por Lucía Inés Bagnasco
No me cuesta reconocer que no es la primera vez que ante tanta avalancha de actividades e invitaciones, donde no hay días diferentes sino que todos son domingos de fiesta, me equivoco de día, de hora o de lugar.
Así, cuando pensaba estar llegando a la inauguración del Museo de los coleópteros de Pablo Etchegaray –del que ya les contaré-, resulté encontrarme con el lugar absolutamente a oscuras, mientras que en su lindero, la gente abundaba bajo una estrellada noche, junto a varias hogueras. Había llegado un día antes.
Pero, fue la mamá de Magda quien me ilustró sobre lo que pasaba “al lado”: “Paulatino” inauguraba temporada 2011.
Magda estudió con Jorge Oyenard y Nacho Quesada, para luego desempeñar su profesión y su amor por la buena mesa y el servicio en New York, Barcelona, Portugal, y nuevamente en su tierra natal.
Paulatino abre de noche, y tal vez sea para festejar la simpleza y a la vez espectacularidad de sus platos con la vista de Maldonado, desde la sombras, solamente modificadas por los leños, las farolas y velas encendidas en medio de más de 1.500 metros de jardín.
Los platos más destacados son los diferentes risottos con setas, verduras y quesos, así como el cordero especiado con limones marroquíes, las variadas ensaladas de hojas verdes, las sopas frías y las tibias, y las brusquetas. También degustamos un excelente cebiche acompañado de buen vino regional
Los daiquiris frutales y caipiroskas integran la carta de tragos.
Un excelente lugar situado en la calle Los Corsarios, frente al Museo del Mar y frente al Museo de Los Coleópteros. Imperdibles los tres.
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