El negocio comercial, que ingresó 52.577 millones de euros (+4%), afronta tensiones en la cadena de suministro, especialmente por los problemas de motores de Pratt & Whitney que afectan a la familia A320, su modelo más vendido. Estos contratiempos han obligado a revisar los planes de aumento de producción, retrasando el objetivo de alcanzar 75 aeronaves mensuales hasta finales de 2027. El consejero delegado, Guillaume Faury, reconoció la “frustración” de la compañía y avanzó que estudian medidas para defender sus intereses contractuales.
Según informa El Español, la incertidumbre sobre el ritmo de entregas —con el objetivo de 870 aviones comerciales en 2026— ha pesado en la reacción de los inversores. A ello se suman recientes incidencias técnicas, como ajustes en el software de control de vuelo y problemas de calidad en paneles del fuselaje suministrados por terceros, que han provocado retrasos puntuales en la producción.
En paralelo, el fabricante europeo también debe hacer frente a un mayor dinamismo comercial de su competidor directo, Boeing. En 2025, la compañía estadounidense registró 1.173 pedidos brutos de aviones comerciales, frente a los 1.000 de Airbus —889 tras cancelaciones—, lo que supone la primera vez desde 2018 que la firma norteamericana le supera en encargos anuales.
No obstante, desde la compañía con sede en Toulouse subrayan que mantienen una cartera de pedidos que cubre más de una década de producción y destacan la fortaleza estructural de su posición. La evolución de la cadena de suministro y la capacidad de estabilizar la producción serán claves para recuperar la confianza del mercado en los próximos meses.
Portal de América

