Desde el comienzo deja claro que habla desde la experiencia. No se presenta únicamente como expresidente de la Re- pública. Habla como un hombre profundamente vinculado al interior del país y como usuario habitual de Turismar. “Quienes conocemos el interior del país”, afirma, sabemos que el transporte de pasajeros y de carga cumple una función esencial. Para Lacalle, esa importancia muchas veces pasa inadvertida para quienes viven en Montevideo o en las grandes ciudades. Sin embargo, en las localidades del interior, un ómnibus significa mucho más que un viaje. Significa recibir un medicamento a tiempo. Significa contar con un repuesto para una máquina que no puede detenerse. Significa mantener el contacto con la capital. Significa que una familia pueda seguir conectada. Por eso recuerda especialmente su vínculo con Cerro Colorado, en el departa- mento de Florida, donde durante años Turismar formó parte de la vida cotidiana de su establecimiento rural. Desde allí conoció de primera mano el valor de un ser- vicio que no solamente transporta personas, sino también encomiendas, insumos y todo aquello que permite mantener en funcionamiento la actividad del interior productivo. Lacalle aprovecha además la ocasión para recordar una medida impulsada durante su gobierno: el programa de renovación de la flota de ómnibus mediante un mecanismo financiero que permitió modernizar el parque automotor del transporte nacional. Aquella decisión, sostiene, mejoró la calidad del servicio y acompañó la evolución de un sector estratégico para el país. Pero el mensaje termina donde realmente quería llegar. En el reconocimiento. Agradecimiento personal, dice, porque conoce el servicio como pasajero. Agradecimiento institucional, porque empresas como Turismar contribuyen a construir un Uruguay de cercanías, donde las distancias dejan de ser un obstá- culo para las personas, la producción y la comunicación. Y resume esa idea con una frase que bien podría definir la misión de toda empresa de transporte: “Nadie está lejos si hay un Turismar u otros tipos de transporte para personas, para materiales y para co- rrespondencia.” Es un concepto sencillo, pero profundamente uruguayo. Porque detrás de cada frecuencia, de cada encomienda y de cada pasajero que sube a un ómnibus, hay una misma finali- dad: mantener unido al país. Y ese, precisamente, ha sido el trabajo de Turismar durante estos cincuenta años


