por Ariel Badán Carreras, desde Córdoba
Del 10 al 13 de agosto, compradores internacionales, profesionales, organizadores y proveedores participan de una agenda que combina reuniones de negocios, capacitación, networking y visitas técnicas destinadas a mostrar el potencial de Córdoba como destino para congresos, convenciones, incentivos y eventos internacionales.
La realización de FIEXPO en Córdoba no es simplemente un acontecimiento más del calendario turístico. Es una oportunidad concreta para demostrar que el turismo de reuniones genera negocios, empleo, movimiento económico y posicionamiento internacional.
La elección de Córdoba reconoce atributos que hoy son fundamentales para la industria MICE: conectividad, infraestructura, oferta hotelera, centros de convenciones, gastronomía, cultura, naturaleza y, fundamentalmente, un sector público y privado que trabaja para captar nuevos eventos.
FIEXPO también representa un desafío: no alcanza con recibir compradores internacionales; hay que convertir las reuniones en negocios concretos y los negocios en nuevos congresos y eventos para Córdoba.
Por eso, estos cuatro días tienen un valor estratégico. Córdoba no solamente está mostrando lo que tiene: está intentando demostrar lo que puede hacer.
Y allí está, precisamente, la verdadera importancia de FIEXPO Workshop & Technical Visit: transformar la promoción en oportunidades y las oportunidades en eventos que lleguen efectivamente al destino.
Córdoba está en el escenario internacional de la industria MICE. Ahora comienza el desafío de permanecer en él.
Ahora bien, más allá de las fotos protocolares, de los discursos de apertura y de los cócteles de bienvenida, vale la pena formular una pregunta fundamental:
FIEXPO EN CÓRDOBA: ¿VIDRIERA INTERNACIONAL O PUNTO DE PARTIDA?
Porque los eventos no deberían medirse por la cantidad de asistentes ni por la repercusión mediática de unos pocos días.
Su verdadero valor aparece después. La industria MICE tiene una característica que la diferencia del turismo tradicional: no vende habitaciones ni excursiones de manera inmediata.
Lo que vende son oportunidades futuras. Cada reunión de negocios puede transformarse en un congreso internacional. Cada visita técnica puede convertirse en una candidatura exitosa. Cada contacto generado puede derivar en inversiones, eventos y movimiento económico durante años. Y allí está el desafío.
Córdoba tiene infraestructura, conectividad, hoteles, gastronomía y un moderno centro de convenciones. Tiene universidades, conocimiento, capacidad profesional y una ubicación estratégica en el corazón de Argentina. Son precisamente algunas de las razones por las cuales fue elegida como sede de este encuentro.
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que disponer de infraestructura ya no alcanza. La competencia entre destinos es feroz.
Hoy cualquier ciudad que aspire a captar congresos internacionales debe ofrecer algo más que edificios y salones.
Debe ofrecer identidad. Experiencias, sostenibilidad e innovación. Y sobre todo debe tener continuidad en las políticas de promoción.
Porque muchas veces los gobiernos celebran la llegada de un gran evento, pero luego reducen presupuestos, desarman equipos especializados o abandonan estrategias que requieren años de construcción. En turismo de reuniones no existen los milagros. Existen los procesos que demandan inversión, profesionalismo y visión de largo plazo.
Otro aspecto interesante que deja FIEXPO es una enseñanza para toda América Latina.
Los destinos ya no compiten únicamente entre países, compiten entre ciudades, entre regiones, entre centros de convenciones.
Compiten por talento, por conectividad aérea y por capacidad de generar experiencias memorables.
Por eso Córdoba está aprovechando esta semana para mostrar mucho más que sus instalaciones, está mostrando su cultura, su gastronomía, su hospitalidad y su capacidad organizativa.
Está intentando convencer a los decisores internacionales de que aquí pueden realizarse grandes eventos con estándares globales, pero también conviene evitar triunfalismos prematuros.
FIEXPO no es la meta, FIEXPO es el examen. La verdadera evaluación llegará dentro de algunos años, cuando podamos contabilizar cuántos congresos internacionales, convenciones corporativas o viajes de incentivo llegaron efectivamente gracias a estos encuentros.
Allí aparecerán los resultados concretos y sabremos si la inversión realizada generó retorno, y podremos medir si Córdoba logró transformar una gran oportunidad en una política de desarrollo sostenida. Mientras tanto, la ciudad vive días importantes, en los que la industria latinoamericana de reuniones está observando a Córdoba. y cuando el mundo observa, siempre existe una oportunidad. La pregunta es si estaremos preparados para aprovecharla.
En definitiva, el éxito de FIEXPO no se medirá por lo que ocurra esta semana, se medirá por lo que ocurra después.
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