En el último año, Argentina lideró el crecimiento de pasajeros internacionales en América Latina y el Caribe (+18%), por encima de Brasil, Panamá, Perú, Colombia, Chile y México; alcanzó un récord histórico de 33,3 millones de pasajeros transportados; sumó 50 nuevas rutas internacionales y atrajo a cinco aerolíneas nuevas. Este dinamismo continúa en 2026, con un crecimiento internacional de +19,6% en el primer trimestre. Esta expansión, respaldada por más de 56 acuerdos bilaterales de servicios aéreos y por una política de cielos abiertos que ALTA ha venido reconociendo públicamente como un caso de buenas prácticas regulatorias en la región, ha consolidado el aporte de la aviación y el turismo a la economía argentina, hoy estimado en USD 9.100 millones (1,4% del PIB) y 147.000 empleos [1]. Las medidas adoptadas en los últimos días ponen en riesgo gran parte de ese avance.
Las Resoluciones ANAC 258/2026 que aumenta la tasa de seguridad: en vuelos domésticos de $20 a $6.500 pesos, en regionales de USD 4,42 a USD 5 y en internacionales de USD 8 a USD 9 y ANAC 265/2026 que incrementa las tasas de navegación aérea cobradas por EANA en 15% para vuelos internacionales y 359% para vuelos domésticos configuran una combinación de costos particularmente asfixiante para la industria.
Antes incluso del nuevo aumento, un pasajero volando desde Buenos Aires a Miami pagaba aproximadamente US$76 en tasas e impuestos fijos correspondientes a Argentina, frente a US$12,9 desde São Paulo y US$25 desde Santiago de Chile. Es decir, hasta seis veces más que sus pares regionales, brechas que estos ajustes solo amplían. A esto se suma el alza global del jet fuel por la crisis en Medio Oriente, presión que, en una industria de márgenes estructuralmente ajustados, ya está forzando a aerolíneas a recortar rutas y cesar operaciones.
Además, ambas resoluciones fueron adoptadas sin un proceso de consulta previa con las aerolíneas y sus asociaciones representativas, contraviniendo los principios establecidos en el Documento 9082 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), del cual Argentina es signataria, y los compromisos de transparencia y diálogo asumidos por las propias autoridades en una reunión virtual con la industria sostenida apenas 72 horas antes de su publicación.
A la industria de la región le sorprende que un gobierno que ha hecho de la competitividad y del fortalecimiento del sector privado uno de sus pilares haya aprobado medidas de esta magnitud sin la revisión técnica y consultiva que casos como este exigen, en lo que parece una aceleración no justificada del proceso. De sostenerse, el resultado es directo: Argentina pierde competitividad regional, encarece su operación, frena la conectividad y termina golpeando al pasajero y a la economía del país.
Por ello, ALTA insta a la ANAC a revisar la decisión y a hacerlo con claridad: sobre los costos que terminan asumiendo los pasajeros y dónde van los recursos. Confía en que el gobierno del Presidente Javier Milei, fiel a su agenda de competitividad y fortalecimiento del sector privado, dará los pasos necesarios para reversar la medida y avanzar hacia un esquema balanceado y construido en diálogo con la industria.
ALTA, que ha venido reconociendo y acompañando los avances de la política aérea argentina, pone a disposición de las autoridades su análisis técnico, datos comparados y experiencia regional para acompañar una revisión rigurosa y oportuna que evite a tiempo impactos negativos en el crecimiento económico, la conectividad y la competitividad de Argentina.
[1] Fuente: ATAG Aviation Benefits Beyond Borders.2023.
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