“Los que somos del interior sabemos lo que significa volver a ver a la familia”
“Turismar ya tiene ganado un lugar dentro de la sociedad y de la gente del interior”
Hay definiciones que valen más que un largo discurso. En Tacuarembó, al igual que en todo Uruguay cuando algo alcan- za la excelencia, se dice simplemente que “es Gardel”. Por eso, cuando el inten- dente Wilson Ezquerra afirma que “Tu- rismar es Gardel”, no está haciendo una cortesía institucional. Está expresan- do, con el mayor reconocimiento posible para un tacuaremboense, el lugar que la empresa ocupa en la vida del departa- mento.
Durazno y Turismar: un viaje compartido hacia el desarrollo
Felipe Algorta no habla de Turismar como un observador externo. Habla como un usuario que durante años viajó entre Durazno y Montevideo mientras estudiaba y daba sus primeros pasos en la actividad política. Por eso, al celebrar los cincuenta años de la empresa, siente que también está recordando una parte de su propia historia.
Hay personas que fundan una empresa. Otras la dirigen, la hacen crecer o la proyectan hacia el futuro. Julio Semproni ocupó un lugar diferente. Llegó cuando Turismar todavía no existía y terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas silenciosos de su nacimiento. Su historia demuestra que las empresas no se construyen únicamente con ómnibus y rutas; también necesitan personas capaces de transformar una idea en una organización.
Hay personas que llegan a una empresa por una oportunidad laboral. Otras, porque eligieron determinada profesión. Y están quienes, prácticamente desde que tienen memoria, no recuerdan una vida fuera de ella. Fernando Marichal pertenece a ese último grupo. Su historia personal y la de Turismar crecieron en paralelo, al punto de que resulta imposible separar una de la otra.
1983: la sociedad que cambió la historia de Turismar
Las empresas familiares suelen atravesar momentos decisivos en su evolución. Algunas optan por mantener su estructura original. Otras encuentran en la incorporación de nuevos socios la oportunidad de fortalecer un proyecto que ya ha demostrado su valor. En la historia de Turismar, 1983 fue uno de esos momentos. Siete años después de su fundación, la empresa enfrentaba un desafío común a toda organización en crecimiento.
Cinco décadas construyendo un legado
“Las empresas no se heredan. Se merecen”. Sin decirlo exactamente con esas palabras, esa parece ser la filosofía que atraviesa la conversación entre Fernando Chainca Márques y su hijo, Fernando Chainca Fuentes. Uno recuerda los comienzos, cuando el trabajo era la única garantía de futuro. El otro cuenta cómo recorrió cada escalón de la organización antes de asumir la responsabilidad de conducirla. Entre ambos construyen una historia que explica por qué Turismar llegó a cumplir cincuenta años.
El saludo del expresidente Luis Alberto Lacalle trasciende la felicitación protocolar. Habla como usuario, como hombre del interior y como alguien que conoce el valor que tiene un servicio de transporte cuando de él depende la vida cotidiana de una comunidad. Hay mensajes que se limitan a felicitar. El de Luis Alberto Lacalle va bastante más allá.
“Cuando desapareció ONDA, el país siguió adelante gracias a empresas como Turismar”
Hablar con Julio María Sanguinetti sobre los cincuenta años de Turismar es, ine- vitablemente, hablar de la evolución del Uruguay. El expresidente no analiza úni- camente la historia de una empresa. La ubica dentro de un proceso mucho más amplio: el desarrollo del transporte carre- tero como uno de los pilares de la integra- ción nacional.
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