por Ariel Badán Carreras, desde Córdoba
El Cura Gaucho, José Gabriel del Rosario Brochero, es una de las figuras religiosas y sociales más emblemáticas de la historia argentina. Su vida y obra en el oeste de la provincia de Córdoba, especialmente en el Valle de Traslasierra, dejaron una huella profunda en el valle de Traslasierra, donde aún hoy miles de peregrinos recorren los caminos que él mismo transitó a caballo o en mula para llevar fe, educación y progreso a las comunidades más aisladas.
La canonización de Brochero por parte del papa Francisco el 16 de octubre de 2016 marcó un hito histórico para la Iglesia y para el país. Aquel día, el sacerdote serrano se convirtió en el primer santo argentino nacido y fallecido en suelo nacional argentino, consolidando una devoción popular que llevaba más de un siglo creciendo en las sierras cordobesas.
Hoy, esa devoción se expresa también en el movimiento de peregrinos que recorren el llamado Camino de Brochero, una travesía espiritual y cultural que atraviesa paisajes serranos, antiguos parajes rurales y pueblos que conservan la memoria del sacerdote. El recorrido culmina en Villa Cura Brochero, donde se encuentra el santuario que guarda sus restos y donde cada año llegan miles de fieles movidos por la fe, la historia y la experiencia del camino.
La propuesta ha comenzado a consolidarse como una ruta de peregrinación con identidad propia, hermanada simbólicamente con el histórico Camino de Santiago que conduce hasta la catedral de Santiago de Compostela. Al igual que en España, el recorrido argentino combina espiritualidad, turismo cultural y contacto con la naturaleza, ofreciendo a los caminantes la posibilidad de atravesar senderos serranos mientras reviven la obra del sacerdote que dedicó su vida a los más humildes.
El valle de Traslasierra, con su geografía imponente y su identidad profundamente ligada a la historia de Brochero, se convierte así en escenario de una experiencia que trasciende lo religioso. Cada paso del peregrino es también un encuentro con la cultura local, con la hospitalidad serrana y con la memoria de un hombre que entendió la fe como servicio.
De esta manera, el Camino de Brochero no solo recupera los senderos que alguna vez recorrió el cura gaucho, sino que también proyecta a Traslasierra como un destino de peregrinación internacional. Un camino que, desde el corazón de las sierras cordobesas, se hermana con las grandes rutas espirituales del mundo y mantiene vivo el legado de San Brochero entre quienes buscan caminar, reflexionar y reencontrarse con la esencia del viaje interior.
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