú planteaste que habían tenido que consensuar o que estuvieron de acuerdo en lo que tú entendías como líneas de acción. ¿Cuáles fueron esas líneas de acción?
MM - Las líneas de acción son en primer lugar las que marcan los documentos internacionales al respecto para cualquier intervención en un monumento histórico. En líneas generales: el carácter de autenticidad en la intervención, de legibilidad de las adiciones o de las modificaciones que uno hace, de reversibilidad de la intervención en lo que sea posible. Esto está pautado por documentos internacionales desde la Carta de Venecia, la Carta de Restauro, que indican una serie de pautas y criterios que se tienen que tener en cuenta.

RC - Y aplicados al hotel concretamente, ¿qué ejemplos puedes mencionar de cada una de las tres líneas que planteaste?
MM - Por ejemplo, los ornamentos premoldeados que se repusieron en el exterior, que fueron miles, cientos.
EC - ¿Qué son “ornamentos premoldeados”?
MM - Por ejemplo, acá podemos ver los capiteles de las columnas, elementos decorativos de los balcones, de las cornisas. Los elementos nuevos, las reposiciones, se dejan marcados.
RC - ¿Cómo?
MM - Se dejan marcados en la pieza con una inscripción. Por ejemplo, en nuestro caso, como la empresa de exteriores era Rol Ingeniería, de Argentina, se marcaba R011 o R012, según el año en el que se hacía la reposición.
EC - ¿El aspecto es igual al de las piezas originales? ¿Cuando uno mira el conjunto se nota? ¿Cuál fue el criterio?
MM - El criterio es que la lectura a distancia tiene que ser unitaria, homogénea, pero en la proximidad se debe reconocer la adición contemporánea. Si tú mirás con atención es muy probable que distingas las piezas nuevas de las piezas antes existentes. En los revoques es lo mismo.

EC - Había alguna otra duda a propósito de la terminación de los revoques, la pintura, etcétera.
RC - Sí, lo vemos. Esta pared, que es interior, no es pareja, no es exactamente lo que uno piensa de un revoque recién terminado. ¿Cómo se trabajó sobre una superficie como esta?
MM - Es una superficie interior que estaba absolutamente tapada por muchas capas de pintura. Lo que se hizo fue un decapado mecánico de la superficie, se sacaron las capas de pintura con distintos instrumentos hasta llegar al acabado original. A partir de ahí lo que era necesario consolidar se consolidó, las partes grandes faltantes se repusieron y posteriormente se aplicó un acabado de protección basado en ceras naturales: cera de carnauba, cera de abeja, una mezcla de ceras diluidas en trementina en un proceso especial.
RC - En este caso estás hablando de la primera regla, que lo que se agregara nuevo pero imitando lo anterior de alguna forma fuera documentado. Pero además hay cosas que son francamente agregados contemporáneos, como la marquesina (que muchos discuten) o el equipamiento que está en la azotea.
MM - Sí, como toda obra de arquitectura, siempre es discutible. Me imagino que fue discutible cuando se hizo el hotel en 1921. Es cierto que es una intervención contemporánea, para que el hotel funcione en esta época necesita una serie de acondicionamientos, de instalaciones, que la marca Sofitel además exige que sean de primer nivel. Es impensable un hotel en el 2013 sin aire acondicionado, sin calefacción, sin detectores de humo, sin instalaciones de audio, sin las instalaciones que requieren los tiempos de hoy.
EC - Eso explica todo este cielorraso que tenemos en la Tea Gallery, que evidentemente no es el original, que está bien separado y destacado con respecto a las molduras. Incluso el techo original está desplazado hacia abajo, es en otro color, más blanco. Allí están ubicadas todas esas tecnologías que mencionabas: la luz, el aire acondicionado, los sensores de humo, los sistemas de agua para el caso de incendio, etcétera. Ese es un buen ejemplo.
Es un viejo vecino ilustre de Carrasco, pero desde hace 25 años venía barranca abajo, sumido en la decadencia y el abandono. A todos nos tenía muy tristes ese deterioro, por eso es toda una satisfacción venir a visitarlo hoy y encontrar que, pese a sus 92 años, luce de nuevo todo su esplendor.
La semana pasada se inauguró el Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, un complejo cinco estrellas que surge de la restauración y actualización del viejo Hotel Carrasco, aquel que fuera construido a comienzos del siglo pasado.
Con Rosario tuvimos el gusto de participar en la fiesta de apertura, ya algo les contamos al día siguiente, pero hoy hemos vuelto al Hotel Carrasco y estamos instalados en lo que se llama Tea Gallery, una ubicación magnífica, que en la última etapa del hotel se había perdido.
ROSARIO CASTELLANOS:
Al menos yo no la conocí. Debo aclarar además que ni tú ni yo conocimos el hotel en su esplendor, ya lo conocimos absolutamente decadente, si es que alguna vez habíamos entrado. Por lo tanto yo ni siquiera puedo compararlo con lo que fue en su primer momento, pero me lo imagino, creo que lo que estaba en pie daba cuenta de aquella grandeza.
EC - En esta galería, a pocos metros de la entrada principal, es donde se va a servir el té: sobre la rambla y mirando al Río de la Plata. Lo cierto es que entre ayer y hoy hemos podido recorrer el edificio en condiciones diferentes de las del día de la apertura, sin aquella multitud de la primera noche, con las instalaciones funcionando normalmente como hotel y como casino.
Rosario, para empezar, ¿qué podemos decir?
RC - Podemos decir las cosas que fuimos descubriendo. Lo primero que planteamos fue esta galería, que es como el lugar de acceso anterior al lobby, que es clásico de todos los edificios de hotel de esa época, es donde se sentaba la gente, más tratándose de un hotel de balneario, como originalmente fue este, para ver el mar. Y allí ingresamos al lobby, que tampoco conocimos como tal. Creo que era un salón realmente espectacular, y el resultado da cuenta de ello, es una gran superficie que recibe al visitante.

Luego pasamos a una especie de gran corredor, que es el que utiliza el resto del piso noble para la conexión con los restantes servicios que se brindan. Tenemos a la derecha un gran salón comedor, a la izquierda el bar –ambos van a tener su servicio independiente a la persona que está alojada en el hotel– y hacia el fondo, ya sobre la calle Rostand, el salón de fiestas, el salón de eventos, el “salón oval”, como lo llamaban, todo ello en un estado de recuperación de su grandilocuencia, el elemento más decorado de toda la arquitectura.
En el subsuelo tenemos lo que originalmente era un piso absolutamente de servicios, que hoy por hoy está utilizado a los efectos de agregar uno de los servicios que aquel hotel no tenía: el spa, la sala de musculación, las piscinas. Tenemos una piscina que se parte en dos, una interior vinculada al spa y otra que luego continúa hacia la parte de la fachada que da más hacia Carrasco, hacia el exterior, por ahora bastante vinculado al espacio exterior, porque este hotel no lo preveía, pero va a tener un seto, así que seguramente va a asegurar la privacidad de ese ambiente para tomar sol.
Luego, también ingresando desde Rostand al subsuelo, está el ingreso al casino, otra novedad agregada como espacio que se ubica delante de esa gran terraza frontal, ahora plaza (era terraza originalmente), donde está el acceso desde la rambla por una gran rampa; esa plaza elevada viene a ser el techo de ese casino. El casino no tiene vista, como no la tiene ninguno de ellos, y se ha ubicado en una jugada bien interesante de esta propuesta nueva del hotel.
Y luego las cuatro o cinco plantas de habitaciones.
EC - Pero si miramos hacia abajo de donde estamos en este momento, te olvidaste de mencionar por ejemplo el estacionamiento. La superficie edificada del hotel creció mucho y buena parte de ella está escondida.
RC - Con una propuesta que además era parte del desafío, porque debajo del hotel hay agua a muy escasa distancia. Se hizo una gran caja de muros de contención que aseguraban poder ir hacia abajo sin encontrar agua e instalar el estacionamiento, que tampoco tenía este hotel, al que seguramente no se llegaba en auto cuando se inauguró en 1921.
EC - ¿Y en cuanto al aspecto del hotel, una consideración global?

RC - Yo ya he expresado mi admiración, creo que el hotel ha recuperado los mejores aspectos de su arquitectura, tanto en lo exterior como en lo interior, para lo cual ha tenido que revertir algunas situaciones. Ha perdido algunos agregados nefastos que se le habían hecho, muy bastardeados por cierto en sucesivas ampliaciones, como aquel cuerpo que se le colocó al frente hacia la rambla sobre la terraza, que creo que era el ambiente del casino, y por otro lado a las dos torres circulares (no la torreta) se les sacó un nivel para lucir la altura de la torreta. Por supuesto, más de uno va a objetar algunas cosas que se le agregaron sobre la azotea a los efectos de ponerlo a punto en lo que tiene que ver con las tecnologías y equipamientos necesarios para que este hotel hoy tenga las comodidades que se le exigen a un cinco estrellas.
EC - Con nosotros se encuentra la arquitecta Mariana Mandressi, máster en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico y Urbano por la Universidad Politécnica de Madrid, asesora en esta restauración contratada por la empresa Carrasco Nobile, la concesionaria del Hotel Carrasco. Trabajó desde el inicio mismo en el proyecto, en el año 2009.
MARIANA MANDRESSI:
Exactamente, en el 2009 me convocó Carrasco Nobile, en primera instancia para hacer todo el estudio previo, que culminó en el proyecto de restauración. Este fue presentado a la Comisión de Patrimonio, que lo aprobó, y luego seguí en la supervisión de las obras de restauración.
EC - ¿Habías intervenido en proyectos de este tipo antes?
MM - No en proyectos de esta envergadura, pero sí en proyectos de intervención en el patrimonio acá en Uruguay en lo que es hoy la sede del BID [Banco Interamericano de Desarrollo], lo que era el viejo Hotel Colón o Palacio Gandós, en la Ciudad Vieja, en los años 2003 y 2004.
EC - Acá cerca, en el Río de la Plata, Buenos Aires es una ciudad donde se han llevado adelante varios proyectos de estas características.
MM - Exactamente. Tenemos Buenos Aires como el lugar más próximo donde hay abundantes ejemplos de intervención de esta naturaleza.
RC - En la comparación con algunos de los emblemáticos edificios de Buenos Aires se ha dicho que esto es comparable con la restauración del Colón, pero aquello fue un teatro que siguió siendo un teatro. Me gustaría hablar de lo que significó para ti el desafío de transformar un edificio que por un lado es patrimonio histórico y por otro lado es una empresa comercial que pretende hacer funcionar un hotel cinco estrellas con las condiciones que no tenía originalmente, y en lo que por supuesto hay una serie de intereses que pueden haber estado encontrados. ¿Cómo te manejaste en esos tironeos, en cuanto a lo que significó como desafío, para contemplar unos y otros intereses?

MM - No fueron tironeos en particular, todo el proceso fue muy consensuado, tuvimos un apoyo muy importante del estudio de arquitectos IAG, que es el responsable del proyecto arquitectónico de renovación del hotel, que confió en nuestra propuesta para intervenir en la parte de restauración. También tuvimos un apoyo constante del concesionario, es decir, libertad en todo lo que tenía que ver con nuestra propuesta, con la metodología que presentamos y con la visión que teníamos de cómo se debía intervenir. Hubo también un intercambio muy fluido con la Comisión de Patrimonio y con la Intendencia de Montevideo.
RC - Que sigue siendo la propietaria del bien.
MM - Que sigue siendo la propietaria del bien, y que por medio de la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda tuvo una intervención permanente, fluida y de intercambio de opiniones y criterios.
RC - De cualquier modo, tú planteaste que habían tenido que consensuar o que estuvieron de acuerdo en lo que tú entendías como líneas de acción. ¿Cuáles fueron esas líneas de acción?
MM - Las líneas de acción son en primer lugar las que marcan los documentos internacionales al respecto para cualquier intervención en un monumento histórico. En líneas generales: el carácter de autenticidad en la intervención, de legibilidad de las adiciones o de las modificaciones que uno hace, de reversibilidad de la intervención en lo que sea posible. Esto está pautado por documentos internacionales desde la Carta de Venecia, la Carta de Restauro, que indican una serie de pautas y criterios que se tienen que tener en cuenta.

RC - Y aplicados al hotel concretamente, ¿qué ejemplos puedes mencionar de cada una de las tres líneas que planteaste?
MM - Por ejemplo, los ornamentos premoldeados que se repusieron en el exterior, que fueron miles, cientos.
EC - ¿Qué son “ornamentos premoldeados”?
MM - Por ejemplo, acá podemos ver los capiteles de las columnas, elementos decorativos de los balcones, de las cornisas. Los elementos nuevos, las reposiciones, se dejan marcados.
RC - ¿Cómo?
MM - Se dejan marcados en la pieza con una inscripción. Por ejemplo, en nuestro caso, como la empresa de exteriores era Rol Ingeniería, de Argentina, se marcaba R011 o R012, según el año en el que se hacía la reposición.
EC - ¿El aspecto es igual al de las piezas originales? ¿Cuando uno mira el conjunto se nota? ¿Cuál fue el criterio?
MM - El criterio es que la lectura a distancia tiene que ser unitaria, homogénea, pero en la proximidad se debe reconocer la adición contemporánea. Si tú mirás con atención es muy probable que distingas las piezas nuevas de las piezas antes existentes. En los revoques es lo mismo.

EC - Había alguna otra duda a propósito de la terminación de los revoques, la pintura, etcétera.
RC - Sí, lo vemos. Esta pared, que es interior, no es pareja, no es exactamente lo que uno piensa de un revoque recién terminado. ¿Cómo se trabajó sobre una superficie como esta?
MM - Es una superficie interior que estaba absolutamente tapada por muchas capas de pintura. Lo que se hizo fue un decapado mecánico de la superficie, se sacaron las capas de pintura con distintos instrumentos hasta llegar al acabado original. A partir de ahí lo que era necesario consolidar se consolidó, las partes grandes faltantes se repusieron y posteriormente se aplicó un acabado de protección basado en ceras naturales: cera de carnauba, cera de abeja, una mezcla de ceras diluidas en trementina en un proceso especial.
RC - En este caso estás hablando de la primera regla, que lo que se agregara nuevo pero imitando lo anterior de alguna forma fuera documentado. Pero además hay cosas que son francamente agregados contemporáneos, como la marquesina (que muchos discuten) o el equipamiento que está en la azotea.
MM - Sí, como toda obra de arquitectura, siempre es discutible. Me imagino que fue discutible cuando se hizo el hotel en 1921. Es cierto que es una intervención contemporánea, para que el hotel funcione en esta época necesita una serie de acondicionamientos, de instalaciones, que la marca Sofitel además exige que sean de primer nivel. Es impensable un hotel en el 2013 sin aire acondicionado, sin calefacción, sin detectores de humo, sin instalaciones de audio, sin las instalaciones que requieren los tiempos de hoy.
EC - Eso explica todo este cielorraso que tenemos en la Tea Gallery, que evidentemente no es el original, que está bien separado y destacado con respecto a las molduras. Incluso el techo original está desplazado hacia abajo, es en otro color, más blanco. Allí están ubicadas todas esas tecnologías que mencionabas: la luz, el aire acondicionado, los sensores de humo, los sistemas de agua para el caso de incendio, etcétera. Ese es un buen ejemplo.
MM - Sí, es un muy buen ejemplo. Aquí se intentó separar la intervención contemporánea de los muros y de las molduras históricas. Por eso se generó esa garganta que separa una cosa de la otra, e incluso se profundiza con esa iluminación indirecta que ilumina todas las molduras, y el plano de cielorraso nuevo simplemente aparece como algo minimizado.
EC - En esta misma materia llega una de las preguntas de los oyentes. Carlos, que además es carpintero, pregunta por qué las ventanas no son de madera como las originales, “la madera da otra calidez, y a ese edificio mucho más”.
MM - Ese fue un punto que se discutió mucho al principio, en la etapa del proyecto de restauración. Lo cierto es que las exigencias del control acústico y térmico necesario para las habitaciones impedían conservar las hojas de la carpintería original, porque no cumplían con ninguna de las normas que exigía Sofitel.
EC - Hay mucha carpintería original en el interior del hotel.
MM - En el interior se conservaron las carpinterías originales. No pudo hacerse hacia el exterior por un tema de aislación acústica y térmica. Lo que sí se conservó, a pesar de que no se ve, son los marcos originales de madera. Los marcos de todas las aberturas exteriores de todas las habitaciones se conservaron, sobre todo para evitar lo que habría sido una “carnicería” de todas las mochetas, de todos los muros perimetrales a esa carpintería.
EC - Por lo que tengo entendido, ese es un criterio que se sigue en todo el mundo en este tipo de restauraciones y actualizaciones. Acá en el Teatro Solís ocurrió otro tanto, las aberturas exteriores no son las originales. Pasa en hoteles, en teatros de otros países, es casi obligatorio. De todos modos, el aspecto de lejos no es chocante, se asimila a lo que era el aspecto original.

MM - Se asimila porque lo importante, que es la conservación en este caso de la lectura de vanos y llenos, del ritmo, de la composición de fachada, permanece inalterada, lo único que hay es un cambio de materialidad.
***
EC – Respecto al caso de los techos del bar y del restaurante, teóricamente tendrían que haber sido iguales, en el original eran iguales; el plafón que estaba ubicado en el centro del techo en el caso del bar existe, en el caso del restaurante no, se sustituyó por otro tipo de luminaria. ¿Cómo es eso?
MM - En el caso del bar los vitrales existían desde la concepción original del hotel. En lo que hoy es el restaurante, que era la sala de juegos, el casino en el hotel original, nunca existieron vitrales, el plafón era únicamente yesería. Hay quizás una confusión en eso, en principio. Además, creemos que tampoco era necesaria tanta iluminación natural, porque era una sala de juegos. Entonces en ese salón nunca existió.

Pero tampoco conocimos la yesería original, porque había sido totalmente desmantelada en la intervención de los años 2001 y 2002, lo único que quedaba era la perfilería, que nos permitió imaginar y luego comprobar en las fotos determinada geometría del diseño de la cual se hizo una abstracción, que es lo que vemos hoy. Es una abstracción de la yesería original.
RC - Tengo entendido que Sofitel también impone una cantidad de condiciones, sobre todo cuando pretende que este sea uno de sus mejores hoteles en el mundo. ¿Cuáles fueron esas condiciones de Sofitel en cuanto al equipamiento interior, en cuanto a las calidades que debía agregar el hotel para estar dentro de esa categoría?
MM - Es cierto que las exigencias de Sofitel son de alto estándar. Eran de todo tipo: de control de ruidos, control de aislación térmica y también del equipamiento interior. Yo no participé en el diseño de interiores, fueron una diseñadora francesa y un arquitecto argentino, Francisco López Bustos, siempre en comunicación con la empresa Sofitel.
RC - Tengo entendido que hasta en la elección de determinados materiales Sofitel proponía cosas que no sé en qué medida se encontraron aquí en el Uruguay –tanto mano de obra como tipo de materiales– y en qué medida hubo que salir a buscarlos afuera.
MM - Supongo que muchas cosas hubo que salir a buscarlas afuera, como ocurrió en la restauración. Algunas cosas que se propusieron se lograron revertir, afortunadamente.
EC - ¿Por ejemplo?

MM - Por ejemplo en el lobby, que era el antiguo salón comedor del hotel, la propuesta implicaba colores plateados, cuando en todos los análisis que se hicieron se verificó que la mayoría de las decoraciones, de los ornamentos, eran dorados a la hoja. Ahí hubo también un proceso de negociación y a la larga logramos obtener el apoyo incluso del concesionario para llevar adelante la restauración como nos indicaba el edificio.
EC - Una última pregunta de la audiencia. Miriam de Carrasco pregunta por “la gran terraza que daba a la rambla, a la que se salía cuando ibas a una fiesta. ¿Qué pasó con ella?”.
MM - Esa terraza ya había sido modificada. En los años 1930 el hotel amplió su salón comedor. Esta Tea Gallery, como se llama ahora, era la galería del salón comedor, que es el lobby. Esto necesitó ampliarse y se hizo hacia la playa, que era la ampliación del salón comedor.
Después el casino fue ganando espacio en el hotel y ocupó tanto esta Tea Gallery como la ampliación de lo que fue el salón comedor. Lo que nosotros hicimos fue revertir esa situación y volver atrás eliminando esa adición de los años 1930, como también se eliminaron los cuerpos que se habían sumado en los hemiciclos del oeste y del este en la intervención del 2001 y 2002.
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Transcripción: María Lila Ltaif
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Fotos Hotel Carrasco: Rosario Castellanos
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La continuación de esta entrevista, con la participación de los contertulios, estará disponible a partir del lunes en Espectador.com
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