Hablemos de Sostenibilidad y sus paradojas
Viernes, 31 Julio 2026

Hablemos de Sostenibilidad y sus paradojas

Recientemente se presentó un nuevo informe de la ONU sobre el rezago que viene sufriendo el alcance de los Objetivo para el Desarrollo Sostenible (ODS) definidos en la agenda 2030.

por Nicolás Raffo Menoni, desde Montevideo

El informe es contundente y nos dice que solo el 36% de los indicadores vienen encaminados y que a este ritmo y sin financiación extra, será imposible alcanzar los logros estipulados inicialmente en el acuerdo firmado en el año 2015.

Tampoco es nuevo que existen grandes diferencias entre los países más ricos y los más pobres en cuanto al avance logrado en uno u otro caso para cada uno de los 17 ODS.
Se menciona que de no haber cambios importantes, ya sabemos el resultado final, y es que perdemos todos.

Se hace alusión a que es un claro ejemplo de falta de voluntades políticas para hacer los cambios necesarios y que sin la coordinación entre todos será imposible llegar a buenos resultados.    Ningún país puede lograr el cumplimiento por sí solo y se necesitan de alianzas y de mensajes claros para hacer la diferencia.

El mensaje, no es nuevo.   Ya se viene anunciando desde hace tiempo, el problema es que los plazos iniciales previstos están cada vez más cerca y a medida que el tiempo pasa, estamos asistiendo a la crónica de una muerte anunciada.

Está bien el tener marcos de referencia y sobre todo de acción que planteen la necesidad de cambios, el problema radica no solo en que no los hacemos, sino que a medida que avanza el tiempo tenemos un retroceso en materia de sostenibilidad.

Abandonar las metas deseadas por la agenda 2030 no debería de ser una opción, pero el generar los cambios necesarios tampoco.

Hoy consumimos más recursos que hace 20 años atrás y más si comparamos con períodos de tiempo más largos.

Actualmente consumimos recursos como si se dispusieran de 1.8 planetas Tierra, cuando no hace mucho tiempo atrás, cuando comenzaba a escribir y analizar el tema de la sostenibilidad se manejaban guarismos de 1.6 planetas consumidos.     No solo aumentó la cantidad de recursos consumidos, sino que además tenemos otros desafíos nuevos que asumir al hablar del tema, como por ejemplo brechas digitales, basura digital acumulada y más, y seguimos teniendo que resolver otros temas viejos como la accesibilidad, desigualdades de género, mala distribución de la riqueza, desniveles a nivel de acceso y logros educativos y mucho más.

Las cifras anteriores son monitoreadas por la Global Footprint Network y el consumo de recursos se asocia al denominado “Día del sobregiro de la Tierra” (que habla de que consumimos los recursos antes de que la Tierra pueda regenerarlos en un año), que se mide desde la década del 70 hasta nuestros días y que nos muestra un aumento sostenido y alarmante del consumo de recursos anuales al que sometemos los humanos a nuestro Planeta.

Hoy tenemos más información, evidencias y conocimientos sobre los impactos que generamos y en la teoría más conciencia al respecto, el problema es que no se traduce en un accionar claro y sobre todo efectivo.

El Turismo, no es ajeno a esta realidad, pero lo que me preocupa es los nuevos mensajes y enfoques que se plantean, en muchos casos van a contramano de la realidad.

Si es necesario hablar de turismo sostenible, turismo regenerativo y mucho más, pero no le pidamos peras al olmo, porque el Turismo es un reflejo de las pautas de consumo y de vida actuales, que además como actividad super compleja presenta otros problemas como la gentrificación, la masificación, la turismofobia, el riesgo de un turismo para pocos y no para muchos y más, que lejos de mostrarnos una faceta sostenible, nos muestran todo lo contrario.

Entonces, una pregunta inevitable y que ya me he planteado anteriormente en otros análisis debe ser: ¿No les estamos pidiendo demasiado al Turismo?

La respuesta no debe omitirse, ni dibujarse, pero en las condiciones actuales, no logramos ni que la actividad sea sostenible desde el vamos y queremos que además sea regenerativa.

Como eslogan o aspiración es válido y loable, pero la realidad nos muestra otra cosa.

¿Es posible regenerar con pautas de consumo que son desde el vamos insostenibles?

Y si hablamos de regenerar.  ¿Regenerar qué?

Muchas de las discusiones actuales del concepto pasan por una visión ecocéntrica del fenómeno, pero que omiten analizar las pautas de consumo reales que en muchos casos distan enormemente de ser sostenibles y que se basan en las actuales condiciones de desigualdad con la que se accede al turismo hoy.    Si pensamos en quienes más tienen para gastar en la actividad y que en muchos casos es hacia quienes se dirigen muchas de las ofertas turísticas actuales, son justamente las personas que viven en base a huellas de carbono muy por encima de las idealmente propuestas o pensadas como beneficiosas o de estricta justicia y equidad social.

Me preocupa realmente porque si no discutimos a fondo y muy seriamente los postulados de nuestra actividad, seguiremos generando modelos que no funcionarán desde el vamos y llegando a contradicciones profundas como:
⦁    las de muchos destinos que viven del turismo, pero sus propios residentes lo aborrecen por los impactos negativos que les genera.
⦁    pregonar un discurso de turismo social y en realidad promover una actividad para quienes puedan pagarla.
⦁    promover modelos de gestión inteligentes que terminan siendo nuevas formas de discriminar a nivel territorial.
⦁    querer promover regeneración cuando el consumo actual es claramente insostenible.
⦁    aplicar herramientas tecnológicas sin tener una estrategia clara de para qué y cómo aplicarla, o en lugares que no están preparados para esa aplicación, lo cual genera más gastos y dilapidación de recursos que beneficios.

Y podríamos seguir mencionando situaciones, que justamente son todo lo contrario a la sostenibilidad que se quiere lograr.

Algunas propuestas de acción posibles

A nivel propositivo, veamos caminos posibles.   Que los hay.   El problema es lograr los consensos para su aplicación.

Si no discutimos que Turismo queremos y podemos tener realmente, ya nos alejamos del objetivo de sostenibilidad y regeneración.

En esa dirección podríamos mencionar la necesaria estructuración de la gestión público – privada y los aportes de la academia en base a ciertos caminos necesarios como:

1.    Planificación y capacidad de carga reales: Si no se definen las capacidades reales de carga para cada destino, también empezamos a desviarnos del camino y seguiremos priorizando indicadores de éxito ligados a las cifras y cantidades.
2.    Redistribución territorial de flujos: Tenemos que poder hablar de nuevas distribuciones o redistribuciones de flujos a nivel territorial, para no favorecer siempre los mismos lugares y en esa dirección es fundamental comunicar, planificar y gestionar.
3.    Auditoría multidimensional de la derrama: Si no establecemos cuál es la derrama que se le exige a la actividad, el objetivo se aleja, y cuando me refiero a derrama, no solo hablo de lo económico, tenemos que ser capaces de poner arriba de la mesa los impactos sociales y los ambientales que queremos exigirle a la actividad turística.
4.    Tecnologías al servicio del objetivo central: Si no se discute a fondo cómo la tecnología podría llegar a ser una herramienta que colabore en esa dirección, corremos el riesgo de que sea un problema más y no parte de la solución.


Y así podríamos seguir mencionando otras variables que sin dudas deben de ser tenidas en cuenta, y que deben poder medirse adecuadamente y estableciendo los indicadores precisos para cada caso.

Quienes me conocen saben que creo firmemente en el rol de los estados como garantes imprescindibles para que esos cambios puedan llegarse a dar y que la participación ciudadana también es imprescindible para conocer de primera mano los impactos de la actividad y para que puedan involucrarse activamente en sus soluciones, ya que en caso contrario se rompen las necesarias acciones a implementar.

Los cambios drásticos seguramente sean inviables, pero si podemos hablar de cambios graduales, pero que sean concretos y en la dirección que realmente se quiere lograr.

Las preguntas finales son:

- ¿Estamos dispuestos a implementar esos cambios?
- ¿Y a partir de cuándo?

Oportunidades claramente las hay, pero desafíos y problemas previos a resolver también y ahí es donde tenemos que sentarnos a discutir, reflexionar, llegar a consensos y sobre todo actuar, porque en caso contrario seguiremos asistiendo a más de lo mismo y a las paradojas que mencionaba en el título de esta reflexión:

⦁    Asistimos a discursos re lindos y deseables desde el punto de vista social, pero que se chocan de lleno contra la realidad económica con la que se gestiona y comercializa nuestra actividad.
⦁    A destinos que dependen económicamente de la actividad pero que sus ciudadanos la rechazan por los efectos que produce en esos territorios.
⦁    Modelos de gestión que se pregonan y denominan como inteligentes pero que terminan siendo nuevas formas de discriminar y de generar brechas.
⦁    A una creencia sobre la tecnología que debería ser la solución de todos los males, cuando en realidad podría ser un instrumento más pero que no es neutro, ni inocuo en cuanto a sus posibilidades de acción y que además te genera otras problemáticas aún sin resolver al día de hoy.

El problema más grave es que somos conscientes de ello, pero cada vez tenemos menos tiempo para realizar los cambios reales que se necesitan si verdaderamente queremos lograr un Turismo, por lo menos más sostenible en lo económico, en lo social y en lo ambiental.

Portal de América

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