Turismar es Gardel
Domingo, 31 Mayo 2026

Junto a Fernando Chainca Fuentes, escuchamos al Intendente Wilson Ezquerra Junto a Fernando Chainca Fuentes, escuchamos al Intendente Wilson Ezquerra

Quienes peinamos canas hace años tuvimos la fortuna de vivir otro Uruguay. Conocimos y recorrimos varias veces la emblemática tienda por departamentos London París, en la esquina de 18 de Julio y Río Negro, y fuimos de los incrédulos que jamás imaginaron verla cerrar sus puertas en 1966. Apenas cinco años después quedamos nuevamente atónitos ante la desaparición de otra gran referencia comercial: el inmenso Introzzi.

por Sergio Antonio Herrera

En 1965 ingresamos como cadetes en Viajes Cynsa, ubicada en 18 de Julio 1120, junto a Plaza Cagancha, o Plaza Libertad, como la llamábamos todos. Desde allí observábamos diariamente dos gigantes del transporte terrestre. Sobre el lado norte de la plaza funcionaba desde el año anterior la terminal de TTL, que conectaba Montevideo con Porto Alegre. Del lado sur estaba la gigantesca ONDA, la del galgo, la que recorría todo el Uruguay y parecía destinada a la eternidad.

Pero en 1991 también murió, luego de una larga agonía. Y con ella sentimos que desaparecía algo más profundo que una empresa.

Era un Uruguay difícil de explicar hoy sin que parezca exagerado.

Desde Plaza Independencia partían las excursiones hacia las playas en aquellas icónicas bañaderas convertibles de la COT. Eran vehículos sin techo y cuando aparecía la lluvia se desplegaba una lona para cubrir a los pasajeros. Las butacas eran de madera y los guías trabajaban con megáfono.

Entre ellos estaba el entrañable Luis Di Rosa, “el Tano”, que al terminar la jornada pasaba por la sede de Peñarol, en la calle Maldonado, para jugar una partida de Conga con los amigos.

Era otro país. Un país donde el transporte no era solamente un servicio. Era también una relación humana.

Por eso, cuando desapareció ONDA, muchos pensamos que moría una tradición centenaria.

La misma que seguramente unía a los habitantes de finales del siglo XIX y comienzos del XX con los conductores de diligencias que atravesaban la campaña uruguaya.

Aquellos hombres no transportaban solamente pasajeros. Transportaban encomiendas, dinero, correspondencia, noticias, producción y esperanza.

Transportaban humanidad.

A finales de los años sesenta comenzaron a surgir nuevos actores. Agencia Central, Chadre, Turil y, entre ellos, una empresa de la que queremos ocuparnos hoy: Turismar.

Fundada el 15 de junio de 1976 con capitales cien por ciento nacionales, comenzó con una operativa extremadamente modesta. Tres frecuencias diarias, un único recorrido: Montevideo-Durazno.

Con el paso de los años y el crecimiento de su flota, consolidó su presencia en el centro y noreste del país, estructurando sus servicios sobre tres ejes fundamentales: las rutas 5, 6 y 7.

Más adelante llegaron nuevas adjudicaciones del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, la incorporación de recorridos estratégicos y la absorción de la empresa CTTM, incluyendo a todo su personal operativo.

También sumó un recorrido transversal que permitió conectar Durazno con Punta del Este sin pasar por Montevideo, atravesando localidades como Florida, San Ramón, Tala, Migues, San Carlos y Maldonado.

En 2022, rompiendo con su esquema tradicional, inauguró una línea directa entre Montevideo y Punta del Este por Ruta 101, Pando y Piriápolis, apuntando a captar parte del creciente flujo turístico y logístico de esa zona del país.

 

Turismar y nosotros

Grupo PDA tiene el honor de coordinar la celebración de los cincuenta años de aquella fundación ocurrida en 1976.

Además de todo lo relacionado con la organización de un gran evento que se realizará el próximo 29 de julio, con la presencia de las más altas autoridades nacionales, departamentales y municipales, del mundo del transporte y con una importante cobertura mediática, estamos produciendo una revista aniversario y el contenido audiovisual que se exhibirá ese gran día y que posteriormente servirá de base para un programa especial de televisión.

Con ese objetivo conformamos un equipo mixto y salimos a recorrer el mapa de Turismar, una mini gira.

Fue una experiencia extraordinaria.

En apenas cuarenta y ocho horas estuvimos en San Ramón, Capilla del Sauce, Sarandí del Yi, San Gregorio de Polanco, Tacuarembó, Paso de los Toros y Durazno.

Fotografiamos, filmamos y entrevistamos a autoridades de cada localidad.

Pero ocurrió algo que ninguno de nosotros esperaba con semejante intensidad.

Fernando Chainca Fuentes, gerente general de Turismar, y Federico Colombo, gerente de Administración, fueron recibidos con afecto genuino en cada lugar, fueron abrazados, reconocidos,  agasajados. Fueron tratados como parte de la comunidad.

Y allí comprendimos algo.

Será un desafío enorme reflejar en los productos que estamos elaborando la dimensión exacta de la emoción que encontramos en cada encuentro.

Porque en apenas cuarenta y ocho horas recibimos una confirmación contundente: hay un Uruguay que sigue vivo, el que no murió junto al galgo de ONDA.

Un Uruguay donde todavía existen empresas que han logrado transformarse en algo más importante que una organización de transporte.

Porque Turismar no transporta solamente pasajeros.

No transporta únicamente encomiendas, valores, producción o correspondencia.

Transporta confianza.

Transporta cercanía.

Transporta pertenencia.

Transporta humanidad.

La misma humanidad que durante generaciones convirtió al transporte en uno de los grandes vínculos sociales del interior del país.

Quizás por eso, cuando entrevistábamos en su despacho al intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra, durante su cuarta gestión al frente del departamento, la conversación derivó inevitablemente hacia Gardel.

Y entonces nos lanzó una pregunta inesperada:

—¿Usted sabe quién es Gardel?

Ante nuestro desconcierto sonrió y agregó:

—Turismar es Gardel...

Y en ese instante entendimos perfectamente lo que quería decir.

Porque cuando una empresa logra que pueblos enteros la sientan como parte de su propia historia; cuando el reconocimiento trasciende el servicio prestado y se convierte en afecto, respeto y pertenencia, ya no estamos hablando solamente de transporte.

Estamos hablando de identidad.

Estamos hablando de patrimonio humano.

Y eso, en el Uruguay profundo, es lo más parecido a ser Gardel.

 

 

 

Portal de América

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