por Nicolás Raffo Menoni, desde Montevideo
Para esa eventualidad no podemos desconocer los grandes avances y transformaciones que se vienen dando, que podrían ayudarnos a intentar una reflexión.
Esos grandes cambios están dados por:
1. Avances tecnológicos cada vez más rápidos y exponenciales en cuanto a sus posibilidades de acción e incidencia en las formas de viajar.
2. Aumento de las personas viviendo en las ciudades, que se pronostica es un fenómeno que no se detendrá.
3. Envejecimiento poblacional, en la gran mayoría de los países y sobre todo en los que ofician como grandes emisores de turistas.
4. Concentración desigual de la riqueza, cada vez en menos manos y en mayores cantidades.
5. La existencia de grandes conflictos armados que involucran a muchas personas, países y regiones, que sin dudas impactarán en el Turismo.
6. Los fenómenos climáticos asociados al cambio climático al que venimos asistiendo.
7. Crisis puntuales que todavía no somos capaces de pronosticar en muchos de los casos pero que sin dudas impactarán en mayor o menor medida a la hora de viajar.
Como puede desprenderse del listado anterior, tenemos cambios asociados a 6 grandes áreas como lo son:
- Cambios demográficos.
- La tecnología.
- Factores económicos.
- Factores socio – políticos.
- El cambio climático.
- Eventos de difícil previsión.
Si pasamos a un análisis más pormenorizado de cada caso podemos detallar las siguientes situaciones:
A nivel de cambios demográficos, tenemos que según cifras oficiales de la ONU, actualmente el 45% de las personas viven en ciudades y esa cifra aumentará hasta el 70% para el año 2050.
Además tenemos una problemática de envejecimiento poblacional que afecta a muchos países, que presentan elevadas cifras porcentuales de poblaciones mayores a los 60 años.
Esta situación sin dudas afectará al Turismo de diferentes maneras. Personas mayores y retiradas, además con recursos económicos, tendrán más tiempo para viajar y sobre todo dinero para gastar.
Pero también requerirán de ayudas e intervenciones a nivel de accesibilidad universal para que sus experiencias sean plenamente satisfactorias.
A nivel tecnológico, los avances permitirán optimizar procesos y acelerarlos, también permitirán planificar y contratar posibles viajes de manera más automatizada, pero habrá que tener recaudos con todas las personas que actualmente se ubican por fuera del acceso a esos avances (un 30% a nivel global) y además sumarle todas las personas que no saben o no quieren interactuar con esas tecnologías.
Ojo con el espejismo de la tecnocratización de la actividad turística, porque serán un hecho los avances y no se pueden omitir, ni desconocer, pero no serán así los beneficios para todas las personas, pudiendo caer en prácticas que terminen siendo segregadoras o que generen brechas en el acceso a la actividad turística.
El uso e incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) se debe ver como una herramienta más y como parte de la solución de mejora para la actividad turística y no como la panacea, ni como la solución salvadora de la actividad.
A nivel de Factores económicos y socio - políticos, tendremos que prestar atención a diversas situaciones que pueden incidir en una suba o en una baja de los costos de poder acceder a las experiencias turísticas. Ya tenemos ejemplos concretos de conflictos como los que han cerrado el estrecho de Ormuz, que llevan a un cierre temporal de espacios aéreos, con zonas que quedan imposibilitadas para el normal desarrollo del Turismo, pero además con situaciones colaterales que inciden en el aumento de precios en el petróleo y con esto, un aumento en cadena de todos los precios que inciden en un correcto desarrollo de la actividad.
Los conflictos bélicos atentan también contra el desarrollo de una actividad como el Turismo que necesita de paz y de seguridad para que las personas se puedan trasladar de la mejor manera posible.
Otro factor es el de acumulación de grandes cantidades de riqueza en manos de cada vez menos personas, lo cual lejos de facilitar el turismo de masas o para muchas personas, puede traer el riesgo de que una actividad que se quiere promover como derecho humano, termine siendo todo lo contrario y en definitiva sea excluyente y para pocas personas que cuenten con los recursos para ello.
Y por último debemos mencionar las situaciones asociadas al cambio climático, porque inciden en forma directa y con diversas situaciones en el desarrollo de la actividad.
Los grandes fenómenos que se vienen produciendo como olas de calor, sequías, incendios, derretimiento de glaciares, inundaciones, tormentas cada vez más frecuentes, son una consecuencia directa de las acciones de consumo abusivo de recursos naturales por parte de los humanos.
Tenemos pautas de consumo que a pesar de todas las advertencias y del mayor grado de conocimiento que se tiene, siguen siendo contrarias a los principios de sostenibilidad y de regeneración que se quieren promover para el Turismo.
De seguir con esta complaciente mirada, corremos el riesgo que muchas zonas hoy aptas para el desarrollo del Turismo se vuelvan en un lapso no tan lejano de tiempo en inviables o no aptas para la actividad.
Respecto a los eventos de difícil previsión, es una realidad que no se pueden hacer previsiones al respecto, porque nadie sabe cuándo va a aparecer una pandemia, cuando habrá un gran cataclismo o cómo y dónde se decantarán los futuros conflictos. Lo que sí se puede hacer es armar protocolos o previsiones sobre cómo accionar ante cual o tal caso, lo cual sin dudas te posiciona mejor para actuar y no te deja tan expuesto a situaciones que no se previeron y que te obligan a disponer de recursos de todo tipo en forma urgente y con el solo propósito de poder existir o sobrevivir.
Incluso ante los fenómenos concretos, es muy difícil cuantificarlos y mensurarlos en cuanto a su impacto. Pongo el ejemplo de la pandemia por Covid 19, donde la OMT, hoy ONU Turismo previó tres posibles escenarios de desarrollo (uno suave o de bajos impactos, uno intermedio y uno grave) y el escenario grave terminó siendo mucho más benévolo que lo que realmente sucedió, que fue mucho más grave y doloroso para todos.
Conclusiones
Todas las situaciones mencionadas anteriormente, si bien pueden no llegar a ser determinantes en su totalidad, si incidirán de una u otra manera en el desarrollo del Turismo futuro que vendrá o no.
Poder decir que es lo que realmente va a pasar, creo sinceramente que no lo sabe nadie, pero si podemos llegar a aventurar o simular posibles escenarios que sean más o menos viables en base a cómo se vayan decantando o sucediendo las precedentes situaciones mencionadas.
Lo que tenemos que tener claro es que a la fecha, hay muchos mensajes y situaciones que rayan al borde del absurdo y están fuera de la realidad.
Tenemos una verdadera brecha entre lo discursivo y lo que realmente hacemos.
Hablamos de sostenibilidad pero asumimos pautas de consumo y desplazamiento que son todo lo contrario o que esperamos que las ejecuten otros y no nosotros (en muchos casos no nos vemos como parte de la solución, ni del problema, y en muchos otros casos se obra a conciencia de maneras que nos convienen pero que priorizan solo el bien individual y no el colectivo).
Hablamos de accesibilidad e inclusión y seguimos dejando a millones de personas afuera.
Hablamos de Turismo como derecho humano y asistimos a prácticas que son justamente para pocos y que directamente violan la aplicación de ese derecho para muchos.
Hablamos de utilizar y adoptar soluciones tecnológicas mágicas, pero que en realidad terminan siendo una nueva trampa que genera brechas y deja a millones de personas afuera.
Y así podríamos seguir.
Las cuentas son más sencillas y claras. Aquellos destinos, organizaciones y personas que seguramente van a estar, pase lo que pase, serán aquellas que tengan capacidad, potencial y competencias para gestionar esos diferentes avatares.
Para estar, no queda otra que prepararse, estar atentos a los acontecimientos y sobre todo tener capacidad de acción proactiva en primer lugar, para poder decidir lo que hacer.
Además el tener capacidad de reacción, para poder accionar frente a esos avatares también será fundamental.
Probablemente una combinación de ambas situaciones sea posible, lo que si debe de quedar claro es que adoptar una actitud pasiva será la mejor manera de hacer, pero justamente para no estar.
Y para cerrar decir que podemos seguir tramitando y transitando una realidad que nos muestra que es sumamente compleja con las herramientas del pasado, o podemos transformar esas herramientas que utilizaremos de acá en más, incorporar las que sean necesarias, lo que sin dudas exige cambiar los modelos de gestión, preparar las infraestructuras y procesos necesarios y preparar a las personas para que puedan asumirlos.
El futuro de nuestra actividad no se pronostica, debe gestionarse. Se necesitan organizaciones que dejen de hablar del cambio social y que comiencen efectivamente a operar para ese cambio, siendo agentes relevantes y no pasivos u observadores.
Para que esta propuesta no termine siendo una visión romántica más, exige que se hagan cambios puntuales y necesarios a saber:
⦁ Dejar de ver la accesibilidad como un costo y no como una inversión necesaria.
⦁ Que las autoridades cambien la lógica actual de mercado donde el éxito se mide solo a partir de volúmenes y cantidades, cosa que hoy todavía está lejos de cambiar.
⦁ Hay que involucrar más activamente al sector privado para que pueda entender mejor cuál es el camino a seguir y en los casos que sean necesarios compensar o subvencionar sus posibles pérdidas en cuanto a rentabilidad.
⦁ Revisionar y adaptar los marcos jurídicos y burocráticos actuales que llevan a que las administraciones muchas veces estén atadas en cuanto al accionar proactivo y predictivo que se sugiere como deseable en esta propuesta.
⦁ Capacitar adecuadamente o incorporar a las personas que tengan las competencias necesarias para actuar en este nuevo paradigma de trabajo.
⦁ Adoptar los avances tecnológicos necesarios, siendo conscientes de que es una herramienta más y que su sola aplicación no garantiza el éxito, ni una buena gestión, además de tener algunos riesgos implícitos y mencionados que se deben tomar en cuenta.
⦁ Y la necesaria introspección que debe de hacer cada destino, cada organización y cada persona para saber cuál es el camino deseable, pero por sobre todas las cosas, cuál es el posible y sostenible en el tiempo.
Esas serán las únicas garantías que nos permitirán hablar y estar en el mañana de nuestra actividad.
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