“Hemos entendido que no están dadas las condiciones para en esta temporada estival producir modificaciones en las condiciones operativas de los servicios interdepartamentales”, señaló Villegas. En términos concretos: durante el verano que se aproxima no habrá cambios en la actual operativa de la Terminal de Punta del Este.
La resolución supone una marcha atrás respecto de lo anunciado semanas atrás, cuando la propia Intendencia había informado que los ómnibus interdepartamentales dejarían de ingresar a la terminal de la península durante la temporada y que los pasajeros continuarían desde Maldonado mediante vehículos de menor porte.
No significa, sin embargo, que haya sido abandonada la intención de transformar el sistema. Y esa diferencia importa.
La Intendencia sostiene que continuará trabajando en una solución integral para la movilidad departamental, con los estudios que viene realizando junto al CINVE, los aportes que realizará la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, las propuestas del Municipio de Punta del Este y la participación de la nueva concesionaria de las terminales. Tampoco se estableció por ahora una fecha concreta para retomar la modificación de la operativa.
Lo que Portal de América planteó
La resolución conocida ahora coincide precisamente con la posición que Portal de América sostuvo apenas dos días atrás.
El pasado domingo 14 de septiembre publicamos “Diez preguntas sobre los ómnibus, los trasbordos y el futuro del transporte en la región este”, un trabajo realizado luego de consultar confidencialmente a casi treinta referentes vinculados desde distintos ámbitos con Punta del Este.
La conclusión no era defender indefinidamente la actual Terminal de Punta del Este. Muy por el contrario. Sostuvimos que el crecimiento de la ciudad y de toda su zona de influencia obliga a discutir seriamente si, a futuro, los grandes ómnibus interdepartamentales e internacionales deben continuar ingresando hasta ese punto de la península.
Pero también fuimos categóricos respecto de la solución anunciada para noviembre.
“Entiendo que la Intendencia debería dar marcha atrás con la aplicación general de la medida para esta temporada, no con el objetivo de transformar el sistema”, escribimos entonces.
Y agregábamos otra consideración que hoy adquiere especial vigencia:
“Una temporada turística no debería comenzar con una operativa generalizada cuya eficacia aún no se ha demostrado”.
Eso es, en los hechos, lo que finalmente decidió la Intendencia.
No porque haya desaparecido el problema de movilidad. No porque la actual ubicación de la terminal sea necesariamente la solución definitiva. Y tampoco porque Punta del Este deba renunciar a repensar su sistema de transporte.
La marcha atrás era necesaria porque primero debía existir una alternativa suficientemente estudiada, preparada y probada antes de trasladar al pasajero las consecuencias de un cambio de semejante magnitud.
Nuestra posición continúa siendo exactamente la misma.
Punta del Este necesita discutir una solución de fondo. Hemos planteado estudiar una terminal moderna fuera del punto crítico de acceso a la península, integrada a una verdadera red de transporte del Gran Punta del Este, y hemos señalado la zona de El Jagüel y del antiguo asentamiento Kennedy como una alternativa plausible que merece ser analizada y comparada técnicamente con otras localizaciones.
También hemos cuestionado la alternativa de Ruta 39 y la Perimetral y advertido que sustituir grandes ómnibus por una multiplicidad de vehículos menores no garantiza, por sí mismo, una mejora de la movilidad.
Por eso, la decisión adoptada ahora no debería significar volver al punto cero.
Dar marcha atrás con una medida que no estaba suficientemente madura no significa renunciar al cambio. Significa disponer del tiempo necesario para hacerlo bien.
La temporada 2026-2027 permitirá mantener la conexión directa mientras se estudian capacidades, infraestructura, tiempos de viaje, accesibilidad, manejo de equipajes, posibles shuttles, paradas intermedias y, sobre todo, cuál debe ser la terminal que necesita una región que hace mucho tiempo dejó de ser solamente Maldonado y Punta del Este.
Dos días atrás planteábamos: primero ensayar, medir y corregir; después decidir.
La Intendencia de Maldonado resolvió ahora no aplicar el cambio durante esta temporada.
El debate sobre el futuro de la terminal continúa. Y debe continuar.
Pero, por lo menos esta vez, la transformación no comenzará improvisando un trasbordo en noviembre.

