El lado oscuro del transporte y el turismo
Martes, 30 Abril 2024 15:50

El lado oscuro del transporte y el turismo imagen Crucero Fun

Hacer periodismo de turismo y aviación comercial "no es changa"(1). Toda vez que debemos emitir opinión acerca de fallas, defectos, abusos, injusticias o simples inconvenientes del sistema general del turismo o de la aviación comercial, aparece como un rayo desde algún rincón de la mente (¿o de la memoria?), la "advertencia" de que vamos a expresarnos acerca de algún potencial, eventual o actual cliente publicitario. Entonces periódicamente, puntualmente, como en este artículo, debemos agradecer y destacar a los prestigiosos auspiciantes que tenemos, a pesar de todo.

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por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo
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Datos de la realidad

En relación directa con la política del actual gobierno del país de una aerolínea en cuestión, la pasada semana llegaron a Miami representantes de Recursos Humanos de la misma y en una breve, fría e histórica reunión, informaron a los 33 funcionarios que allí trabajaban que la mayoría (28) serían cesados a partir de ese momento y que el único derecho que tendrían era "gozar" de seguro de salud POR TRES MESES a partir de ese momento. Nada de indemnización. Vale aclarar que allí no existen sindicatos.

Durante la reciente pandemia, los funcionarios de diversas aerolíneas internacionales cuyos cuarteles generales están situados en países donde no existen sindicatos o si los hay, tienen notoria ineficacia en la representación de los derechos laborales del funcionariado, se dio el caso que miles de empleados, empezando por los pilotos y personal de vuelo en general, que optaran por conservar sus cargos no percibieron retribución alguna por casi dos años. Quienes aceptaron el despido cobraron indemnización.

La inmensa mayoría del personal de servicio de los lujosos cruceros que surcan las aguas globales trabajan en condiciones deplorables. Hay quienes no tienen días libres durante meses y de las 24 horas del día están en servicio más de las 2/3 partes de cada jornada. Para entender las condiciones que aceptan estos trabajadores, con todos los respetos a sus lugares de origen que caben, basta informarse a que países corresponden y darle una mirada a esas economías, a las condiciones imperantes.

Los agentes de viajes en general, en su gran mayoría funcionan como "asociados" a las empresas, sin salario fijo o en su defecto, básicos del estilo del salario mínimo nacional. Según las características, experiencia o habilidades, generan comisiones por ventas que es la retribución principal. De esa manera se genera una escala diversa que va desde ingresos promedio bajos, medianos, altos y muy altos. Esa escala en la última pandemia quedó sin efecto casi en forma unánime ya que al no haber actividad, no se registraron ventas y por ende, tampoco comisiones. Los igualmente valiosos acuerdos obtenidos por las gremiales empresariales con los gobiernos de turno, en algunos países generó que los agentes de viajes no propietarios, "gozaran" del seguro de paro. Pero obviamente, las retribuciones en ese caso correspondían a un porcentaje del salario real "en blanco". ¿Hará falta que digamos como la pasaron estos trabajadores?.

Cosas por el estilo ocurren también en la hotelería; en el sector inmobiliario; en la gastronomía y en la prestación de servicios diversos como los de guía turístico; choferes; maleteros; botones; personal de servicio, etcétera.

Nuestra mirada

¿La Organización Internacional del Trabajo (OIT) está enterada de estos atropellos?

¿La ONU Turismo no tiene nada para hacer al respecto?

Las condiciones leoninas (multas, recargos, inexistencia de reintegros) que imponen las aerolíneas a la hora de un simple cambio de fecha, reprogramación o la "afrenta total" de solicitar la devolución del ticket adquirido, ¿tienen correspondencia con la laxitud de sus obligaciones como empleadores en buena parte del mundo?

El turismo es sin dudas, una de las actividades más transversales en la economía global y el simple hecho del ingreso de divisas por su práctica, genera una de las más eficaces formas de distribución en la generación de riqueza de las administraciones nacionales, departamentales, provinciales o municipales.

Pero, es a la vez, una de las actividades que peores condiciones ofrece a la inmensa mayoría de sus trabajadores.

Desde algún lugar del mundo, desde alguna fundación u ONG debería iniciarse un proceso de equiparación que involucre directamente de algún modo a quienes representan el eslabón más determinante del negocio en el planeta: el pasajero. Convertirlo en un generador de optimización y reivindicación de la dignidad de los trabajadores del turismo y del transporte. Solamente habría que encontrar el sistema para llevarlo a la práctica.

Y paralelamente, si es que se acciona esta posibilidad, debería traer consigo el capítulo de una REAL DEFENSA DEL VIAJERO (no simplemente consumidor). Entonces en un eventual documento de reivindicaciones a exigir deberían figurar por ejemplo: la regulación de los horarios de check in y out en los hoteles ya que al paso que vamos en algunos establecimientos habilitarán el ingreso al caer la tarde y la salida cuando salga el sol. La definición de los operadores aéreos respecto a la gastronomía para que tengan prohibido humillar al pasajero con "sandwiches" de pan de días anteriores y que realmente las comidas contengan "pasta o poio" y no lo que sirven. Que cesen con el oprobio a los pasajeros en área de embarque obligándolos a lidiar en solitario con las máquinas para despachar equipaje y chequearse. Que si en cabina la temperatura debe ser tan baja como acostumbran sea obligatoria la provisión gratuita de mantas. Y que está muy bien que los servicios nacionales de polícia en cada país velen por la seguridad en aeropuertos y en la previsión para abordar aeronaves pero, que actualicen los protocolos y que inviertan en tecnología. Embarcar en un aeropuerto está representando cada día más factores de agobio y menoscabo de la dignidad humana. Volar en clase económica es sinónimo de incomodidad y clasismo progresivo desmedido.  Alojarse en hoteles, paulatinamente se va convirtiendo en una opción poco recomendable. Los que aún conservan los frigobares en su inmensa mayoría no los presentan provistos, a lo sumo se encuentra alguna botella de agua; la cobertura de wifi en muchos casos es ineficaz; es muy raro desayunar con jugo de naranja natural en el buffett; las tarifas de lavadero son generalmente inaccesibles.

(1) Según el Diccionario del español del Uruguay (Academia Nacional de Letras):"No ser changa" Mostrarse o resultar algo difícil. No ser juguete.

Portal de América

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