Radar PDA: El problema de fondo en la medición del turismo en Uruguay
Domingo, 26 Abril 2026

Radar PDA: El problema de fondo en la medición del turismo en Uruguay

En este bloque de Radar PDA planteamos una cuestión de fondo: ¿qué estamos midiendo realmente cuando hablamos de turismo?. No es una pregunta retórica. Es una pregunta incómoda. Porque detrás de las cifras que se repiten sistemáticamente —en presentaciones, informes, conferencias y discursos oficiales— hay una construcción conceptual que pocas veces se revisa en profundidad.

A partir de ese disparador, desarrollamos este análisis extendido, incluso contrastando afirmaciones con herramientas de inteligencia artificial, no para validar una cita puntual, sino para poner en evidencia algo mucho más profundo: las debilidades estructurales en la forma en que se construyen, interpretan y comunican los datos del turismo.

 

El punto de partida: una afirmación incómoda

En agosto de 2019, Miguel Ángel Acerenza planteaba en el Portal de América una afirmación que mantiene absoluta vigencia conceptual: las cifras globales del turismo internacional tienden a sobreestimar la magnitud real de la actividad.

No por mala fe.

No por error técnico.

Sino por una cuestión mucho más profunda: por la forma en que se define qué se está midiendo.

El planteo de fondo es simple pero potente:

No todo lo que se contabiliza como “llegadas internacionales” puede ser considerado turismo en sentido estricto. Ese es el eje. Y sobre ese eje gira todo este análisis.

La prueba: qué ocurre cuando se contrasta con Inteligencia Artificial

A partir de esa afirmación, se realizó una consulta directa a una herramienta de inteligencia artificial, buscando rastrear la idea de que aproximadamente la mitad de los movimientos internacionales corresponden efectivamente a turismo.

La respuesta fue clara desde el punto de vista metodológico: no existe una única fuente global, trazable y concluyente que establezca ese porcentaje como verdad absoluta.

Pero lo verdaderamente relevante no fue eso.

Lo verdaderamente relevante fue que, al mismo tiempo, la propia herramienta confirmó elementos clave:

- que la OMT mide “llegadas de visitantes internacionales”

- que esas llegadas incluyen múltiples motivos de viaje

- que no todos esos movimientos responden a turismo de ocio

- y que, en términos generales, el turismo es solo una parte del total, no el total

Es decir:

la inteligencia artificial confirma el problema de fondo.

LO IMPORTANTE NO ES EL NÚMERO: ES EL CONCEPTO

Aquí está el punto central de todo este trabajo.

El problema no es si el porcentaje correcto es 50%, 53% o 55%.

El problema es conceptual.

Porque lo que se comunica como “turismo” es, en realidad, un agregado de movimientos de personas de naturaleza completamente distinta.

Cuando se habla de millones de “turistas”, en realidad se está hablando de:

movimientos de personas a través de fronteras.

Y dentro de esos movimientos conviven realidades que nada tienen que ver entre sí.

LO QUE NO SE DICE CUANDO SE HABLA DE “VISITANTES”

Si se descompone ese universo, aparecen elementos que rara vez se explicitan:

- miles de choferes de camiones que cruzan fronteras de manera sistemática durante todo el año

- tripulaciones de aerolíneas que ingresan y egresan permanentemente

- personas en tránsito

- excursionistas que no generan pernocte

- y movimientos recurrentes de nuevos residentes, como el caso de miles de ciudadanos argentinos radicados en Maldonado que viajan regularmente

Todos ellos suman en las estadísticas. Pero no todos ellos son turistas.

Y mucho menos representan generación de riqueza turística en el sentido clásico del término.

EL RELATO Y SU CONSTRUCCIÓN

Bajo este paraguas conceptual se agrupan cifras heterogéneas que luego se presentan como si fueran homogéneas.

El resultado es un relato cómodo, funcional y repetible:

grandes números

alto impacto

y una aparente fortaleza del sector

Pero ese relato descansa sobre una base discutible.

EL VERDADERO ERROR: CÓMO SE CONSTRUYE EL 6,2%

Aquí aparece uno de los puntos más sensibles del debate actual en Uruguay.

Desde el Monitor de CERES, con el aval del MINTUR y la CAMTUR, se sostiene que el turismo representa el 6,2% del PBI.

Pero ese número no surge de una medición directa del turismo como generador de riqueza externa. Surge de una agregación.

Y ahí está el problema.

El turismo tiene tres componentes claramente diferenciados:

Y hay un hecho económico básico, indiscutible:

EL ÚNICO QUE HACE INGRESAR DIVISAS NUEVAS AL PAÍS ES EL TURISMO RECEPTIVO.

PERAS, MANZANAS Y NARANJAS

Para llegar al 6,2%, se utiliza una metodología que consiste en sumar:

- el ingreso de divisas del turismo receptivo

- el movimiento económico del turismo interno

- y el gasto asociado al turismo emisivo

Esto no es una simplificación. Es una distorsión.

Porque:

- el turismo interno no genera nuevas divisas, solo redistribuye gasto dentro del país

- el turismo emisivo implica salida de divisas

Sumar estos tres componentes para medir impacto económico real es, simplemente:

sumar peras, manzanas y naranjas.

EL ARGUMENTO DE LA COMISIÓN

Ante esta crítica, aparece un argumento recurrente: que el turismo emisivo genera ingresos a través de comisiones. Es cierto que existe una comisión. Pero también es cierto que el mercado aerocomercial actual es extremadamente competitivo. Los márgenes son mínimos.

Y aun haciendo un ejercicio extremadamente generoso y suponiendo que esa comisión alcance el 10%, el dato relevante es otro:

EL 90% DEL VALOR DEL PASAJE SE TRANSFIERE A LA CASA MATRIZ DE LA AEROLÍNEA.

Es decir:

la mayor parte del dinero sale del país. Por lo tanto, no hay generación significativa de riqueza local que justifique su inclusión como aporte al PBI turístico.

EL QUIEBRE: CUANDO SE MIDE LO QUE REALMENTE IMPORTA

Cuando se aísla el turismo receptivo como generador real de divisas, el escenario cambia.

Y cambia mucho. Porque ya no estamos midiendo volumen. Estamos midiendo impacto económico real. Y ahí las cifras dejan de ser cómodas.

CONCLUSIÓN: EL DEBATE QUE TODAVÍA NO SE QUIERE DAR

El turismo necesita datos. Pero más que eso, necesita rigor.

Porque cuando:

- se confunden visitantes con turistas

- se mezclan categorías económicas incompatibles

- se construyen indicadores agregados sin base conceptual sólida

lo que se genera no es información.

Es relato.

Y si de verdad queremos informar como corresponde, hay que empezar por decir la verdad.

Decir qué se mide.

Cómo se mide.

Y qué significa realmente cada número.

De lo contrario, seguiremos haciendo lo mismo de siempre:

inflar un globo.

Un globo que puede crecer, sostenerse un tiempo, repetirse en discursos y presentaciones.

Pero que, tarde o temprano,

va a explotar.

Portal de América

 

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