Crecer entre ómnibus, crecer con Turismar
Jueves, 23 Julio 2026

Crecer entre ómnibus, crecer con Turismar

Hay personas que llegan a una empresa por una oportunidad laboral. Otras, porque eligieron determinada profesión. Y están quienes, prácticamente desde que tienen memoria, no recuerdan una vida fuera de ella. Fernando Marichal pertenece a ese último grupo. Su historia personal y la de Turismar crecieron en paralelo, al punto de que resulta imposible separar una de la otra.

 

 

Cuando se habla de los primeros años de Turismar, inevitablemente aparece el apellido Marichal. Primero fue don Luis. Después Humberto. Y hoy Fernando representa la tercera generación de una familia que acompañó el desarrollo de la empresa desde sus comienzos. Sin embargo, al escuchar su relato queda claro que nunca sintió que estuviera ingresando a una empresa. Simplemente estaba en su casa. Los ómnibus formaban parte del paisaje cotidiano. Recuerda a su padre y a su abuelo trabajando en la mecánica, realizando tareas de mantenimiento o limpiando las unidades, muchas veces en el fondo de la vivienda familiar. Mientras otros niños cre- cían jugando entre bicicletas o pelotas, él lo hacía entre motores, herramientas y vehículos que, sin saberlo, terminarían marcando su vida. 18Entrevista Con una sonrisa recuerda una travesura que hoy parece divertida, aunque en aquel momento pudo haber terminado muy mal. Siendo apenas un niño accionó el freno de mano de un ómnibus estacionado y la unidad comenzó a desplazarse. La rápida reacción de su padre evitó consecuencias mayores. “Nunca más toqué un freno de mano”, dice entre risas, demostrando que algunas lecciones quedan grabadas para siempre. Con el paso de los años llegó el momento de incorporarse formalmente a la empresa. No fue directo a una oficina de dirección ni ocupó un cargo jerárquico. Comenzó desde abajo. Tras el fallecimiento de su abuelo ingresó, con apenas dieciocho años, al sector de encomiendas en la Terminal Tres Cruces. Después fue encargado de pasajes, más tarde asumió responsabilidades en el área de tránsito y, con el tiempo, terminó participando en la gestión de los sistemas y de la operativa de la empresa. Un recorrido que refleja una cultura muy arraigada en Turismar: conocer el funcionamiento de cada área antes de asumir mayores responsabilidades. Cuando se le pregunta qué representa hoy Turismar, su respuesta no habla de balances ni de flotas. Habla de personas. Reconoce que, muchas veces, quienes trabajan dentro de la empresa no alcanzan a dimensionar el impacto que tiene su tarea cotidiana. “La empresa recorre muchas ciudades, muchos pueblos, muchos parajes y conecta mucha gente”, resume. Y enseguida agrega otro aspecto que considera inseparable de esa misión: las encomiendas, un servicio que sigue siendo fundamental para mantener unido al interior del país. Esa mirada sintetiza buena parte de la historia de Turismar. Detrás de cada recorrido hay mucho más que un itinerario. Hay vínculos familiares, historias compartidas y generaciones enteras que crecieron acompañando el desarrollo de una empresa que también fue creciendo con ellas. En el caso de Fernando Marichal, esa relación tiene un significado especial. Porque antes de convertirse en gerente, antes de asumir responsabilidades o de participar en las decisiones de la empresa, fue simplemente un niño que descubrió el mundo jugando entre ómnibus. Y, quizá por eso mismo, entiende mejor que nadie que Turismar no es solamente un medio de transporte. Es una forma de vida que, para algunas familias, comenzó hace ya medio siglo y continúa escribiendo su historia todos los días.

 

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